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TEORIA ANALITICA

Adolescencia y crisis de Adaptación

Por JesRICART - 12 de Agosto, 2008, 22:35, Categoría: TEORIA ANALITICA

El adolescente está en la vigilia de llegar a la sociedad adulta y la información que reúne sobre tal como están montadas las cosas, no le gustan. La tentación de culpabilizar a las generaciones que le preceden -y a sus padres en particular como sus representantes directos- por un mundo equivocado, es demasiado fuerte como para no hacerlo. Durante unos años se siente tan inocente como ignorante acerca de los sucesos y de las estructuras del sistema. Levanta su impugnación al todo, y en casos extremos desvalora todo lo recibido por sus progenitores y vive su inserción familiar como un estado represor de control. Las condiciones para el conflicto con los suyos están dadas y puede estallar en toda su violencia, cuando  ni siquiera están expresadas las diferencias con suficiente claridad. Le bastará chocar con negaciones paternas con visos de autoridad, para que su precariedad se desbarate y sus ansias por romper con todo puedan más que cualquier razonamiento sensato. Toda propuesta paterno-materna será desconsiderada por el/la hijo/a adolescente que verá como erróneo o peligroso todo lo que venga de la sociedad adulta, a la que cree cómplice de todo lo establecido.

La alternativa clínica no puede quedar limitada a un psico-diagnóstico que salve de toda responsabilidad a los padres, y a una medicación contenedora; sino que  pasa  ineludiblemente por la psicoterapia, es decir por el espacio de comunicación y de sinceridad integral. Este tiene dos versiones: a/ la  personalizada entre la figura del psicólogo como figura amiga y aliada para el  adolescente en crisis y b/la compartida, entre grupos de adolescentes (con diversos grados de conflictos severos de relación con sus familias) donde cabe toda transparencia y confesiones con absoluta confidencialidad.

 

La psicología del paseo

Por YASHUAbcn - 8 de Agosto, 2008, 0:25, Categoría: TEORIA ANALITICA

Durante muchos años de mi vida había sido fundamentalmente un  pedestre: un peón de las aceras. Iba a todas partes a pie más los transportes públicos y el hecho de desplazarme con mis piernas sustituía la necesidad de plantearme el paseo como una actividad extra. Si hubiera  afinado mi observación´ habría visto que el paseo es un fenómeno propio de las culturas tranquilas y las gentes de edad e inusual de las gentes más jóvenes y de las ciudades estresantes. Nunca sospeché que llegaría un día de mi vida en que  vería como una necesidad y un placer los paseos. No podía sospechar que mi vida alcanzaría etapas de semanas completamente sedentarias de trabajo de despacho y ordenador que me enfrentarían a la dimensión del paseo como un acto que tener en cuenta, incluso programar y tratar de incorporarlo a mis quehaceres semanales y en todo caso de proponerlo como alternativa de cita personal frente a la consabida propuesta del “¿donde quedamos para tomar algo?”

 Desde que la vida acomodada me había hecho tener más de un coche aquella forma de desplazarme ha quedado prácticamente extinguida. He debido convertir el paseo en una dimensión autoobservable, algo que por cierto viene siendo recomendado por la gerontología y otras medicinas prácticas de mantenimiento, para advertir que  es una de las maravillas de la vida y la que está más cerca de las oportunidades de uno y que sin embargo para hacerla -como digo- me lleva a programarla. 

Posiblemente no hay actividad humana  que proporcione tantos goces derivados y paralelos con la cita regular con una avenida o un camino  o una geografía para caminar.Deja la múltiple opción de elegir cualquier momento horario, y la de hacerlo en soledad o con compañía. el paseo puede ser unido a conversaciones ricas en caso deser compartido con alguien o a meditaciones en movimiento en caso de hacerlo en solitario.  También a observaciones muy extensas sobre los sonidos y los olores de lo espacios si el paseo es lo suficientemente largo que va más allá de las calles que rodean el edificio donde ser vive para ir por parques y campos. El paseo tiene por atributo un autoencuentro con el propio cuerpo y mente a la vez que un heteroencuentro con el espacio abierto y con lo otro. Es el parámetro que por añadidura trae otros como puede ser la exploración a pie de lugares desconocidos, la conversación en profundidad  con nuevas personas  o antiguas amistades que se queda para este cometido y  la reflexión sobre temas que necesitan espacios fuera del despacho o del centro de trabajo u organizativo para atenderlos en calma.

Pasear se ha convertido en algo tan insólito que ver a alguien haciéndolo sin un perro de compañía que justifique porqué ha salido de casa solo se convierte en algo sospecho. Pasear no interesa a ninguno de los grandes argumentos de un sistema económico salvo al mismo paseante.Pasear no hace girar la economía.No produce dividendos a nadie. No requiere comprar un pasaje para entrar a un local y ver un espectáculo. El paseo es algo  que no se puede ofrecer como contenido de un taller de experimentación sensorial. Es algo tan básico y natural que nadie se ha atrevido a etiquetarlo y a ponerle una denominación de origen con que poderlo vender a un precio dado dentro de un gimnasio. (para nuestra desgracia todo llegará). De momento los  centros   deportivos y gimnásticos ya tienen  cintas andadoras y corredoras a las que se puede regular la velocidad  de tal manera que unos cuantos andadores en marcha hacen producir movimientos más o menos contratados de una colección de personajes sudorosos y no hablantes entre si frente a una cristalera de una planta de fitness que da a un paisaje fijo o con el movimiento único y reiterativo de sus coches en la calle. Ideal para gente que no tiene tiempo y a la vez terrible para quien se ha montado la vida para no tenerlo.

Antiguamente, y no solo en la biografía personal durante las etapas de la pubertad,adolescencia y primera juventud; pasear venía dado por las circunstancias culturales y sociales. Nadie se tenía que plantear hacerlo porque cada dia dedicaba parte de tiempo a traslaciones que no se quedaban solo en desplazamientos sino que eran verdaderos  paseos con los atributos que le son propios. Actualmente tenerlo en la lista de la actividad y lo medible forma parte de una reprogramación del self junto a otras cosas que  antes venían dadas  por la sociografía de las relaciones y que ahora sol ose obtiene tras penosas buscas a través de anuncios y ofertas de encuentros.

Pasear es un zen del silencio. Un encuentro con el uno mismo en el sosiego de espacios que procuran oasis provisionales a los ajetreos impuestos por la vida profesional y urbana.

Observo que cuando más puedo pasear o paseo convirtiéndolo en una constante casi diaria es cuando estoy en proceso de viaje que me deja tiempo libre en las nuevas ubicaciones o emplazamientos para hacerlo. Y dejo de practicarlo o lo practico menos cuando estoy ubicado en  mi casa, despacho y estudio donde soy el único que regule mi horario y de he de plantearme salir expresamente para pasear o quedar con alguien para hacerlo.

Una cuantía ideal seria la de hacer un paseo diario tratando también de variar su itinerario. Eso proporciona además de las derivaciones implícitas mencionadas  tales como meditación, exploración, sensorizalización, desestresamiento y conversación (si es compartido) el de encuentros espontáneos con gente que hace tiempo que no ves (si es que el itinerario es urbano o periurbano de la zona en que resides).Es así que hay paseos que pueden tener una hora de comienzo pero no de termino si van admitiendo todas esas variables posibles de hallazgos espontáneos. en tanto que itinerario de exploración  también interconecta con las otras dimensiones que el contacto con nuevos espacios -o espacios  en los que hacía tiempo no se caminaba- puedan proporcionar.

Posiblemente el rescate y praxis habitual del paseo reduciría tanta demanda-a la vez que oferta- de talleres de todo tipo que dicen clasicismos basados en conceptos elementales en formato new age cobrando sumas considerables por ellos. Además la pauta y práctica del paseo posiblemente reduciría las listas de espera de los consultorios médicos.

de la Trinitariedad a la Eneagonalidad,

Por JesúsRICART - 8 de Agosto, 2008, 0:22, Categoría: TEORIA ANALITICA

Del 3 al 9. De la estructura trinitaria a la subdivisión eneagonal.

La triada base que constituye una persona no deja lugar para equívocos: todo ser tiene entradas formativas , pasa por un aprendizaje y mantiene la recepción de ítemes que le crecen el saber; hace desarrollos creativos como resultado  indirecto de aquello que ha aprendido y para lo que se entrena  y como devolución a la especie de donde lo ha sacado  y , finalmente, mete su vida en parámetros lúdicos, o trata de hacerlo, como satisfacción en el vivir, compensación a todos los avatares e indicador fáctico de felicidad, que viene determinado por su universo relacional.

Esta estructura trinitaria permite una aproximación a la evaluación de las conductas con un modelo práctico de comprensión que permite inferir fácilmente si hay un  equilibrio en cada uno de los grupos. Pero tal decisión no es permitida comparando el numero de actividades en cada una de los componentes triádicos, pues cada época de la vida pide más de unos y menos de otros. Y por otro lado cada  gran franja es susceptible de ser dividida en subfranjas más evidentes a la vez que se desglosan aquellas conductas que pueden pertenecer a más de una o a las tres al mismo tiempo.

Es así que de lo creativo  además de su instancia de originalidades propias y vocaciones artísticas se puede desgajar  el capitulo de actividades profesionales y supervivenciales que llamaré trabajo -significativamente distinto a la definición hegemónica que persiste de esta palabra- y las  proyecciones que agrupan la actividades determinadas para buscar un sitio a lo creado.

La autogestión organizativa y la capacidad de planning forma parte de las premisas para una rentabilidad creativa.

De las Relaciones desgajo una subfranja que será la Lúdica aunque no necesariamente todos los actos de relación lo sean o incluso una mayoría puedan pasar por alienantes.Y los actos específicamente relacionarios con los demás.

El bloque Formativo incluye todo aquel conjunto de actividades que permiten entradas intelectuales en el propio sistema. Es la instancia de estructura que recibe y  sintetiza   los ítemes exteriores para convertirlos en elementos propios

Para que funcione todo el sistema, hay elementos de gestión y mantenimiento. Las actividades de mantenimiento del cuerpo y de la calidad de vida están en este orden y la producción de conductos indeseables por su contravalor como lastres también.

Los 9 capítulos potencian la conciencia sobre el uno mismo por encima de los tres bloques en  los que el peso de unas dimensiones enmascara la escasa frecuencia de otras.

Todas las actividades  humano-existenciales conocidas, tanto las producciones planeadas como las involuntarias, tanto los retos y objetivos como los efectos y consecuencias entran en alguno de los grupos clasificatorios.

El bloque formativo se mantiene dentro de un solo parámetro porque una subdivisión  lo haría artificial. 

Los procesos formativos tienden a decrecer cuantitativamente con el paso de la vida de interacción en la que los espacios y los tiempos están mas ocupados por la devolución al mundo de lo que se tiene. Inicialmente son los que ocupan el mayor paquete biográfico para pasar a ser el menor. Por eso no se puede hablar de un equilibrio aritmético de frecuencia entre los tres bloques. Cada uno tiene un desarrollo especial para cada personalidad y su etapa de desarrollo.

Cuando los distintos ítemes o dimensiones tiende a cero en  cada uno de los bloques hay motivos de reconsideración pero no de preocupación. Hay periodos de la vida en que resulta interesante ir a clases y otras en que es más propio ir a congresos, o ay momentos en que pautan la lectura de dossieres y otros en que se puede prescindir de ellos.

Vuelve a ser cada sujeto frente a su autorregistro quien debe hacer una interpretación exenta de prejuicios y de significantes moralistas.

 

 

Una guía de vida

Por JesRICART - 8 de Agosto, 2008, 0:20, Categoría: TEORIA ANALITICA

Una guía de vida como una metodología de estandarización válida para todo el mundo es en si misma un imposible, aunque las propuestas de homogeneización conductual no  cesen. Trata de un viejo sueño de una clase de psicología conductual meter a todo el mundo, a todos los comportamientos humanos posibles, dentro de la misma parrilla de análisis. Y ciertamente casi todo y todos podemos ser encajados dentro de unas coordenadas fundamentales en las que una ordenada mida frecuencias, tiempos, reiteraciones o aplicaciones. Y  la otra, enumere las distintas cosas que se van a medir. Es así  que  una guía técnica que contemple un conjunto de dimensiones de autoobservación sí es posible construir dejando para cada autoobservante la estimación del producto resultante de sus observaciones, independiente de los cocientes de fiabilidades y de correlaciones de los bloques de dimensiones entre sí.

Cualquiera de los datos de un registro confidencial de actividad personal es ambivalente. Da unos indicativos interpretables de maneras diferentes según los intereses y criterios de cada sujeto que desee estudiarse a si mismo. De hecho un número tiene casi siempre un valor relativo que queda absolutizado por su interpretación. Busquemos el auxilio de un ejemplo clásico: los indicativos de  la talla, la altura y el peso.Sabemos que cada cultura y geografía prioriza unos modelos o ve su predominancia. Las figuras predominantes dentro de una distribución normal, y por consiguiente los prototipos fisiológicos más normales, (aunque habitualmente odie decir esta palabra) son aquellos de mayor regularidad que mantienen cada uno de los tres datos dentro de un umbral.cualquier otra medida que se escape choca con algunas dificultades que pueden ir desde problemas prácticos por encontrar determinadas piezas del vestir a problemas  de relación para ser admitido en sociedad. Ha habido verdaderas luchas para que la distinta variedad de físicos sea  tolerada por la mayoría.  No juzgaré si esta lucha ha sido la adecuada o no habida cuenta de que lo no normativo como es la obesidad a fuerza de imponerse, autoadmitirse y hacerse aceptar se está convirtiendo en algunas zonas de algunos países como los USA en lo normativo o mayoritario, pero esa es otra cuestión.

La especie humana y las tipologías fisiológicas que incluye va cambiando según hábitos y costumbres, y especialmente de acuerdo a determinantes tan vitales  como la educación física y la ingesta. El caso es que esas tres medidas, que por cierto son una constante de autoobservación a lo largo de la vida y pueden pertenecer a las primeras mediciones que se hacen en una exploración clínica, acompañan como datos y significantes a la vida de una persona.

Cuando le preguntas a alguien sin saber nada de su físico, cual es su peso y declina contestarlo, puedes apostar que se trata de una persona obesa que prefiere ignorar el dato a enfrentarse regularmente al mismo. Su respuesta del “no sé”  oculta una escapada al significante numérico que le aterra aunque pueda estar presentada tal ignorancia como una total indiferencia a su look. En general se vive de acuerdo a una consciencia pseudonumérica sobre los datos  biográficos que mas destacan de uno: la edad que se tiene, el número de habitaciones de la casa que se habita, el número de coches o vehículos de los que se dispone, la cantidad de dinero que se gana, el numero de subscripciones que se pagan o la cantidad aproximada de libros de los que se dispone. El número no deja de aparecer en las conversaciones más ordinarias aunque hay algunos números de los que no se quiere hablar cuando saber su verdad resulta preocupantes. La vida se puede vivir con  la ignorancia maximizada acerca de datos que deliberadamente no desean  saberse  y no por eso va a perder necesariamente calidad de la misma manera que podemos contemplar el espectáculo de la luna llena sin recordar de memoria la distancia que guarda de la tierra. Pero lo que no se puede ocultar es que la luna está allí y que todos los ítemes conductuales son susceptibles de ser medidos o que toda conducta es calculable en su cantidad de producciones concretas. Y no es tan importante si la frecuencia es de un signo u otro según cada país como el hecho de que hay una frecuencia personal en ellos. Incluso cuando no la hay y el resultado numérico es cero es susceptible de ser interpretada. De los cientos de dimensiones contables en las que se puede pensar: Desde tomar un espacio de respiraciones conscientes  a otro de relaciones con seres queridos como hermanos o hijos  pasando por reposturaciones físicas  o  autogestiones administrativas para seguir el  control del pago de las facturas; aunque cada una de estas cuatro dimensiones diera cero por no registrar ningún contacto o acción  ese cero tendría un valor importante para entender una personalidad.

Hay ítemes conductuales de relación social como asistencia a conferencias o el de participación en reuniones de toma de decisiones para mejorar las condiciones de vida que suele dar bajos niveles en la mayoría de gente, con lo cual su calculo a nivel de un grupo social da cifras dramáticamente ínfimas lo cual se puede correlacionar con la perduración de bajos niveles culturales y la perpetuación de formas arcaicas de caciquismos locales y falta de calidades de vida.

Una guía para contar la  vida es un instrumento técnico que permite, llegado el caso, relatarla con más conciencia exacta de ella. Saber que los franceses han tenido la fama tradicional de ser más líberos en el amor ocupa una significación distinta al saber que los húngaros los han superado a partir de estudios del número promedio de cópulas[1] . Lo que sí es un dato de valor para una escala individual es la potencia de cada año por el numero de actos creativos o lúdicos o  formativos o profesionales o gestionales que  contienen cada año.  Si una buena parte de conductas son de carácter gestional y repetitivo para resolver cosas arrastradas de períodos anteriores hay un serio motivo de preocupación por cargar el tiempo ocupacional en cosas que impiden que lo sea para funciones más creativas. Así mismo si en los contactos relacionales con los demás el ítem de disintonías y conflictos de opinión se ve abultado  los de sintonía, placer y cocreación se verán reducido.

La guía de cálculo de las dimensiones contables no es un guión de vida.No dice lo que uno tiene que hacer, sino que cuenta de aquello que desea hacer su ritmo y frecuencia. Es un instrumento para certificar las ausencias de un modo inmediato  y también  las recurrencias; para observar  lo que falta y lo que sobra. y para dar soplos de autoconciencia sobre la  consistencia de sus concreciones o la demagogia de sus intenciones.

En un mundo de inconcreciones como el nuestro y en la vaguedad de la mayoría de los coloquios no me imagino que los usuarios de tal instrumento que les permitan contar sus comportamientos hablaran continuamente en términos numéricos. Las conversaciones entonces, tal vez, se harían insostenibles.Pero de alguna manera sutil les darían un carácter de mayor autenticidad al saber la verdad numérica contenida en cada afirmación.El número  -aún silenciado- de una información  incide en el modo semántico de expresarla y el ajuste legítimo de sus adverbios y adjetivos.

 



[1] aunque poco nos dice el dato conseguido por empresas de preservativos q hacen este tipo de estudios  de los 150 anuales por hombre frente a los 160 húngaros (datos aproximativos) de la verdad individual puesto que  parte de las muestra puede disparar esas cifras y otra parte mantenerse muy a la zaga de ellas.

Orgasmos

Por Sussana Maraselva - 8 de Agosto, 2008, 0:03, Categoría: TEORIA ANALITICA

 En la situación masculina la contabilidad de orgasmos  tiene por descripción inicial el  numero de eyaculaciones. Esta definición ha creado una  huella equívoca que  necesita reconceptualización. No toda eyaculación implica el goce en su totalidad. La polución espontánea se encarga de cuestionarlo con suma facilidad. Y la eyaculación copular genital o con sexo oral puede o no ser categorizado como orgasmo en función de si es maximizado el placer proporcionado con ella.  En la situación femenina las condiciones fisiológicas para la multiorgasmicidad en el transcurso de una sola cópula dejan para cada mujer la afirmación categórica del alcance total o no del clímax. Hay orgasmos de distintas intensidades y valores tanto en el  hombre como en la mujer. En todas sus variantes hay datos objetivos y observables de si ha habido o no realización orgasmática.  El resultante seminal en el caso varonil y el de incrementación de jugos vaginales en el caso femenino testimonian en principio su presencia como unidad de placer contable. a diferencia de otras partes del proceso de excitación sexualidad y de gusto por tocar y ser tocados. Todos los elementos que integran un cortejo amoroso que procura un placer o una sintonía físico-psíquica entre los partners o amantes (de ocasión o no) que buscan ese encuentro son estrictamente hablando unidades de placer: desde la mirada aún antes de la aproximación de la manos a la demanda explicita de un  tocamiento.Su propuesta o mención constituye en si misma una unidad de placer. Tanto que incluso podríamos encontrar mas sexualidad en una demanda de erótica en algunos casos, que en la comisión de un acto sexual sin condiciones preparativas, tal como nos hace sentir Chavela Vargas en su canción Macorina[1] . La sexualidad se ha repetido hasta la saciedad no queda limitada al acto copulativo y ni siquiera este tiene porque ser el más importante. Este es el resultado de un proceso previo y el éxtasis orgasmático está directamente determinado por él. sin el concurso de cada gesto, mirada, roce, detalle, susurro y olor, el orgasmo no puede aspirar a ser  el clímax maximizado. Pero todos aquellos elementos a diferencia de este resultan intransformables en unidades de placer contables y aún en el supuesto de que lo fueran un solo corteja podrá contener cientos de ellos astronomizando toda contabilidad. En una  vida sensorial y sensual cada dia sin excepción contiene elementos de placer cuyo registro se hace tan imposible e impracticable como contar el número de estímulos que recibe el cuerpo. el esfuerzo mental para estar al corriente de todo ello sabotearía el mismo proceso de obtención. El sujeto en tanto que autoobservador de si mismo incidiría negativamente en  sí mismo al maniatar la cosa observada (él  mismo)      autoimposibilitándose el goce.  Es así que el numero de penetraciones o la cantidad de besos o el número de erecciones o dilataciones pupilares son  ítemes de interés para investigaciones especificas de fragmentos culturales del cortejo sexual y como factores causales del placer erótico.; que a diferencia de la autoconciencia sobre el orgasmo se hacen difíciles de correlacionar. Este, por su parte, aún con las consideraciones ante dichas de no igualar eyaculación masculina a orgasmo  seguro  o  compenetración total desde el cuerpo femenino a idem, es memorizable y fácil de observar. El orgasmo total en el cuerpo del varón  determina una suspensión temporal de la actividad excitativa tanto más largo cuanto mayor sea el tiempo de latencia para la reposición de energías para continuar si persiste el deseo. El orgasmo total en el cuerpo femenino requiere de un tiempo de latencia incomparablemente menor para continuar con el ejercicio del rozamiento de las mucosas. Indudablemente, en la dimensión orgasmática, el más dotado de los varones quedaría en una posición numérica inferior a la mujer menos entrenada pero con deseos de multiplicar sus cotas de placer. La cultura y algunas tradiciones se han ocupado de ocultar esto  reduciendo el rol femenino al de comparsa del placer masculino  ensombreciendo su brillo no solo como placer radicalmente más intenso si no también como un placer superior. Para unos y para otros la medida del placer por su número de orgasmos  es un registro realista de la verdad de su relación lúdica con el propio cuerpo y con el otro. aunque ciertamente el orgasmo puede ser obtenido en solitario  o complementado con momentos de soledad cuando las compañías no son suficientes, garantizadas o están a la altura de la demanda de uno.

Mientras los gestos de cariño y sensuales pueden ser una constante diaria que no pide un gasto de energía extraordinario; el de los orgasmos tienden a ser reducidos con el paso de los años creándose un panorama paradójico: el cuerpo termina por no estar a la altura del deseo y este acaba inclinándose a  la lógica limitativa del envejecimiento. Tal hecho empírico, al que todo sujeto erótico se ve enfrentado y concienciado, no puede  ser admitido como un intruso conceptual antes de hora para justificar la inanición o el no sexo cuando no la vida monacal.  El orgasmo tiene un valor en si mismo como  hecho de placer y como factor higiénico-mental.  Prescindir de él con la pérdida de la compañía o pareja que lo hacía posible como experiencia de a dos, o más; o no quererlo volver a repetir por haber tenido experiencias desagradables con el partner es abrir las puertas a una recrementación de la insania personal.

La sexualidad en general, su reformulación y práctica regular es altamente salutífera para el cuerpo y poderosamente constructiva de felicidad si concurren las condiciones éticas y de elección reciproca para el encuentro en la intimidad. En cuanto al orgasmo como producto psico-biológico es una experiencia altamente desneurotizadora. Tanto es así que el mundo que habitamos sería otro si se practicara una sexualidad sana y hubiera una iniciación culturalmente consentida y tutorizada sin prejuicios desde tempranas edades y no se dejara hasta el final de nuestros días. Hay una sensualidad infantil y una senil que son temas tabú para los media que buscan protagonistas jóvenes y guapos y de refresco para sus obsesiones programáticas del morbo.

Antiguamente se atribuía la tisis y otras dolencias a un exceso de sexo. Incluso se veía al/ o a la/ practicante del sexo como alguien demoníaco (de hecho las brujas y sus aquelarres eran orgías con el macho cabrío y la representación del diablo). Y en los coloquios populares unir la farra del alcohol e ir con mujeres como causas de perdición es un continuum en la baja literatura. Por otra parte los retos orgasmáticos[2]  y la potencialidad de un varón también era medida por el numero de erecciones y eyaculaciones que podía mantener[3] . Temas de morbo y conversaciones arrastrada s propias de rastreros cuyos fisgoneos podían  incrementar el espectáculo a la medida de las necesidades de murmureo de los espectadores pero que en realidad no podían aseverar la verdad orgasmática de su espiado. A veces ni siquiera el propio partner puede estar seguro del orgasmo del otro conocidas las tácticas muy experimentadas de fingirlo. Es solo la honestidad individual -y en caso  excepcional el de un analista con el equipo de laboratorio a mano-quien puede saber si ha concluido su orgasmo.

¿Qué sentido tiene contar los orgasmos si es suficiente con tener la constatación de una vida plena?  La pregunta no obtendrá una respuesta totalmente satisfactoria aunque puedo  tentar dos, no sin antes reconocer que  la misma clase de interrogación se puede hacer a cualquier otra producción  de aspectos conductuales. ¿para qué contabilizar cosas de la vida si sé que la vivo? Posiblemente si el primer científico se hubiera sentido descorazonado por esa impertinencia la ciencia no habría dado lugar. Así mismo si los primeros sexólogos hubieran sido tomados por perversos voyeurs o matemáticos´ mezquinos la sexología no habría existido y hoy desconoceríamos bastante más de lo que desconocemos las economía de las intimidades privadas. Paso a las respuesta prometidas unas líneas atrás: Una respuesta aborda el sentido de la contabilidad orgasmática que  pone en términos reales la cuota de obtención de placer.Es la verdad numérica de la potencialidad sexual de quien es observado o se autoobserva en esta dimensión. Todo el mundo habla de sexo e incluso de las medidas centimétricas de sus senos o de su pene pero no se atreve a hablar tanto de eso. De hacerlo en seguida cae la sospecha de la ninfomanía o de la perversión de la conducta por necesitar más de lo que se supone que es normal en la práctica erótica. Y una segunda respuesta  permite correlacionar ese dato un año con otro o una temporada estacional con otra en función de otras dimensiones ocupacionales y tal vez estresantes. La producción orgasmática se relaciona con una mayor cuota de salud física y mental y una reacomodación de otras instancias vitales en el interior personal de un sujeto. Una vida erótica sana con una suma suficiente de orgasmos  libera al individuo que lo goza de otras conductas distorsionadas, estériles, pretenciosas e incluso agresivas.  quien hace el amor en privado y goza suficientemente con él no necesita hacer ostentación de tantos altruismos y tantas deferencias supuestas hacía los demás. sin duda la praxis de orgasmos pide un tiempo considerable, tanto más cuanto más creativo y artístico sea considerado.

La dimensión del orgasmo va más allá de la lúdica para convertirse en un acto creativa y sublime.



[1] Macrina. Chavela Vargas.CD Universo Latino El pais. cuya estrofa principal repìte “ponme la mano aquí Macorina, ponme la mano aquí...”

[2] Memorias 1725-1745. G.G.Casanova.  Cupsa editorial Madrid 1877 Libro de consulta como introducción al libertinaje y al sexo competitivo en grupo.

[3] En Crónica de un Rey Pasmado. Gonzalo  Torrente Ballester recrea los comentarios de los cortesanos y la curia eclesial sobre una  escapada nocturna del rey “para irse de putas”  poniéndose  al día los unos a los otros sobre el número de cópulas  del monarca y hasta la precisión de un “gallitazo” añadido.

La psicología del regalo

Por Jes RICART - 7 de Agosto, 2008, 23:54, Categoría: TEORIA ANALITICA

Regalar es un acto deferencial, una forma de agasajo, un presente, una forma de contacto y de aproximación,  El regalo allanaba los caminos a los embajadores que querían conseguir audiencias con reyes para tratar de negocios políticos o económicos. El regalo acerca. Es una forma de comprar la atención ajena o de pagar la deferencia recibida.  El regalo es instalar la representación de uno en la vida de quien recibe el objeto, el detalle o la donación. Hay criterios de management que indican cuales son los regalos apropiados de empresa para socios, amigos y clientes. Y hay criterios tácitos que pautan qué regalar, cómo, cuando y a quien. Las tías solteronas se distinguen históricamente como figuras obsoletas que compran su atención e imponen sus besos o el recibo de estos porque invariablemente en sus visitas vienen cargadas de regalos. Hay efemérides que suelen justificarlos: navidades, aniversarios de boda o cumpleaños, bautizos, comuniones y cosas parecidas.

No se puede conocer en profundidad la psicología del regalo, es decir la que hay detrás de hacerlo en quienes lo hacen y suelen practicarlo sin tener en cuenta los panoramas de su aplicación: la cada vez mayor interminable lista de efemérides. No deja de ser pintoresco y demencialmente manipulador que sea el sector del comercio el primer interesado en vapulear las efemérides porque sabe que sus índices de ventas se disparan. El populacho cae de cuerpo entero en la trampa. Es así que las jornadas de regalo estandarizan conductas: los enamorados regalan rosas y miles de puestos estelando toda una geografía para hacer ventas cuantiosas y dar, de paso, cancha a sus vendedores para ganar en un día lo que no ganan en un mes. Acudir a la fiesta de cumple o a la boda significa ir con un determinado regalo, es la forma de contrapago del gasto que se ha generado por la invitación. No pocos regalos están condicionados por los contextos en los que se da una curiosa estupidez compartida: ni quien recibe el regalo le gusta lo que recibe ni quien lo da le gusta el que ha elegido. Tengo alguna experiencia en el primer caso. A veces me ha tocado aceptar objetos de regalo que resulta obvio que se han sacado de encima –de los cuales me he desprendido a la primera oportunidad también sacándomelos de encima- . Se dice que se valora el gesto más que la cosa pero la cosa es lo que representa una intencionalidad y no la intención misma en darla. Un mismo objeto puede ser un reconocimiento a la persona que se le entrega y un ritual absurdo para otra. La cosa en si tiene que ver con la estética y con la finura de cada cual. Las casas están ordenadas con objetos increíblemente feos sea cual sea su valor crematístico por si son de plata o de oro o determinadas porcelanas. La industria de la decoración es una de las más prolijas en cuanto a cantidades infinitas de formas de objetos estériles que no sirven para otra cosa que para ocupar un espacio.

Es posible que una buena cantidad de objetos pasen al desván o a alguna otra forma de exclusión. La gente que recibe muchos por razones de su cargo los donan al estado o al país o hacen un museo con ellos por considerarlos patrimonio público.

Por regalar se puede regalar todo incluyendo casas, villas, coches. ¿Qué otra cosa se puede  hacer si no con ello antes de morir? Dar algo en herencia es una forma forzada condicional y preestablecida de regalar aunque no tiene porque haber ningún sentimiento al hacerlo

. En  el acto de regalar ordinario  como una deferencia para consolidar un recuerdo se vuelve en contra de quien lo hace si solo cumple con el paripé, con el acto representativo pero no con su función de fondo. Muchos de los regalos se hacen entre amigos. Una amistad noble es una obra maestra a dúo dijo Paul Bourget. Si el regalo es entregado como condicionante ritual para recibir otro tanto quizás ya deja de serlo para convertirse en una inversión. Esta claro que hay grandes agasajos perfectamente estudiados para conseguir favores de la persona a lso que se les da. Determinadas propuestas en los negocios son tácticamente colocadas en el momento preciso de un banquete al que el potencial socio o cliente es invitado o tras regalos suntuosos.

Hay ocasiones en que al ver una determinada cosa en un escaparate se piensa en la persona a la que se le podria dar, otras en las que se reciben regalos que han sido mas que elegidos obtenidos por otras razones y colocadas con calzapiés.

En la personalidad numérica  el regalo es algo que se puede comparar en sus dos aspectos: en los que haces y en los que recibes. Cada año suelo recibir menos regalos de los que doy. Eso me ha hecho ver que hay personas que se acostumbran más a recibir que a dar. También he de decir que he regalado puntualmente cosas a personas y luego no me he repetido o que lo he hecho durante una serie de veces y luego he parado, tal vez porque esperaba una cierta correspondencia que nunca llegó. También me ha sucedido que he comprado objetos para regalar y en el momento deber a la persona me he dado cuenta del absurdo de mi gesto y no lo he dado. También tengo noticia de eso al revés: gente que me ha comprado cosas o que me ha enunciado que tenia algo para mí y luego no me lo ha entregado, tal vez por averiguar que nuestra relación ya se había agotado. Hacer o dar regalos, como todo, son maneras proyectivas de personalidad, son conductas que manifiestan rasgos de personalidad. Tras un regalo hay alguien que lo hizo en un momento dado. Cada vez que se use o se contemple el objeto dado se la puede recordar con gratitud y cariño aunque no haya más contacto personal con ella. Cuando regalo espontáneamente  una prenda de vestir mía usada pienso que dejo algo de mi y el recuerdo de ese gesto. Pero muchos regalos son formas de deshacerse de cosas que ya no te sirven. Antes de entregarlas siempre pregunto si le gusta o quiere aprovecharlo. En esas transacciones se pueden cometer desajustes y errores, Tan solo la persona íntegramente educada puede confesar sus errores y reconocer sus faltas dijo B.Franklin aunque eso tampoco proporciona una reparación.

Un regalo tampoco es un objeto con un precio generalmente no bajo comprado en una tienda especializada en ventas para hacer regalos. Un regalo es una entrega lo más personal posible de algo  vinculado a quien lo da o que vincula a esta persona con quien lo recibe. En todo caso es algo genuino y espontaneo y no el resultado de una demanda, aunque puntualmente se puede pedir asi. En occidente se hace raramente, hay países en que la primera palabra extranjera que aprenden los niños es la de cadeau. A fuerza de usarla inadecuadamente olvidan el significado de ella creyendo que es todo objeto dado por imposición externa confundiendo tributo con regalo.

Fui educado, es decir maleducado, en una familia nada propensa a hacer regalos. En mi autoanálisis y biografía esta ya expuesto los problemas de confianza que eso ocasionó. La austeridad catalana que estaba detrás de esta falta de gesto o hacerlo aprovechando materiales recibidos por otro lado (los aguinaldos o cestas de navidad) me hizo parco en esa experiencia. Mientras los otros niños eran introducidos a la experiencia del regalo yo crecí entendiendo que eso no iba conmigo. Como adulto he preferido regalos personales (mis dibujos o mis poemas enmarcados) que objetos de mercado (libros o música  o telas que es en lo que más he abundado). Últimamente quiero pasarme a regalar archivos digitales con mis textos.

Hay gente que mide la cantidad de cariño recibido por la cantidad de regalos en su ajuar y hace suntuosas fiestas con detalles exquisitos en la celebración y en la presentación de la comida para tener el máximo de cariño puntual y reunido en sus efemérides. Se mire por donde se mire el regalo es una transacción.

 

El yo, mi ser y mi doble

Por JesRICART - 7 de Agosto, 2008, 23:52, Categoría: TEORIA ANALITICA

Las diferencias  intrasujeto no son fáciles de establecer. Las alusiones al ser admiten un extenso vocabulario con valores semánticos distintos en función de sus empleadores lingüísticos. Tanto es así que una buena parte de las discusiones formales necesitan precisar el valor de las palabras para poder seguir adelante. Y esto es especialmente notable a las cuestiones de personalidad, caracter y comportamiento humanos. Esta es la batería inicial del interrogatorio: ¿qué es el yo?, ¿qué es el ser?, ¿qué es la persona?, ¿qué es  el sujeto?  Cada substantivo remite a  instancias distintas de reflexión.

 El yo es el pronombre continuado que encabeza la mayor- o una buena parte- de nuestras frases.es la voz que nos recuerda ser los dicentes de lo que estamos diciendo, los asentadores de postuladores, los predicadores de predicados, los responsables de lo afirmado o dicho .Es la manera de desmarcarnos del tu, del vosotros, de los otros, pero también de mi ello, de mi verdad  o de mi ser. ¿Quiere eso decir que el yo no expresa la totalidad personal? en efecto. Cada vez que nos manifestamos con nuestro yo distintivo expresamos nuestra personalidad aparente pero no la totalidad de nuestra interioridad, es decir de nuestro aparato psíquico. Las instancias del yo son las producciones conscientes  en el habla y en los intereses. Y a partir de eso  queda permitida la inferencia del ser que hay dentro, pero ni todos los predicados del yo expresan la realidad del ser, ni este puede mostrarse únicamente a través de las instancias verbales. El yo  es la elección escénica en cada momento para expresarnos lo más próximamente a lo que creemos pero también para expresar lo que más conviene a cada tesitura existencial. El yo remite al actor vital, por lo tanto al rol elegido. La personalidad se hace difícil de  estabilizar a partir del yo variable con el que se expresa. Ciertamente las evaluaciones de personalidad soslayan la variabilidad y van al encuentro de  caracteres de estado o trazos permanentes. No siempre construyen una interpretación de ella. Y si en algo fracasan los tests de personalidad es en reducirlas a cuadros de aptitudes y actitudes y reactancias ante estímulos determinados, sin  tener demasiado en cuenta las posibilidades de escapada del yo de si mismo según la determinación de las circunstancias. El yo es el ego escénico. Forma parte del guión primordial para marcar el espacio propio diferencial del ajeno. Es el constituyente imprescindible para el discurso público, o sea para la comunicación inter-personal.

La representación de una pluralidad de roles a lo largo de la vida en lugar de implicar la impostura o la falsación es un signo evolutivo. En palabras de Shakespeare. “El mundo no es otra cosa que un escenario y los hombres y las mujeres meros actores en sus entradas y mutis. De este modo cada persona representa varios papeles  en su vida [1] .

El Ser es la globalidad  existencial de un organismo vivo con aparato psíquico (con sistemas inherentes para la  asunción de los actos).Incluye su consciente y su inconsciente. Su presente, su pasado y su expectancia de futuro. Lo vivido y lo por vivir. Lo  sentido y lo inferido. Lo sabido y lo desconocido. El Ser es un proceso de encuentro que incluye la experiencia del deser, del no-ser, de la no-realización y de las conductas sumadas. El yo, cada vez que se enuncia, es susceptible de cometer errores en su definición y cuando trata de interpretarse a si mismo tiene que gestionar el volumen de experiencias y de momentos diferentes de su evolución. Se encuentra con una multitud de parámetros y con deseos internos contradictorios y enfrentado al conflicto existente entre las pulsiones de un lado y los razonamientos de otro. El ser único es un contrasentido. El ser es internamente plural algo ya manifiesto en su organismo sinérgico que implica diferentes partes y psíquicamente ineludible al tener que manejar con diferentes argumentaciones y deseos. Vive metido en sus deseos contradictorios. Si no lo son a escala de individuo en su interinidad lo son en su escala proyectada a nivel de  sociedad. La sociedad dicta a sus miembros los límites de sus deseos. El individuo los interioriza a priori suficientemente para que no entre en colisión con las normativas públicas o las tradiciones inerciales.

El yo es un instrumento funcional para manejarse en sociedad. Es la máscara. El papel que los demás esperan que sea representado. El yo es el rol. Cada vez que se dice yo soy, en realidad hay que entender yo represento, yo actúo o yo interpreto. El ser es lo que queda a medio camino entre la parte consciente y el análisis del inconsciente de un sujeto dispuesto a saber cual es su naturaleza y su verdad. El doble es la derivación representacional del yo que intenta una interpretación mas digna para superar el rol originario del yo impuesto. Cada vez que alguien forma parte de un equipo y utiliza el nosotros esta supeditando las posibilidades de su yo para desmarcarse de la representación a la continuidad de un simulacro. La verdad substancial de una persona es cuando ha de contestar a las cuestiones de la vida no en función de un guion de respuestas aprendido sino por su propia reflexión. La manipulación humana es tan elevada que muchas personas piensan que ya tienen suficiente con lo que tienen pensado y conocido para seguir viviendo sin necesidad de reflexionar más. Es suficiente con tener encuentros lúdicos con los demás sin cuestionarse el futuro de las cosas. La filosofía y la reflexión choca con un tipo de yo limitado a su representación y que no desea salir de ella. Las excesivas preguntas sobre lo esencial de la vida pueden acabar con un encuentro lúdico de relajación de los músculos y también de las neuronas.

La construcción del ser es el proyecto principal de todos los proyectos. No hay construcción material que lo supere. Un ser humano puede crear sus obras pero sus obras no pueden crearlo a él.

En los esfuerzos por la adaptación social, por tanto, la adaptación a las demandas del otro, el yo se vale de un doble con el que estar a la altura del rol esperado. Sus protagonismos sirven para funcionar en lo lúdico y lo relacional. El yo limitado a si mismo es que no ha entendido las distintas partes de la estructura existencial y la posibilidad de cambiar el registro supeditando los roles al ser y no al revés.

La persona es el ser en acción que se le suponen los atributos éticas del bien hacer. El sujeto es la persona que toma consciencia de si, de su lugar en el proceso en el que participa, de sus déficits y límites, también de sus excesos y osadías. El sujeto sabe que no puede serlo todo porque vive en el conflicto permanente entre su ideal y su real.



[1] As you like. acto 2do,escena 7ma.

Filosofía Terapéutica

Por Jes RICART - 7 de Agosto, 2008, 23:51, Categoría: TEORIA ANALITICA

Filosofía terapéutica y cura analítica.

Ante el síntoma de crisis psíquica observadores, convivientes, analistas y afectados comparten, a distintos grados, la perplejidad. ¿Qué es lo que hace saltar a una persona aparentemente estable a un estadio de caos comportamental y confusión mental? y ¿qué es lo que puede devolver a su normalidad ordinaria? La crisis psíquica denomina, en un término suave,  una crisis de personalidad que puede alcanzar extremos de desorientación absoluta pasando por todo un gradiente de desconexión con la realidad. Es la locura. La locura es dejar llevar las reacciones corporales y de conductas por una compleja trama de estímulos no filtrados por la razón. La locura es la suspensión de la razón como criba de las informaciones del exterior así como las somastésicas.

Reconceptuada como una resolución psico-organísmica de escapada a situaciones tensionales en que no se pueden o no se saben enfrentar las contradicciones el sujeto ignora el mundo y se instala en el suyo propio, en su monólogo verborrágico interminable o en su ataque furioso a cualquier figura que le recuerde roles que no puede soportar. El individuo enloquecido no atiende al reconocimiento de las leyes objetivas de la naturaleza ni a las leyes humanas ni a los códigos implícitos. Se destaca inmediatamente por su inadaptación al medio. Mientras que su síntoma puede ser contenido o sublimado puede pasar por alguien normalizado pero en cuanto eclosiona en toda su magnitud no hay disculpa que lo pueda ocultar.

El enfermo muestra desde su absoluta inconsciencia sus déficits en su posicionamiento ante los demás, ante las cosas, ante el momento. Completamente descontenido de si mismo arrasa con la tranquilidad del entorno y con la paciencia de los demás. Queda en suspenso su facultad para adquirir conocimiento y para atender, por tanto, las fuentes de enunciados que puedan proporcionárselo. La prueba final del  conocimiento es el razonamiento deductivo concatenado a principios evidentes o axiomas. Una mente sin capacidad para emitir conclusiones o juicios pierde uno de los atributos más genuinamente humano. La prueba  del conocimiento  para los empiristas es la percepción. No se limita a esta. El conocimiento también puede ser inferencial desde la disociación de la experiencia personal del que piensa con la cosa pensada.

Se puede hablar de una filosofía terapéutica a partir de una utilización del conocimiento filosófico para enfrentar síntomas psiquiátricos. La división profesional en especialidades y subespecialidades hace de la gestión de la teoría y del conocimiento una especie de reparto de pastel (del mercado) en función de sus especialistas. Es así que tradicionalmente la disfunción mental y el trastorno de la conducta viene siendo tratado por profesionales ligados al campo de la salud. A menudo sus resultados son mas que discutibles: no ya los clásicos con enfoque bioorganísmicos desde le punto de vista de la psiquiatría sino también el de líneas psicoterapéuticas en las que los/las psicólogos pretender liquidar síntomas a base de culpabilizar a quienes los padecen. El enfermo mental y/o el consultante neurótico por su infelicidad permanentemente renovada tiene/tendrá una oportunidad si acepta la perspectiva de la cura analítica y deciden librar sus personalidades de sus síntomas para estrenar una autonomía psicológica en libertad. Es indispensable esta premisa. El disfuncionado suele estar más interesado de lo que se cree en continuar con su disfunción.

El itinerario biográfico de cualquier persona es una curva más que una recta, algo que también se corresponde con el itinerario geográfico entre dos puntos en la mayoría de los casos terrestres. La idea de función la utilizó Leibniz como concepto para referirse a varios aspectos de una curva como una pendiente. Una línea es siempre una sucesión de puntos y cada punto una ubicación en el espacio en unas coordenadas determinadas y en el tiempo en otras. La biografía de cualquiera es una línea en el espacio distinta a la de cualquier otra. A pesar delo que digan las morales más estrictas o los individuos de hábitos más metódicos las vidas son curvas por no decir torcidas y no rectas por no decir envaradas.

Una persona mentalmente sana es la que esta al corriente de su línea existencial, por tato, de las contradicciones de su comportamiento. No hay ningún ser humano que no sea contradictorio, la disociación entre su deseo y sus posibilidades, entre su pensamiento y su acción nutre el substrato de su vida contradictoria. La incapacidad de gestionarlas es tanto más evidente cuanto menos equilibro se tenga. La crisis psíquica guarda una estrecha relación con la practicidad de los parámetros de seguridad. Una persona es su discurso y éste es la expresión de su ser. En principio cuanto mas esclarecido esté mas garantías de estabilidad se suponen aunque, desde luego, el análisis preclaro no signifique que sea una garantía inamovible de la impecabilidad de todos los comportamientos posteriores. Cuanto más sepa una persona lo que es y quien es mas se librará sorpresas a si misma sobre su psique. Un indicador de ésta auto confirmación está en la expresion con texto propio de la sentimentalidad que se tiene y de los dominios de conocimiento. Es mas importante eso  que tratar de convencer a nadie fervorosamente con la pasión verbal del doctrinario. Aunque sea solo para citar una forma coreográfica de ello quiero mencionar a Dale Carnegie que recomendaba no hablar hasta estar absolutamente seguro de lo que uno tenia que decir y lo que era.  Daba instrucciones también para que a continuación se callara y sentara. De una forma muy grafica  ponía el punto final a un decir para no añadir ninguna superfluidad tampoco, tal vez, para añadir más de lo mismo. Establecida la seña de identidad de lo que se es y lo que se piensa, los demás son libres  de tomarlo encuentra o de silenciarlo. ¡Cuantas veces el decir de una persona queda en el ostracismo por la falta de atención o reconocimiento de  los demás que con su desatención lo excluyen y marginan! El problema no es solo del marginado sino del resto que al no tenerlo en cuenta se pierde una contribución que se traducirá en un déficit más que sufrirá el grupo.

En la prevención de síntomas una persona decide ser consultante de un gabinete psicológico por iniciativa propia o por ultimátum familiar cuando su biografía anda ya cargada de hechos deplorables y desequilibrios evidentes. Puede ocurrirle que trasiegue con su síntoma de un despacho a otro, a veces no continuando las entrevistas sin ni siquiera avisar para suspenderlas desde antes de la última que se ha decidido no acudir. Por su parte el profesional calendariza su agenda y dedica su tiempo a escuchar lo que le pueda decir el consultante. Este describirá lo que le pasa, el otro tratará de dotarle de una explicación causal de lo que le pasa.

Por encima de la metodología terapéutica especifica de una escuela u otra es en cada caso concreto que cada profesional concreto tiene que adaptar su teoría y lo que sabe a lo presentado y no al revés. El valor del seeting lo puede proporcionar cualquier espacio de atención y reflexión. Esa reflexión es una co-reflexión. El profesional acompaña al consultante en la indagación de sus contradicciones sin que aquel haga de representante de lso valores intocables de la realidad y sin que la disfunción de este en todos sus aspectos tenga porque ser rechazable. Hay algo de la locura que pasa por la rebelión contra la ideología coercitiva. Hay algo de la locura recuperable para el estadio de recuperación de la conciencia.

Mientras el consultante suele residir en un discurso clavado a la anécdota el analista puenteara sus detalles concretos con una visión conceptual de la vida, es ese momento en que tiene entrada la filosofía en el campo terapéutico.

La locura, en sus distintas versiones y grados, presenta distintos tipos de desconexión con la realidad. Todo lo que ayude a la reconexión es objetivamente terapéutico. Finalmente lo que hay detrás de una crisis del comportamiento es una fallida de unos referentes y la ausencia de unos valores. Tener las ideas claras evita la enfermedad mental, incluyendo dentro de esta todo el gradiente de actitudes sufrientes autodestructivas de desesperación y ensoñaciones suicidas. En el lugar de la receta química del psicótropo cabe recomendar en la medida que haya las condiciones de intelección posibles las lecturas de literatura reflexiva. La solución psicológica al desequilibro pasa por repensar el síntoma protagonizado por el propio sujeto. La cura analítica es la que el análisis externo del analista puede ser substituido por el autoanálisis del afectado. Cuando una sesión terapéutica deja de ser la devolución relacionista de aquel tras las confesiones anecdóticas de este para ser una conversación compartida en la que ambos relacionen cada hecho con la estructura que la explique es que la cura empieza consolidarse. Joan Corbella, un especialista en temas de psicología que ocupó varios espacios públicos televisivos, moderado y razonable mostro en sus libros con nociones básicas para la  popularización que la salud mental no es tan precaria si los valores con que se apoya una biografía son sólidos.

La propuesta filosófica para la cura, con sus lecturas y su formación bibliográfica colmada, no requiere una inteligencia especialmente dotada sino un cambio de registro de ocupaciones. En principio quien más lee más se sabe y de paso también sabe mas sobre sí mismo al relacionar sus problemas concretos que lo agobian con problemáticas temáticas que acompañan a la angustia humana desde sus albores. En cuanto a la inteligencia no está establecido el desequilibrio con su cuota. Yela sostiene que para comprobar la validez de un test de inteligencia se busca la correlación con el grado de inteligencia manifestado por los sujetos en su vida escolar, familiar  y profesional. El criterio de validez está en esos marcos externos: la familia, la profesión y la escuela. La  discusión está en que esos marcos externos no son fácilmente homologables como referentes de estandarización.

La cordura y equilibrio biográfico de cada ser pasa por mantener una relación clara entre sus posibles y sus imposibles existenciales, sus deseos y sus limites, sus realizaciones y sus asuntos pendientes.

 

El Deseo Existencial

Por Jesús RICART MORERA - 14 de Julio, 2008, 23:46, Categoría: TEORIA ANALITICA

El deseo troncal en mi trayecto biográfico ha sido, desde que recuerdo, vivir mi vida sin obligaciones y  sin ajustarme a un rol obligado. Quise cambiar el predicado heredado familiar y culturalmente de que la vida era un lugar donde veníamos a sufrir para tomarlo como un lugar de placeres y experimentaciones. Cambié la idea de vivir para trabajar a la de trabajar para vivir autoexcluyéndome como ser productivo para los circuitos tramposos del consumismo y autoconstruyéndome como ser para el placer y para la creatividad. Teoricé para mi propia coartada privada el proyecto de pensar y de elaboración continua como lo más satisfactorio que se podía hacer en el mundo de los vivos y a eso me dediqué sin importarme demasiado si tenia una aplicación inmediata. A fuerza de escribir historias imaginarias y ensayos no menos imaginarios he vivido literalmente del cuento, a fuerza de contarme a mi mismo lo divertida que podría ser la existencia colectiva si colectivamente la humanidad lo decidiera he alcanzado la máxima cuota de bienestar mental posible. De una primera etapa biográfica en la que mi consciencia señalaba enemigos de clase y obstructores deliberados de la historia pasé a otras etapas en la que mi consciencia señaló enemigos de especie y formas de vivir fundamentadas en el ostracismo y en las pocas ganas de evolucionar históricamente.

En ese proceso he pasado por duros momentos de enfrentamiento en los que ni siquiera las personas más cercanas con las que había compartido relaciones amorosas o relaciones de camaradería con las ideas podían permanentizarlas no ya como aliados sino tampoco como compañías afectuosas. Ser adulto significa estar solo dijo Jean Rostand. Sé muy bien el significado profundo de eso.

El deseo existencial es el programa de vida que pretende un destino a la medida de la idea personal de futuro que tiene el interesado. Es algo propio de las personas que han sustituido el esquema mental de la dependencia de factores externos (desde dioses a ayudas de algún tipo) por el de la a autogestión que cursa con factores internos de valor con los que organizar la vida y las cosas que la rodean. Para los recitadores del inch Allah, es difícil hablar de autonomía porque el ser humano no es nada frente al dios todopoderoso en el que creen. La sola mención del deseo existencial puede ser ya una blasfemia. Incluso algo  peor: la sola idea de deseo hace entrar en contradicción al sujeto deseante contra los entornos que le restringen toda clase de individualidad y luz propias.

No todo el mundo piensa que la vida tenga que ser el resultado de planes que colmen nuestros deseos. Bossuet piensa que no es bueno que suceda todo como deseamos. La verdad es que las adversidades, reveses, contratiempos, dificultades, imprevistos y problemas nos colocan en tesituras para las que tenemos que improvisar soluciones, por tanto nuevas experiencias y readaptar nuestras personalidades e instancias deseantes. Bossuet trata de decir que desde el momento en que a un sujeto se le cumplen todos los anhelos y todos sus deseos se convierten en cumplimiento pierde de perspectiva las leyes de la realidad. En las casas reales ha habido quien ha educado a sus vástagos preasignados para detentar el cargo de rey en la increíble tesitura que todo lo que pidieran se les concedería y que todo lo que hicieran sería correcta. ¿Puede haber un imbécil mayor en la capa planetaria que la del tipo que se cree emperador y que todo lo que hace, dice y piensa es correcto por su saga divina? Pues bien, este tipo de figuras han existido. Y lo que la historia ha hecho pasar por figuras insignes ahora está perfectamente recogida en los manuales de patologías mentales por megalomanías y narcisismos estériles. El deseo en si mismo puede generar efectos contradictorios con uno mismo al desear distintos registros no siempre reconciliables entre sí y contrariados por los entornos que no quieren tolerarlos.

El deseo es una delas palabras proscritas. Automáticamente se infiere que si alguien desarrolla la noción de deseo y mucho más si se atreve a expresarla públicamente va a estar  incurriendo en alguna clase de conducta proscrita. Su transgresión la puede llevar desde ser impugnada a ser sentenciada. Por encima de lo que digan las leyes hay otra clase de puniciones dadas por las costumbres. La gente no va por la calle diciéndole a cuantos ven que les gustan, que los desean. Te deseo es una frase que integra el cortejo interpersonal. A menudo, la represión cultural ha conseguido que el lenguaje del deseo sea callado y en su lugar sea actuado dándolo por supuesto a la vez que se perdía el placer inherente a su uso. La verdad de una persona empieza pro su autorreconocimiento ante sí misma. Para saber lo que eres también tienes que saber lo que deseas y ese deseo incluye una vastedad de recursos externos. Desear significa dos cosas: desear al otro y desear un parámetro determinado de existencialidad.

La sociedad no proporciona toda la justicia necesaria a todos por un igual para conseguir lo que necesitamos. El deseo existencial no es una carta que se concederá a su debido momento porque los todopoderosos lo faciliten así sino un programa de vida, una manera de ser para ir logrando propósitos uno tras otro. Si bien se puede vivir una vida entera sin grandes objetivos es inimaginable vivir sin deseo existencial. El deseo está por encima de la consecución determinada de cosas o eventos, implica una manera de tomarse la vida. El objetivo te vincula a una actividad, el deseo a una filosofía de ser.

El deseo existencial pasa por un protagonismo personal relacionado con el goce directo de las experiencias: tanto las corpóreas como las intelectuales, tanto las viajeras como las sedentarias, las materiales como las espirituales. El corolario del deseo existencial es el deseo de ser uno mismo, algo no tan fácil cuando el comportamiento personal, compendio de conductas elegidas, puede chocar con la inmediatez de personas muy cercanas, y muy queridas, que lo impiden. Donde hay el imperio de la represión de un tipo u otro (la mayor parte de ella es vehiculada no por agentes de la ley sino por agentes de la tradición) el sujeto que desea entra en contradicción con sus compañías más próximas: familiares, amistades y parejas, generalmente por este orden. Inevitablemente quien desea entra en conflicto con quien ha dejado condicionar el suyo por los patrones de conducta. En una situación donde no se permite el placer de la vida  en su voluptuosidad quien expresa su deseo es sospechoso de contrario a los intereses de grupo. Algo parecido dijo Quevedo y Villegas al referirse a los sitios donde no hay justicia resultando grave tener razón.

El deseo existencial es algo privado que sin embargo trata de ser pautado por las políticas de sistema. Tomemos el ejemplo de la homosexualidad: desde hace medio siglo estoy escuchando la misma clase de argumento en su contra, la cacareada supuesta falta de naturalidad y el peligro de extinción de la especie en el supuesto de que todo el mundo fuera homosexual. Las dos razones obedecen a un estadio de desarrollo mental escaso. La naturaleza aporta experiencias tanto de hermafroditismo como de homosexualidad y la experiencia indica que el placer incide en el cambio de las maneras cuando las dominantes –dejémoslo en las más consentidas- no son practicables. Es así que en las cárceles puede desarrollarse más homosexualidad que en la calle. En cuanto a la extinción,  habría que esperar el paso de dos generaciones enteras sin que nadie procreara para poner el grito en el cielo a modo de alarma por eso. Si alguien quiere un paraíso, por cierto, que lo busque en un planeta con un máximo de mil millones de habitantes.  La discusión de fondo está en prohibir una elección personal de goce con argumentos de estado y de sociedad, lo mismo que la cópula anal en algunos estados USA. El liberalismo de un estado y por tanto el potencial que lo faculta para ser progresista pasa por su respeto a la idiosincrasia individual distinguiendo perfectamente en las elecciones privadas que atentan a la concordia social con las elecciones privadas que se mantienen dentro del universo de cada intimidad.

Lo que está en discusión no es tanto la privacía como el potencial de autonomía que esta pueda generar. Los individuos creativos con libertad sexual y en general libertad creativa no se ajustan a los perfiles sumisos dispuestos a vestir uniformes caqui para la guerra o llenar las fabricas haciendo horas extras para levantar los pluses de producción del país. Suele ser gente que prioriza su vida a cualquiera de los predicados patrios y culturales que herede.

En una discusión frontal entre quien hace apología del deber y de la moral publica instituida y quien la hace del deseo existencial y de su realización por encima de las obligaciones para con el otro, siempre decididas por intermediarios con cuotas de honestidad más que discutibles, el primero mostrará un resto de amargura que no resolverá mientras el segundo admitirá una resto de falta que tendrá en curso de resolución.

 

 

 

 

La Segunda Mujer

Por JRM - 3 de Junio, 2008, 19:17, Categoría: TEORIA ANALITICA

 

Ser el número dos en cualquier lista o situación cuando se está esperando ocupar el primer puesto puede resultar más indignante que ocupar un lugar difuso en esa misma lista o ni siquiera tener acceso a la misma. El lugar de orden tiene unas connotaciones muy importantes y en algunos contextos ser el segundo es ocupar el lugar de la derrota[1] . Ante la tesitura de no poder ocupar el puesto esperado se prefiere no ocupar ninguno.

Una aproximación detallada al orden de las cosas y de las personas nos sirve para advertir que la posición primera no queda establecida para siempre, y tampoco es ampliable a todas las cosas. Ser el segundo (o el lugar n) en la vida de una persona no significa dejar de ser importante e incluso puede significar ser más importante que quien ocupa el primer lugar.  Para una visión holística de las cosas, no es tan importante el orden de lugar como el sentimiento de integración  a un todo. Bajo este punto de vista carece de sentido ya  la relación ordinal  de la que tan imbuida está la cultura numérica de las prioridades.

Empecemos por preguntarnos qué significado tiene ocupar un lugar en la vida de alguien.Ocupar un lugar en la vida de alguien, significa integrar partes considerables de su biografía, de su tiempo, de sus conversaciones, de su pensamiento, de su convivencia, de sus experiencias.Es pertenecerle y trocar tal condición en un trasvase de pertenencias.  Pertenecer a alguien es ser aceptado por este en su interior.Es ser querido. Ese alguien ocupa la función simbólica de un vasto territorio por el que se desea ser acogido y aceptado en todas sus partes, a la vez que instintivamente se quiere decretar como un feudo de apropiación. antes de que la Razón pueda darse cuenta la persona que quiere, quiere más, y la persona que es querida,desea ser más querida. Hay pues una tendencia a ocupar el lugar de la prioridad. Y en los negocios sentimentales en tanto que negocios, no son admitidas otras competencias, otros sujetos en rivalidad.

Todo esto está presente en las tesituras de alguien que ocupa el lugar del tercero cuando entra en la vida de alguien con un compromiso establecido, es decir con el lugar del segundo ocupado. Por lo que hace al hombre casado una historia sentimental con otra mujer,coloca a esta desde el principio en el   aparente y literario lugar de la segunda relación. Una parte importante del discurso que medie entre el hombre y su amante clandestina a los ojos de su esposa o compañera cotidiana,tendrá que ver con un sentimiento de exclusión o de marginación que esta  experimente.La situación de tres,cualquiera que sea entre toda una gama de posibilidades ,es infinitamente más rica que la situación de dos. El dos, es el binomio, el fortín´ ,la alianza sellada, i la previsibilidad de todo. El tres, es la apertura a la contradicción, la posibilidad de más de una alianza al mismo tiempo, la convergencia de distintas visiones de los hechos, el incremento del goce, la eclosión de la naturaleza por la vía de la biología irreprimida.  La pareja estable sin  más interrupciones que la de sus desavenencias  por la erosiones del convivir cotidiano, se desarrolla sólida y segura.Tiene un proyecto.Una familia en curso.Es una empresa. Tiene una economía interesante con la entrada de dos sueldos.goza de un estatus de vida medio alto o alto. aparentemente lo tiene todo. sí, todo menos las pulsiones del deseo extrovertido resueltas. La pareja es restrictiva, el otro compromisario hace de controlador cuando no de carcelario. Indistintamente de los niveles culturales en concurso en el dueto y de las patologías  por angustias subyacentes; el binomio se estrella contra su imposible de felicidad. Los dos aliados  devienen incompletos frente a la tesitura existencial en pos de una felicidad completa. El otro aliado no resuelve todas las fantasías y anhelos. Todo lo contrario: después de una fase de idealización deviene como la cara grotesca de la realidad  limitada. No importa que la pareja  sea la compañía más brillante, la elección más buscada o las figura más ansiada. No importa que se esté enamorado de ella ya que nunca podrá desangustiar totalmente a su asociado por su falta estructurada ante la existencia. El otro asociado en el seno de la pareja presenta una relación excepcional:la del depositario de todo lo que uno es, espera y busca en el existir. Pero no escapa a la ley que determinan todas las relaciones humanas: la imposibilidad de ser el otro, haciendo que toda relación con el otro devenga en un imposible. Sí, efectivamente es posible el contacto continuado la convivencia gozosa y la ilusión compartida, pero no la fusión de dos en uno, quimera que sombrea en todos los romanticismos. Esa prueba de realidad de los márgenes de desarrollo que permite  una relación de dos, lleva a la búsqueda del tres:la búsqueda del/de la amante fuera de la relación de pareja,como consecuencia de una pulsión  expansiva. Ea ambición por un principio de pluralidad va a reproducir el esquema que ya estaba en el dos:la constatación de la limitación del otro aliado va a ser sometida al ideal de un segundo otro que sea extralimitativo. Y en efecto lo es. La segunda mujer viene a completar episodios de intimidad no resueltos con la primera y no necesariamente tiene porqué desplazar a ésta. La historia sexual  con la segunda puede reincrementar la historia c