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PSICO-CURA
Ha costado mucho conceptuar la conducta del chantaje sentimental analizándolo en su salsa práctica. Las relaciones del querer pasan pronto a peor gloria tras su fase inicial de pureza para ser relaciones enmarañadas de intereses y componendas. Las unidades familiares construidas desde unidades de parejas estables o semiestables evolucionan hacia organizaciones de funcionamiento económico y las necesidades amorosas individuales no son resueltas en el estrecho marco de los duetos intravigilantes cuando no carcelarios.
Los cuadros de intimidad derivados de la elección amorosa no siempre sostienen la amorosidad hasta el final. La inercia, la comodidad material y la pereza para empezar de nuevo con otra persona sostienen cuantiosas parejas que subjetivamente3 hace tiempo que debían estar disueltas y objetivamente dan el triste espectáculo de una libertad a medias. El compañero o la compañera de cama no es una figura estática. Puede saltar de ser el objeto del deseo al objeto acompañante con el curso de los años. En ocasiones, la cama se divide convirtiéndose en dos camas, y en otras ya ni siquiera se comparte la habitación nocturna para pasar a tener dormitorios separados. La aventura convivencial pasa por acuerdos en principio tácitos y que se van explicitando en la forma de vivir y de funcionar en común. En la pareja hetero, el hombre y la mujer tienen formas diferentes de ocupar y relacionarse con el territorio en común.
Las relaciones convivenciales siguen un curso u otro según los conceptos en los que se basa. Los convivientes pueden ir descubriendo con el paso de los años las zonas personales de no contacto basadas en grandes diferencias irreconciliables. Un partner no se une o casa con otro en estado puro, viene con todas sus experiencias, sus otras relaciones, su inserción a otros marcos constelacionarios (el familiar fundamentalmente). En culturas tan dispares como las europeas y las africanas no se entiende aun que las personas son individuos que buscan individuos y que no tiene porque apetecerles cargar con toda la familia o relaciones derivadas de las personas con las que se unen o a las que se vinculan sentimentalmente.
La sentimentalidad todavía no tiene una conceptualización clara. Es un abigarrado umbral de emociones y conductas de adhesión específicas entre seres que además de atraerse por sus cualidades físicas lo son por sus sensibilidades.¿Pero qué son y como se expresan los sentimientos de cariño y ternura hacia los otros? ¿por qué surgen en unas situaciones y no concurren en otras?
El enamoramiento es una proyección particular de la sentimentalidad. El amor universal es una pamplina intelectual, psicológicamente no soportable y organizativamente no conseguible. El amor en concreto y los sentimientos en general funcionan de maneras distintas según sean proyectados y personalizados. Lo que se siente por una persona -como todo el mundo sabe y experimenta- no tiene porque sentirse por su amiga o por su hermana. El sentimiento de fraternidad como defensa conceptual de un mundo de gente entregada forma parte mas del deseo que del balance de logros. Aún asi, hay personas que lo han defendido en la teoría y en la práctica y lo han demostrado con sus vidas entregándose a cientos o miles de personas sin discriminarlas negativamente. Personalidades como la de Vicente Ferrer hacen pensar en que ese amor universal es excepcionalmente posible o al menos se puede concretar a una gran escala numérica, lo que no quita que haya discriminaciones sutiles tácitas en la dedicacion según la reciban aquellos a los que es dedicada. El concepto de no discriminación es tan inconcebible como el de una realidad sin diferencias. Para la mayoría que vive (vivimos) en pequeñas constelaciones sentimentales con cuatro amigos, dos familiares y la dinámica de parejas, los esfuerzos pasan por sostenerse en la estabilidad emocional suficiente que permita vivir las relaciones desde la claridad y el bienestar mental. A una personalidad estable se la define como equilibrada. Equilibrio es también la capacidad de mantener una verticalidad entre fuerzas concurrentes que se oponen. La conducta equilibrada es la que trasiega con posicionamientos contradictorios de otros presentes en la constelación y la que solventa -gestiona- las propias contradicciones que implica concebir la vida de una manera y tenerla que vivir socialmente de otra.
La sentimentalidad, sostengo, no tiene una definición consensuada, tampoco científicamente consensuada. Aproximadamente, se sabe que es el conjunto de emociones reactivas en relación a parámetros estimulares del otro: desde los físicos a los intelectuales, desde los eróticos a los más confidenciales. La sentimentalidad no es una sola cosa. Cada historia sentimental la redefine a su manera. Las categorías de esas historias y de sus coprotagonistas tampoco están tan claras. En el trato con los demás un serial de palabras viene a titular conceptos no claros: nos movemos entre amigos, colegas, camaradas, compañeros, amantes,.. A cada una de las definiciones de diccionario de estas palabras el hablante añade su propia definición particular que tampoco la controla tanto, para saber si la controla debería redefinirla a cada momento. Lo que si predomina es la necesidad de consensuar al menos entre dos (los dos hablantes en ese momento temático o en toda su historia relacional) el valor de cada palabra para ver lo que entiende cada parte. Es difícil ser amigo de quien te trata como compañero o colaborador de quien te tiene como cliente o tener una relación amorosa consistente con quien solo quiere pasar un rato de sexo. La necesidad de precisar el arco de intimidad con cada persona con la que se contacta viene dada por la misma demanda de intimidad. Se sigue temiendo al mayor de los riesgos: el de amar sin recibir la correspondencia, el de entregarse sin tener una contrapartida. Si es así, el amor no es una verdadera sentimentalidad sino una inversión, un proyecto transaccional. ¿Es posible que el amor unilateral sin devolución sea tan consistente que en si mismo reenergetice a quien ame aunque no sea tenido en cuenta? Ese sería el altruismo más puro. Amar sin ni siquiera dejar pistas para que el/lo amado averigüe de donde le proviene ese amor tiene trazas de ser el más puro. (En Candilejas la florista invidente que confunde al que será su mecenas por un rico, que en realidad no es, -el personaje de Chaplin- llega a ir a la cárcel por conseguir el dinero con el que pagar su operación que le devuelve la vista sin que ella se entere). El amor es/sería aquel fuera de toda especulación comercial, por tanto no concebido como inversión o como desenlace una politica decidida para el trato personal.
En el discurso sentimental las partes van definiendo, aunque sea a gotas y de muy en tarde en tarde, el valor de cada uno en la vida emocional del otro y de sus esperanzas. La declaración unilateral amorosa espera de la otra parte una correspondencia, un sí, una incondicionalidad. Eso no es así,o los psiquismos en juego no facilitan tanto las cosas. Dos personas que se aman posiblemente van a necesitar todo el resto de sus vidas para entender exactamente el significado que tiene el amor para cada una. El amor al otro tampoco implica amarlo en todo, en lo que hace y tiene, en lo que piensa y es. Esto, que a veces se dice puntualmente, queda contradicho con la evidencia de diferencias significativas. Dos que se quieren, por mucho que se quieran y se adoren, siguen siendo dos, con sus diferencias e individualidades.
La sentimentalidad no queda circunscrita a las personas. También se extiende a conceptos y dominios. ¿cómo poner en duda que la personalidad de Scarlette O' Hara en Lo que el Viento se llevó estuvo sólidamente consolidada en contra de todos para seguir en el dominio de su tierra. Ese sentimiento que antepuso a todo le llevó a destruir historias sentimentales ajenas, como la de su propia hermana y empujar a la muerte al primer marido, -que le había birlado a aquella- con el que se caso por razones económicas y al que no quería en absoluto. No hay una sola definición de sentimentalidad ni puede haberla porque el universo de lo sentimental incluye registros contrarios. El odio, la rabia son tambien emociones sentimentales negativas que se mezclan con la adhesión y la pasión.
Las trampas sentimentales existen desde el mismo momento en que somos sujetos sentimentales no limitamos nuestras conductas a su materialidad estricta ni el ser humano es definible solo por sus actos aparentes ya que mental e internamente coexiste con muchos actos emocionales, en principio no visibles. Decidir no amar por temer a caer en trampas sentimentales es tanto como decidir no comer por temor a la indigestión o no dormir por la indefensión que te hace vulnerable, es tanto como juzgar que lo mejor es no vivir porque se puede sufrir y se ha de morir. Hay una trampa mayor que la sentimental y es la de caer en el desvivir por temor a vivir.
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El Paseo. Moverse sin ir a ninguna parte.
Pasear es otra constante gratis que proporciona multitud de placeres y ventajas sin prácticamente ningún esfuerzo. Es la actividad que empiezan a recomendar los médicos a partir de una cierta edad de sus pacientes para contrarrestar su sedentarismo. La quietud va en contra de las funciones organísmicas. El cuerpo tiene mejores perspectivas si se mueve un mínimo. El paseo -el solo hecho de pasear -te saca del lugar donde estés para ver el mundo inmediato con otra perspectiva a pesar de lo mucho que lo conozcas. Pasear es moverse sin objetivo alguno salvo el de ese mismo movimiento. Sea el que sea el lugar urbano en el que se esté, pasear lleva a distintos tipos de itinerarios: desde los básicos decididos al tomar direcciones opuestas saliendo de casa a un multitud de variaciones del recorrido. Pasear es un recurso potencial que se hace se vaya donde se vaya. Se puede tomar el coche o el bus e ir a determinados lugares para pasear.
El paseo es una actividad individual que puede ser compartida. Además de andar (o de ir en silla de ruedas o en triciclo eléctrico) se puede observar el lugar, admirar las modificaciones urbanísticas o el cambio estacionario de las plantas y árboles en el parque, se puede coincidir con conocidos, se puede ir con otros para platicar, se puede pensar. Los paseos son maneras cómodas para reflexionar. El panorama del exterior está repleto de detalles de observaciones y estímulos que hacen reflexionar. Pasear es mucho mas que moverse, lleva consigo un montón de actividades. Por si fuera poco el paseo ralentizado permite la observación de una manera aguda, algo imposible de hacer cuando se tienen prisas y uno se desplaza. El desplazamiento es una actividad que pretende ser proeductiva, el paseo no, o no buscando una productividad en lo material, aunque de hecho el paseo siempre es beneficioso intelectual y patológicamente, física y sanitariamente. Pero también lo es informativa y materialmente. Al pasear hay hallazgos insólitos (un paseante encontró la cartera que habíamos perdido a 500 kms de nuestra casa e hizo que nos la enviaran sin tocar ni un céntimo de su contenido) y encuentros inesperados. Da lugar a las coincidencias con otras personas. Una mayoría en todo caso a la que no se visitará nunca en sus casas ni te van a visitar en la tuya. El espacio público del paseo es una de las grandes hazañas urbanísticas. Las avenidas y los parques permiten el sosiego ademas de la abundancia de sonidos de la naturaleza que aceptan coexistir con la barbarie humana.
Como militante de teclados vengo autoadvirtiendo toda la vida que cuando me falta una palabra o una frase para expresar una idea me levanto espontáneamente como empujado por un resorte para dar una vuelta por la habitación o salir al patio o al balcón o donde sea, la cuestión es que me pongo de pie y al cambiar mi perspectiva física encuentro la parte del texto que me faltaba. Es casi un rito inercial. Al pasear ,te pones en contacto de una manera diferente con el mundo. Durante una dilatada época de la vida, pletórica de energía el paseo como tal no existe, es cosa de mayores. Las criaturas hiperactivas se mueven en sus juegos y cuando no se tiene vehículo propio se camina hasta la parada de tren o bus para ir a donde sea que tengas que ir. El movimiento corporal diario viene determinado por los desplazamientos obligados para ir a las citas o cumplir con unos horarios de compromiso. El desplazamiento y el paseo se mezclan, aunque en realidad lo que define un paseo es el no objetivo y las no prisas: dejarse llevar por los pasos sin mayor preocupación que el placer de darlos y de ver ese fragmento del mundo llamado cotidianidad fuera de casa.
Es -o debería ser- una constante diaria: los pulmones se oxigenan, los glúteos se fortalecen, la conciencia con el entorno se hace más viva y el cuerpo se convierte en una estación de observación en movimiento. Pasear no tiene hora, se puede hacer en cualquier momento del día o de la noche aunque bien es cierto es que la forma de andar especifica del paseante puede levantar sospechas a determinadas horas. En algunas zonas residenciales sueltan los perros de madrugada, los cuales teniendo hiperdesarrrollado su sentido de la propiedad ladran a cualquiera que pase por la acera. A partir de determinadas horas tardías cuando la ciudad duerme, patrulleros de la ley y el orden pueden sospechar de un paseante tranquilo que combate su insomnio dando una vuelta por la calle de forma pausada. También hay zonas donde los paseantes tienen poco que hacer ya que sus ritmos sosegados chocan con el estrés violento de los prisistas camino de sus negocios. Obviamente las horas puntas no son las mas aconsejables para dar vueltas por los puntos neurálgicos de concentración de multitudes como las estaciones o los halls de los aeropuertos. El paseante que improvisa su itinerario por primera vez , en una ciudad en la que se detiene durante un viaje para estirar las piernas, puede meterse en zonas de riesgo antes de que se de cuenta: pistas transitadas por coches ,sin arcenes o aceras para los viandantes o riesgos de atropellos por bicicleteros que consideran sus prioridades innegociables. El pasante urbanita aprende pronto que hay calles que no se prestan a ser paseadas. Para pasear, en ocasiones hay que tomar un transporte publico para ir a una zona especifica de paseo, generalmente parques o zonas peatonales especificas substraídos a las inclemencias del tráfico. Los espacios de peatonalidad son retos de las ciudades modernas frente al crecimiento en vertical de barrios reunidos en un solo edificio (se acaba de inaugurar la torre mas alta del mundo de algo mas de 800 metros de altura, el burj Khalifa en Dubai, que concentrará otra maximización del poder). A la pulsión falocrática del sistema apuntando a la verticalidad-récord la vida diáfana de la paz pasa por la extensionalidad horizontal. El sosiego es horizontal la belicosidad es vertical. Aunque vertical tambien es una condición del movimiento y del traslado corporal.. Ir de un lugar hacia otro es ponerse por encima de la horizontal para adquirir una cierta perspectiva de la situacion aunque no se acceda al horizonte pero tampoco hay que encararmarse a la torre mencionada visible a 90kms de distancia.
Durante el paseo en solitario se puede meditar. Puede constituir una meditación flotante, tambien es una observación situacional. Desde que se tienen perros domésticos en pisos sacarlos a pasear se ha convertido en un gran pretexto para mover el propio esqueleto. Son los ratos del día en que se puede dejar el domicilio con la mejor de las coartadas o sin sospecha alguna. Ya se ha señalado repetidamente que la jocosidad y espontaneidad de los perros husmeándose había llevado a que sus dueños platicaran o a que se trabaran contactos entre vecinos. Últimamente los sensacionalismos mediáticos se han hecho eco del dogging: practicas sexuales puntuales entre paseantes de perros que toman contacto fisico sin ningún protocolo de seducción. Es la sexualidad en su estado mas animal, propio de los seres humanos no tan lingüísticos para ese tipo de situaciones.
Como se ve, pasear da para muchos opciones. Por si deja de practicarse el dolor de coxis por intensivos de sentadas ante la mesa de trabajo no permite olvidar la necesidad de tal práctica.
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Los Talleres Vivenciales. Ejercicios psicodinámicos para ensayar desbloqueos.
A diferencia de una sesión de trabajo verbal -fundamentalmente- que puede oscilar sobre los 120 minutos, el taller propone más tiempo para la investigación del síntoma y la comprensión de su mecanismo, escenificando formas de superación. Lo ideal son los de fin de semana que pueden proporcionar 15 horas de trabajo útil sin contar los momentos de convivencialidad anexa (comidas o ratos de paseos).
Se componen de técnicas sencillas pero con un alto poder de efectividad. Consisten en entrenos para exponerse a los parámetros de temor y hacer ruedas de impresiones con sus experiencias. Combinan, pues, de un modo ágil, los ratos de movimiento corporal con los de reposo o asamblea para evaluar los anteriores.
Veamos algunas en relación a objetivos concretos.
1.La lucha contra el sentimiento de inseguridad (causa troncal que impide la confiabilidad en los demás así como la falta de autoestima) se dinamiza con juegos de dúos o de más de dos, con acompañamientos, donde, por turnos, uno ensaya ponerse en manos del otro (acompañamientos de invidencia, dejarse caer de espaldas, verse sostenido en el aire sobre las manos de los demás...).
2.La lucha contra la inhibición pública (característica común a la inhibición y a la falta de auto afirmación del yo ante el otro) se dinamiza con la activación espontánea de palabras y gestos. a/. El brainstorming o lluvia de ideas es una experiencia que agiliza el rescate de prosa y la adquisición de habilidades verbales. b/.Los ejercicios de representación transmitiendo lo que ha dicho un confidente al espacio público ayudan a trabajar la empatía (ponerse y sentir en el lugar de otro, ser fiel al explicar sus ideas). c/Improvisaciones. Incide en la espontaneidad a partir de estímulos (generalmente frases o palabras sueltas) sobre los que encadenar frases.
3.El temor al rechazo se trata con ejercicios de inclusión/exclusión. Juegos de pelea física no violenta como el juego de la balsa (echar fuera de ella a lo sobrantes para que no zozobre), por supuesto, de una forma totalmente imaginaria. Todo ser humano cumple el doble rol en su vida de exluyente/excluido. Ni nadie es aceptado por todo el mundo ni nadie, si examina honestamente ese otro aspecto de su vida, acepta o puede aceptar a todos los demás. A pesar de la elocuencia de esa doble limitación siguen produciéndose grandes impactos emocionales lesivos por experimentar la exclusión y grandes problemas de sensibilidad por verse en la tesitura de excluir.
4.La reafirmación de poder personal. Detrás del conflicto intrápsíquico y de la problemática relacional con los demás hay un enorme sentimiento de vulnerabilidad personal. Las técnicas de reconocimiento ubicacional del yo en el mundo en general y en las constelaciones particulares con las que se trata, por medio de sociogramas y repaso de las miradas ajenas,
5.Auto-relativización. El individuo humano es un transitante en un proceso fisico y biologico de vida que empezó antes que él y seguirá después de él. Entender su condición de transitante en el planeta es crucial para aceptar y encajar su provisionalidad. Una biografía es una dotación de energía repartida en un cómputo de tiempo. Si la energía es malgastada en actividades estériles el balance final no será brillante. Pero la energía perdida se puede recuperar reciclando la disfunción mental y el trastorno de conducta en una cantera de la que aprender con relecturas que sirvan de plataforma para el goce. Para ello son útiles las tecnicas de descarga tensional, de desegoización, como la risoterapia. El ejercicio del espejo (reirse ante un espejo real e invitar a la risa de los demás) es fantástico.
Todos los síntomas están relacionados y hay técnicas de trabajo terapéutico que sirven para combatir unos u otros con mas o menos eficacia, aunque una misma tecnica sirve de base de desbloqueo para distintas patologías. El taller psico-dinámico es trasladar a unas condiciones de laboratorio la gestión de lo síntomas personales facilitando su eclosión sin miedo. Tienen la ventaja de que pueden ser compartidos con personas no psicodiagnosticadas (parejas, familiares, amigos....) que les interese compartir la convivencialidad para su propio crecimiento personal.
En conjunto, las tecnicas de proyección psicodinámica en los talleres de vivencialidad activan y regulan la catarsis con descargas de los engramas encerrados del yo y permiten un drenaje de las zonas oscuras.
Tras los intensivos, la calle y el mundo del afuera resultan menos temibles o caprichosos.
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El GAM como Taller de Autobiografia. Autoreconocimiento público de personalidad.
JesRICART
El grupo de ayuda mutua (GAM) es una articulación organizativa en torno a una idea clásica: el apoyo mutuo. Personas de distintas procedencias e incluso credos que coinciden en unas mismas características de dolor existencial se reúnen para hablar de ello con o sin la intervención psicoterapéutica profesional. El solo hecho de la existencialidad de estos grupos que se auto constituyen por si mismos que pueden ser o no la extensión por libre de grupos psicoterapéuticos instrumentados por la psico-clínica ya indica la necesidad de un espacio colectivo donde hacer puestas en común de síntomas equivalentes.
El común denominador de los miembros suele ser el de tener un psicodiagnóstico y, en su práctica totalidad, haber pasado por un tratamiento psiquiátrico. La sintomatología diagnosticada suele tener largos trayectos diagnosticados. Su sola existencia como grupo demuestra que no existen alternativas psiquiátricas e institucionales para la cura y la resistencia del síntoma a la cura.
El espacio grupal instrumenta la oportunidad de una confidencialidad compartida. Espontáneamente o sin que hayan pautas muy precisas la sinceridad del suceso psíquico y la perturbación de cada cual que quiera comunicarlo permite un foro de resonancias e identificaciones. El sujeto psicodiagnosticado en lo que sea comprueba que no está solo y que las intimidades ajenas le permiten objetivar el mecanismo de su propio síntoma. El mismo tipo de psicodiagnóstico para dos o mas sujetos no significa su igualdad. La similitud entre todos da un espacio heterogéneo. En cualquier otro grupo de correligionarios o de activistas de una práctica dada tampoco presupone la uniformización. La homogeneidad extrema, salvo en objetos físicos o compuestos químicos, no existe; predomina la diversidad. La pluralidad es una de las grandezas de la condición humana. Toda propuesta de uniformidad (desde la teoría: noción de norma, desde la política: poder impositivo, desde la moral: un solo comportamiento civil o desde la religión: un solo credo) es una falacia que impide que cada cual se exprese en lo que es y brille en su potencialidad. La sintomatología mental es un arco de expresiones de los sujetos desadaptados en su comportamiento por la vía de la crisis psíquica en lugar de su sublimación en formas razonables de vivencialidad de sus diferencias.
La cita regular del grupo de apoyo mutuo permite la consolidación de una plataforma donde volcarse y donde encontrarse con espejos que le muestren su propia conducta. El grupo tiene un valor en si mismo por la espontaneidad que ofrece y el progresivo desbloqueo. Al invitar a la intimidad compartida permite una síntesis muy importante: la declaración pública de personalidad o la exposición de la personalidad tal cual -con todo su sintomatograma pues- ante los demás. Eso dotará de armas para hacer otro tanto en otros espacios de relación social.
El GAM se configura como laboratorio relacional y de ensayos. El análisis de casos si hay una intervención profesional auxiliar o logística permite la autogestión. En el espacio grupal de ayuda, que por definición se centra en los problemas y síntomas que reúnen a sus miembros puede crear una tradición de compañerismo y de amistad, además de derivar posibles relaciones bipersonales preferentes.
Claudio Magris dice que cuando no sabes bien quien eres te pones a escribir. Hay que añadir que cuando sabes lo que eres y lo que puedes esperar de todo ,incluido de ti, si te hiciste escritor, sigues escribiendo porque ya no puedes hacer otra cosa. El grupo de intimidad puede evolucionar y seguir en parte más allá de la sintomatología que lo justificó cuando ésta pase a formar parte del pasado. El GAM hace de nexo entre el yo sometido a su propia tiranía por no permitirse vivir la vida en paz y en el goce con el recibo sin temor de todos los estímulos que contiene la sociedad. Es el lugar donde cambiar la perspectiva de hostilidad del mundo por la de colaboración y placer, no porque tal hostilidad desaparezca sino porque se aprende a neutralizarla sin sufrir. Cuanto mas se repita y se ponga a prueba un criterio operativo y una practica concreta más fluida y espontánea va a salir en el futuro.
Mommsen ya teorizó una teoría sobre la hostilidad primigenia entre los pueblos de la antigüedad o de la hospitalidad entre las etnias afines. Di bien la hostilidad es un hecho (cada día hay un report de una impresionante cantidad de noticias luctuosas que -por añadidura- se copiaban las unas a las otras) no es una práctica sana, ni lo es socialmente ni tampoco individualmente. Redford Williams demostró que a mayor grado de hostilidad mayor numero de cardiopatías. El espacio grupal permite gestionar la catarsis del decir, del exteriorizar emociones y sentimentos, de individuarse ante el otro que ejercerá un rol de máxima autenticidad, algo que la vida ordinaria no suele proporcionar.
Hay quien cree, a diferencia de Williams, que callar y no extrovertir la ira es peor que hacerlo. Tanto si la conducta violenta es afiladamente mostrada como autolesivamente callada hace del sujeto un cardiópata y un pathospredeterminado. La catarsis extroversiva sana pasa por su reconducción tratando de no ser lesiva para nadie. La civilización autoconsentida se basaría en este concepto. Karen Horney, no obstante, teoriza el concepto de hostilidad básica que se rastrea en la infancia. Las biografías son retos para la auto comprensión y para una existencialidad en concordia con el uno mismo y con el entorno.
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La psicoterapia y su derivación exculpatoria. JesRICART
El psicoanálisis -y más concretamente el lacaniano- ha sido cuestionado como la cita regular con el setting (en el diván) para rearmar al analizante con recursos para vivir fuera de la culpabilidad. La objeción puede ser extendida a toda clase de artefacto conceptual (y/o artimañas argumentativas) que contribuya a que el sujeto problemático que sufra por su desquicio a librarse de su responsabilidad última como causante, o al menos como cocausente, de su problematicidad. Es así que las religiones vienen a perdonar los pecados de sus fieles pero no a impedirles que sigan cometiéndolos. Los prosélitos del nacionalcatolicismo y adeptos pre púberes a esa ideología exculpadora nos preguntábamos como una religión podía ser tan cómoda: bastaba arrepentirse en los cinco minutos antes de morir de todas las farras y errores cometidos en la vida, renunciar a toda una biografía de ateísmo para ganarse la vida eterna. Ante la muerte (supremo veredicto biológico) ha sido –sigue siendo- poca gente la que no acepta pasar por un templo o espacio religioso su cadáver para su ultima manipulación ideológica al cargo del pastor oficiante y de la institución que represente.
Haber comparado el psicoanálisis a una religión de nuevo cuño por su fuerza exculpadora olvida que todo lo que genera un tipo de catarsis (conciertos musicales, espectacularidad teatral y prácticas deportivas incluidas) podría ser tratado de tal cometiendo un injusticia interpretativa. La confesión de los errores y su exculpación en un confesionario no tiene nada que ver con la extroversión de la intimidad para analizar los factores en juego. Si algo compete al psicoanálisis es el de centrar el uno mismo como eje de la problematicidad sin por eso ignorar los desencadenantes externos de su síntoma. Resituar la causalidad de los eventos mentales y de conducta en el yo actual y en el sujeto biográfico que hay detrás significa desplazar al otro como coartada justificatoria de los problemas padecidos en el yo responsable. Evidentemente, las problemáticas de la índole que sean están conectados con paisajes externos y siempre se puede encontrar un desencadenante de un síntoma por la responsabilidad de otro pero es el sujeto al que le toca hacer de criba y de gestión ante todos y cada uno de los factores externos que le lleguen de su afuera. La psicoterapia analítica y, en principio otras que quieran ahondar en la explicación del mecanismo causal, llevan el sujeto al ámbito de su responsabilidad quitándole un valor dogmático al ámbito de la responsabilidad ajena.
Sería una simplificación decir que sea cual sea el factor externo de problematización el sujeto es siempre el que tiene la última palabra para resurgir de su submundo o de su síntoma por el que siente agobio y desesperanza. El planteamiento analítico traslada al sujeto una responsabilidad crucial: la de su cura. Lo que cura es un proceso de interpretación(es) distinta(s) sobre lo que le sucede. La contribución desde la posición del analista es la de dotar de técnicas y recursos racionales para preparar las condiciones para la reinterpretación. En el encuentro del analista y del analizante no hay una reunión entre un sano y un enfermo (división esta que concedería el poder al uno y la vulnerabilidad dependiente al otro) sino una reunión entre personas de distintos registros experimentales en la que uno aporta una habilidad en la gestión del síntoma de la que otra aun carece. Ese posicionamiento impide que el analista se presente como modelo de vida y el analizante como enfermo que ha caído en un pozo del que presiente que no va a salir jamás.
El esfuerzo psicoterapéutico se centra en el yo problemático, en la autonarratividad de su sufrimiento y en el descubrimiento de una teoría de superación con su consiguiente arsenal de técnicas concretas de auto-reparación.
La cura de una disfunción mental es lo que permite la recuperación del tiempo perdido del sujeto con los goces que tiene por hacer. La vida es una invitación al descubrimiento de los lugares, las personas y las verdades existenciales. Si el yo está centrado en su síntoma y solo en su síntoma se olvida de vivir el resto de las prestaciones que tiene como ser vivo. El vasto campo de la sintomatología mental puede convertir cada yo problemático en un exceso de mismidad o autorreferencialidad separándose de su voluptuosidad como individuo en el descubrimiento de otras formas de existencia y experiencias pendientes. En definitiva, la enfermedad mental invalida al sujeto por la cantidad de energía que le quita dedicándola a su propia negatividad. Por supuesto, esto no es el resultado de un planning, sino que es una realidad de facto.
Desde la posición psicoterapéutica el reto es doble y doblemente contradictorio. De una parte tiene que colocar el énfasis en el uno mismo y en su arco de responsabilidades. Con eso se coloca al sujeto como parte responsable de lo que le sucede y no solo como víctima. Esa autodesvictimización relativa no es para disculpar a los otros que le hicieran de agresivos o culpables de su vida sino para colocarles como parte importante pero no única de su constelación. En segundo lugar en ese auto-centramiento la responsabiliad del yo tiene que ser separada de la culpabilidad inamovible. El sentimiento de culpa dosificado es lo que hace de activador para reparar las consecuencias negativas de una responsabilidad pero a dosis excesiva hunde al sujeto culpable en la nulidad. La psicoterapia reequilibra ese sentimiento. Eso ha podido ser entendido como una disciplina desculpabilizadora que lo que pretende es crear sujetos falso-felices sin que hayan concienciado sus responsabilidades ante sí mismos y los demás.
En tercer lugar el autocentramiento puede tener como problemática el hecho de incrementar un síntoma añadido: el narcisismo, al hablar del solo yo sin relacionarlo con el plantel de yoes ajenos del sistema constelacionario del que participa. En cuarto lugar todo este trabajo para conseguir un yo-centrado ante otro-relativizado lleva a explorar la causalidad del síntoma psico-individual en estructuras panorámicas del sistema, planteamiento este no aceptado por la psiquiatría medica que examina en el exclusivo campo individual y e la endogénesis biológica el origen de los síntomas.
Presentada la psicoterapia así no es ni puede ser, ni pretende serlo, un instrumento infalible con un manual de soluciones valido para todos los casos. Es un instrumento de exploración y de trabajo donde la figura analista acompaña a la figura analizante en la construcción de su análisis para que aísle las causas que lo problematicen. Para ese reconocimiento de la causalidad no hay pastilla que intervenga directamente.
El espacio psicoterapéutico (personalizado en el tándem tú a tú del analista/analizante o diversificado en un plural grupal de varias personas que comparten la intimidad de sus síntomas) no es un confesionario pero sí un intimatorio en el que se socializa la información sin tener que contar con el consenso interpretativo que se haga de ella. Es unas coordenadas de trabajo que, por supuesto, necesitan desbloquear al analizante de su carga de culpabilidad, su sentido de la vulnerabilidad que incluye el auto desprecio como elemento sintomático. Es en este sentido que la derivación auto exculpatoria es importante para redosificar la función de responsabilidad en el propio síntoma personal y por extensión, en el sintomatograma de la existencialidad que se comparte con el mundo ajeno sin olvidar que nada de los demás nos es totalmente ajeno.
Eso no quita que haya perversiones en algunas propuestas terapéuticas que quieren gobernar el síntoma como una cosa que se acaba en 4 días sin tener que pasar por el análisis. Son propuestas salvacionistas que prometen el resultado sin pasar por el esfuerzo de ganarlo.
Afortunadamente, desde Sthal, (animismo y vitalismo del XVIII) se aproximó el médico al conocimiento de la vida psicológica. Actualmente, del campo de la salud mental y, por extensión, de la cultura en general, casi nadie descarta la conexión entre sintomatología física y predispionentes psíquicos, así como la covariación del desequilibrio mental a escala de individuo con el desequilibrio colectivo a escala de sociedad. Tener admitidas esos dos tipos de relaciones es muy importante aunque todavía no hay acuerdo sobre los factores de determinación y de delimitación de cada umbral sintomático.
El recurso psicoterapéutico extrafarmacéutico es indispensable en tanto que cuando menos centra la reflexión sobre el suceso problemático. Las psicoterapias tienen el común denominador de proponer un trabajo autobiográfico en profundidad. Para resolver los conflictos del yo consigo mismo y con el mundo se empieza por pedir al yo que se interrogue sobre sí mismo. En tanto tenga delimitada su responsabilidad en su auto perpetuación sintomática estará avanzando en la cura. El sujeto es responsable de su conducta y es lo que está más cercano a sí mismo y por tanto la puede someter a su mando para gestionarla, en cambio puede concienciar las conductas del os demás y opinarlas pero le es más difícil intervenir en ellas para modificarlas incluso cuando le son directamente lesivas.
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La reparación ante los hijos es un tipo de relación enmarcada dentro de la reparación ante el otro. El solo enunciado del tema sugiere que los padres tienen responsabilidades que reconocer en tratos incorrectos con los hijos. Así es. La tesis intocable de que los padres querían o quieren incondicionalmente a sus hijos es desacralizada y revisada a la luz de los acontecimientos conflictivos intrafamiliares. Por otra parte no hay tesis sacral que se lleve bien con la Razón.
Es difícil que las relaciones de larga duración no incurran en desavenencias y enfrentamientos dolorosos. Eso pasa tanto con las personas elegidas como con las personas que vienen dadas por determinaciones biológicas o por marcos organizativos pre constituidos. La diferencia neta que se hace entre las relaciones familiares que vienen en cierta forma impuestas y las relaciones amicales que se van eligiendo no es tan notorio por lo que hace a la actitud de recibo de unas y la actitud de búsqueda de las otras. La discusión sobre lo que hace algo elegible demuestra que siempre hay condicionantes que llevan a ello. La voluntad libertaria absoluta no evita los condicionantes que van desde la ubicación socio geográfica de nacimiento a la capacidad idiomática de contacto a los registros culturales del entorno en su mayor o menor rechazo de las personas. El naciente permanece, en la inmensa mayoría de situaciones, en el cuadro familiar que lo ha hecho nacer y acoge. Paulatinamente va correspondiendo con cariño y adhesión a los cuidados que recibe. Para cuando se auto formule preguntas de por qué ha nacido, es decir por qué se le ha hecho nacer, ya será mayor, estará complicado e implicado en el vivir, llevado por su inercia fisiológica y atrapado por su trama social. Los ritos de relación configurarán los tratos y las maneras. Cada etnia seguirá unas determinaciones precisas con la administración del cariño y el reparto de los recursos subsistenciales. Al hijo/a se le asignará roles concretos desde el mismo momento e que nazcan y previstos por la tradición desde antes de ser buscados aparte de concebidos. El desiderátum de los padres progresistas que han plateado diseños de nuevas familias no han escapado a la arrolladora fuerza de lo tradicional. No es raro ver todavía como abuelos y suegros se apoderan de las habitaciones de los hospitales en las que las primíparas y partners tienen que soportar su avalancha y sus maneras. Es toda una representación de la fuerza social (por muy consanguínea que sea) sobre el individuo, sobre el neonato totalmente indefenso, pasando por encima del filtro o de la voluntad de los propios padres. Es así que la industria hospitalaria aplicada a los paritorios lleva a los neonatos del claustro materno a la vasija de lavado sin dar apenas tiempo para un primer contacto extra corporal del recién nacido sobre el cuerpo de la madre. Si ya de por sí el parto es doblemente traumático, para el que nace por ser nacido con prisas y para quien da a nacer con propuestas apresuradas de cesáreas o sus ejecuciones innecesarias que siempre incrementa mas la factura de la hospitalización, lo es mucho mas por esa separación del mundo intracorporal a la frialdad externa de un centro en el que se trabaja en serie. Muchos nacientes han recibido mal trato en el modo de nacer: desde las bofetadas que recibía a la salida a ser estirados con fórceps. Hacer es una imposición material que ha pasado por una voluntad ajena. Luego el naciente se reconcilia con esa condición y i siquiera piensa en que haya de ser motivo de reclamación, a fin de cuentas la vida es un don que tiene mucho de goce. Si alguna vez pregunta a sus padres por qué le hicieron hacer se da cuenta que les pone en un aprieto y los disculpará por su no respuesta convincente. No será mas que una entre miles de no-respuestas que contiene toda una biografía. El hijo admitirá un modelo compartido: el territorio doméstico y su estatus, las diferencias de personalidad e ideológicas serán atenuadas por el hecho consanguíneo común. La cultura de estado apoyará la estructura familiar para sacarle el máximo partido como la célula fundamental con la que se teje el sistema. La familia además de serla concreción institucional del cariño personalizado y de la reproducción humana también es la unidad económica fundamental del sistema. Es e la familia donde nacen los individuos pero donde también desaparece ates de darles oportunidad a ser personas, diluyéndolos en un programa de roles determinadas por la expectancia depositada en los hijos. El excesivo proteccionismo paterno alela a sus vástagos, los puede llegar a psicotizar retroalimentándoles en sus peores aspectos en lugar de corregirlos.
El rol predeterminado del padre o el de la madre, ante el hijo o la hija, y el de estos ante aquellos pasa por el desajuste, está condenado al desajuste. Los padres tienen sus hijos por una suerte de razones personales que demuestra sus volubles egos. La procreación se había justificado como un acto natural y con eso se acallaba toda objeción del asunto. Procrear era y es la afectividad reproductiva de la especie que ha tenido parámetros de significado distintos según las culturas y las épocas históricas. Hay hijos que se sabe que nacen –desde mucho antes de nacer- para el martirologio (es el caso del pueblo palestino) y otros que tienen garantizada la residencia en la generación de la abundancia (es el caso de las parejas en el primer mundo que tienen pagas y propiedades garantizadas) y todo los problemas derivados de eso en contra de una cultura del esfuerzo. Los nuevos modelos de familia a cuentagotas( parejas homo, adopciones de criaturas de otras latitudes y tentativas comuneras no tan alternativas como se habían teorizado) no han alumbrado soluciones tanto como indicado unas realidades colaterales desmarcadas de la tendencia dominante tratada de normativa. Los porcentajes de lo que se llamaba antiguamente hijos ilegítimos no eran exiguos. En 1957 en Honduras y Guatemala estaba respectivamente en un 65 y 70% respectivamente, Panamá tenia un 71% en 1956[i]. Las relaciones extramatrimoniales y la tenencia de hijos fuera de un hogar no asegurado viene de lejos no siendo precisamente un indicador de alternativo aunque cumpliera una las premisas para serlo, la transgresión,
Traer hijos al mundo para complacer el ego matero o paterno sin atender a las posibilidades de paz o felicidad de ese mundo para nuevos habitantes ¿puede ser tomado como una agresión? Un relato de ficción –aunque no tan lejos de lo que sucede en un mundo con casuística jurídica en la que hay hijos que denuncian a sus padres y padres que denuncian a sus hijos- podria plantear el siguiente argumento: la de la denuncia de los hijos contra unos padres primero por hacerles nacer sin su consentimiento y segundo por imponerles una vida no querida. Seguro que los abogados expertos en crear pleitos artificiales encontrarían elementos jurídicos en los que basar su demanda (mejor no les demos ideas). Al amparo de una ley natural ese proceso seria abortado, pero la ley natural no es mas que su interpretación mientras que la jurídica tiende a prever todas las situaciones. El marco familiar por su propia naturaleza impone una forma de vida, una ideología y un futuro no pactado. Se ha reconocido que no todos lso hijos están de acuerdo con las situaciones que les están reservadas. Ha habido fenómenos de rebeldía juvenil a escala de toda una generación en contra de los programas que sus padres tenían previstos para ellos. A partir de las edades de crisis, la pubertad, en la que se combina la transformación corporal con la entrada de nuevos ideas, los padres consultan por problemas de relación con sus hijos y estos escapan de la férula familiar de distintas maneras buscando lugares y personas de relación en que el trato pueda ser más libre e igualado. Los padres se pregunta que han hecho para topar con esos alejamientos contextuados con enfrentamientos. Una familia con el total consenso en todo lo que haga o es fiable. Una familia puede estar perfectamente estructurada, con todos los roles muy precisos y sin embargo no ser funcional en dos campos fundamentales: el sentimental y el comunicacional, estrechamente relacionados entre sí.
La estructura familiar puede seguir adelante y proseguir una generación y la siguiente pero sin embargo enmascarar sus verdades. A nadie le gusta que su familia sea descubierta en público como un lugar con problemas. Su condición preinscrita de clan lleva a prodigar una imagen ante la mirada externa.
El amor paterno/materno no tiene una única versión. Los padres quieren a los hijos de una manera diferente al amor filial. Estos, para crecer, buscan fuera del ámbito familiar las relaciones y parejas que necesitarán para su expansión y libertad mientras que aquellos tienden a hacer pivotar todos los conductas entorno al tronco familiar. La responsabilidad paterno-materna en los condicionantes de los hijos/as en sus futuros no despareció con las familias patriarcales. Cada limitación de la autoridad de los padres a la expansión de libertad de los hijos suele ir en contra de su evolución y los prepara para el resentimiento que puede ser fosilizado.
Es casi inevitable que los padres no contraigan una deuda psicológica con sus hijos por mucho que los hayan querido y quieran, generada por la dinámica de roles de unos y de otros predeterminada por la cultura. Eso se agrava en los casos más problemáticos donde la patologías inscritas en la personalidad de los padres (con un abanico de inseguridades y obsesiones)explota en síntomas mas graves en los hijos. ¿cómo un padre o una madre pueden reparar los daños infringidos, incluidos los de omisión, a sus hijos? Hablándolos, repasándolos y recolocando la relación en los nuevos roles de adultos afectuosos pero totalmente independientes. El trabajo de Bergman[ii] de la reunión de una madre dedicada a su arte y su hija dedicada a su hermana minusválida otras veces mencionado por el coraje de su análisis y la profundidad de la conversación entre ambas mujeres trasladada a la pantalla, tampoco demuestra la posibilidad de una reconciliación de intereses y por tato de una reparación total. El tipo de vida elegida del adulto que procrea o siempre es compatible con la tenencia de su prole. Son impresionantes los anecdotarios y relatos de padres o madres que abandonan a sus hijos, los tiene sin planning, los dan en adopción. Aun es mayor la proporción de los que tienen episodios de rechazos quedando psicológicamente tocados para siempre. La reparación total debería pasar por una reparentación del todo imposible ya que la maquina del tiempo no permite ir para atrás. Tampoco es seguro que si fuéramos de la mano de Wells todos lso que lo hicieran supieran hacerlo mejor con los conocimientos adquiridos traídos de su madurez posterior.
En la relación padres-hijos la victimidad es recíproca, por tanto no es que unos sean los culpables de todo lo que les pasa al revés. Tampoco al revés. Hay madres neurótico-obsesivas que utilizan la coartada de los hijos y de sus problemas como excusa para justificar su propio malestar endógeno. Los motivos para la solicitud de perdón tras un examen de conciencia y de hechos los puede haber de sobra por ambas partes. Tomar la iniciativa en ese sentido es un gesto de acercamiento y de reparación. Además del gesto está el permiso para la descarga de emociones y declaraciones por dolorosas que sean. Mientras esto no sea permitido lo que queda en el lugar de una relación sentimental limpia y una comunicación lúcida es una mutua reserva para no herirse mas de lo que se hiciera en el pasado.
Quizás algún dia el ser humano aprenda a vivir fuera de las posiciones de control que ejercen primero la pareja y la familia sobre sus miembros, por el momento el matrimonio y los hijos siguen siendo objetivos tan arraigados que para mucha gente lo toman como el doble parámetro de lo que es vivir. Cada día se siguen constituyendo nuevas familias y cada dia tenemos noticia de su fracaso que hay que interpretarlo dentro del fracaso de la comunicación en la que las agresiones verbales y las prohibiciones de los potenciales humanos consiguen enemistando los unos con los otros.
[i] La familia William J.Goode Union tipográfica editorial Hispano americaa Mexico 1966
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