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Libertad sentimental y compromiso relacional

Por A.Santana - 3 de Julio, 2009, 11:02, Categoría: PSICOLOGÍAdeLasRELACIONES

[1].Libertad sentimental y compromiso relacional. Adrian Santana

El descrédito de la apología libertaria empieza en el justo momento en que no  permite la libertad sentimental en los escenarios de su participación. La restricción a los sentimientos no se expresa de una manera rotunda ya que contra su libertad  nadie arremete de una forma clara sino que enmascara el ataque con otras formas sibilinas. La cultura societal que viene a trasmitir las pautas de la civilización indicando como organizarlo todo también lo hace con el universo sentimental. Es así que siempre hay un gendarme de las ideas y un vigía para que se cumplan las tradiciones que dice lo que es lícito hacer y lo que no lo es, lo que está bien y lo que está mal. La historia de la cultura sigue sin resolver esa binariedad y de paso amordaza todo lo que pretenda hacer una síntesis. La libertad sentimental es la que permite que los sentimientos cursen su evolución proyectados a distintas personas desde el protagonismo propio. En cuanto hay un tándem constituido (el de dos que se quieren e intiman) la persona número tres, desde mucho antes de que se constituya en otra posible amante ya está interpretada como peligro que venga a crear problemas en la pareja constituida. Esa triangulación suele estar discutida por la persona menos liberal de la pareja pero la más liberal no puede evitar pensar en las consecuencias que una extensión de la intimidad va a ocasionar.

Desde una aritmética limitada si ya se dispone de una relación binomial, la persona compañera que hace de complemento y acompañamiento ¿por qué razón extender el deseo y el campo sentimental a terceros? Esa pregunta resuena en los tímpanos de los adúlteros y de los infieles como si fuera una persecución obsesiva. Para enfrentarla sin herir a quien la pregunta hay que acudir a los eufemismos. No todo relación binomial es equivalente, tampoco todo contacto de intimidad proporciona los mismos placeres, lo que es más la intimidad va desde la máxima pasión a las dificultades anatómicas para la cópula. Lo que no se experimenta con una persona o situación tiende a buscarse con otra u otras. Algo de la intimidad presenta una búsqueda continua del otro en situaciones no proporcionadas en anteriores experiencias. La intimidad colegiada  debería ser más naturalizada de lo que es y no pretender juzgárselo todo con una sola persona.

La libertad sentimental es la que permite un arco plural de sentimetalizaciones que lleva a distintas formas de intimidad. Sin embargo una dinámica ordinaria de pareja crea un compromiso relacional tácito que con el tiempo va poniendo las palabras. Aunque a priori no haya nada decidido las inercias de la posesión territorial se van instalando. El otro, la pareja, está concebida como extensión del territorio personal al que se prohíbe accesos a terceros. Para conseguir este propósito el sujeto de psicología posesiva se vale de todas las artimañas para impedirle su libertad de goce más allá del marco del dueto  no evitando el uso de exageraciones, mentiras y hasta ultimátums.

“No  uses esta palabra” –le decía el otro día una chica a su chico que le acababa de decir “ya te he advertido” cuyo campo acústico me envolvió compartiendo el mismo asiento del metro- . Efectivamente las relaciones de intimidad pasan por los verbos de la negociación que no pueden ser aceptados por espíritus libres. El otro amoroso puede continuar cumpliendo, se le deja que la cumpla- esa función de otro binomial en tanto no te impida que seas tú. Muchas relaciones llevan a tener que cantar a la pareja “déjame ser”[2]para no sentirse asfixiadas. Y otras muchas se sostienen con alfileres por ocultar informaciones que puedan herir. Santiago Roncagliolo declara honestamente que mentimos “feroz y descomunalmente” y que el atractivo de los perdedores en la literatura reside en que son almas gemelas que no se quieren mostrar.

Una de las paradojas biográficas más impresionantes es que se termina por no poderlo confidenciar todo a la persona con la que se tiene mayor vinculación  que pivota en torno a un proyecto compartido de vida y que se concentra  sentimental y convivencialmente. Lo cierto es que un día tras otro compartiendo unos ritmos hace presuponer que el resto de la vida juntos va a ser así no admitiendo modificaciones o variables. Hay una resistencia a la innovación cuando esta es sospechosa de venir a alterar un equilibrio. Equilibrio es la forma de denominar una correlación de posiciones –o de fuerzas- entre un grupo de personas que empieza por el número dos.

La forma de entender la armonía con el otro especial está muy vinculado a los orígenes de clase, a la moral que instrumentó la educación que influyó, al origen étnico, al cultural y por último a la capacidad autocrítica personal  en elegir u proceso depurativo de engaños y consignas. Cuanta más dogmática sea una manera de creer y concebir la vida más dificultades tienen el viviente para sacarle todo su jugo. En la exigencia del otro especial para que se comprometa entendiendo por compromiso apostar por una sola persona para un solo futuro concurre con vehemencia una militancia femenina que busca el segurizante de la pareja. Olvida fácilmente que la no-capacidad de compromiso que una mujer detecta en un hombre puede no ser más que una resistencia personalizada a tenerlo con ella. Todavía las inferencias gratuitas (verdaderos saltos antimetodológicos) de pontificar una ley de comportamiento a partir de un solo dato demuestran la superficialidad interpretativa de las circunstancias. En todo caso no hay una sola manera de entender el compromiso relacional. Antes de plantearse uniones en todo y para siempre (propuesta contractual en si misma exagerada e insostenible) conviene revalorar la interseccionalidad parcial, por no hablar de la tangencialidad masiva, de todos con todos. El hecho de la regularidad de contacto hace pensar en su continuidad posterior: cada día vivenciado engendra el siguiente pero con esa tendencia llega un momento en que de cada año vivido se desprende que habrá otro mas y de muchos convividos se acepta tácitamente que el resto de la vida continuarás con la persona que te sientes  bien y con cuyo cariño se van solventando las diferencias.

El compromiso de dueto no impide otras proyecciones y compromisos, tanto en lo realizativo en campos de creación, como en lo sentimental en otros quereres. Lamentablemente, el imperio del individualismo permite lo primero pero no lo segundo. Tal como está planteados los términos de las relaciones sentimentales y de intimidad, el compromiso traduce la forma de su gestión, es decir de su privatización. La persona que está con otras muchas personas se supone que hace trasiegos de una intimidad a otra y que transgrede el código implícito generado en cada una. No tiene porque ser así y en todo caso depende de la ética individual, pero el temor hace pensar que haya esa transgresión. Suponer que una relación de intimidad es igual a otra relación de intimidad es suponer demasiado. No hay dos personas iguales, tampoco dos historias iguales. Aún se puede suponer menos que se hace exactamente lo mismo en los espacios de intimidad con todas las personas que se esté en esas coordenadas. Mientras en unos puede concurrir la pasión en otros la conexión es de ternura.

Dese la posición de compartir una relación de intimidad sin compromiso convivencial una demanda cíclica es la de tener al otro como todo. Ante la persistencia de ese predicado el terapeuta de una amante le dijo algo muy plástico: más vale tener a medio hombre si merece la pena que a uno entero y que no la merezca.

El mayor valor del compromiso relacional no se concreta en la convivencialidad de dueto, estanca, cerrada y obligada, sino en el compromiso sentimental, en la deferencia a la privacidad, y en la palabra dada. El compromiso sentimental es el de la lealtad, mientras que el compromiso relacional en forma de pareja cerrada es la imposición de una fidelidad que termina por ser castrante.

 

 



[1] http://www.parejas.com/foro/viewtopic.php?f=4&t=476#p1613

[2] Compuse una cación titulada así en la que trensmitía este mensaje  a la mía.