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Las Trampas Sentimentales

Por JesRICART - 26 de Enero, 2010, 12:56, Categoría: PSICO-CURA

 Ha costado mucho conceptuar la conducta del chantaje sentimental analizándolo en su salsa práctica. Las relaciones del querer pasan pronto a peor gloria tras su fase inicial de pureza para ser relaciones enmarañadas de intereses y componendas. Las unidades familiares construidas desde unidades de parejas estables o semiestables evolucionan hacia organizaciones de funcionamiento económico y las necesidades amorosas individuales no son resueltas en el estrecho marco de los duetos intravigilantes cuando no carcelarios.

Los cuadros de intimidad derivados de la elección amorosa no siempre sostienen la amorosidad hasta el final. La inercia, la comodidad material y la pereza para empezar de nuevo con otra persona sostienen cuantiosas parejas que subjetivamente3 hace tiempo que debían estar disueltas y objetivamente dan el triste espectáculo de una libertad a medias. El compañero o la compañera de cama no es una figura estática. Puede saltar de ser el objeto del deseo al objeto acompañante con el curso de los años. En ocasiones, la cama se divide convirtiéndose en dos camas, y en otras ya ni siquiera se comparte la habitación nocturna para pasar a tener dormitorios separados. La aventura convivencial pasa por acuerdos en principio tácitos y que se van explicitando en la forma de vivir y de funcionar en común. En la pareja hetero, el hombre y la mujer tienen formas diferentes de ocupar y relacionarse con el territorio en común.

Las relaciones convivenciales siguen un curso u otro según los conceptos en los que se basa. Los convivientes pueden ir descubriendo con el paso de los años las zonas personales de no contacto basadas en grandes diferencias irreconciliables. Un partner no se une o casa con otro en estado puro, viene con todas sus experiencias, sus otras relaciones, su inserción a otros marcos constelacionarios (el familiar fundamentalmente). En culturas tan dispares como las europeas y las africanas no se entiende aun que las personas son individuos que buscan individuos y que no tiene porque apetecerles cargar con toda la familia o relaciones derivadas de las personas con las que se unen o a las que se vinculan sentimentalmente.

La sentimentalidad todavía no tiene una conceptualización clara. Es un abigarrado umbral de emociones y conductas de adhesión específicas entre seres que además de atraerse por sus cualidades físicas lo son por sus sensibilidades.¿Pero qué son y como se expresan los sentimientos de cariño y ternura hacia los otros? ¿por qué surgen en unas situaciones y no concurren en otras?

El enamoramiento es una proyección particular de la sentimentalidad. El amor universal es una pamplina intelectual, psicológicamente no soportable y organizativamente no conseguible. El amor en concreto y los sentimientos en general funcionan de maneras distintas según sean proyectados y personalizados. Lo que se siente por una persona -como todo el mundo sabe y experimenta- no tiene porque sentirse por su amiga o por su hermana. El sentimiento de fraternidad como defensa conceptual de un mundo de gente entregada forma parte mas del deseo que del balance de logros. Aún asi, hay personas que lo han defendido en la teoría y en la práctica y lo han demostrado con sus vidas entregándose a cientos o miles de personas sin discriminarlas negativamente. Personalidades como la de Vicente Ferrer hacen pensar en que ese amor universal es excepcionalmente posible o al menos se puede concretar a una gran escala numérica, lo que no quita que haya discriminaciones sutiles tácitas en la dedicacion según la reciban aquellos a los que es dedicada. El concepto de no discriminación es tan inconcebible como el de una realidad sin diferencias. Para la mayoría que vive (vivimos) en pequeñas constelaciones sentimentales con cuatro amigos, dos familiares y la dinámica de parejas, los esfuerzos pasan por sostenerse en la estabilidad emocional suficiente que permita vivir las relaciones desde la claridad y el bienestar mental. A una personalidad estable se la define como equilibrada. Equilibrio es también la capacidad de mantener una verticalidad entre fuerzas concurrentes que se oponen. La conducta equilibrada es la que trasiega con posicionamientos contradictorios de otros presentes en la constelación y la que solventa -gestiona- las propias contradicciones que implica concebir la vida de una manera y tenerla que vivir socialmente de otra.

La sentimentalidad, sostengo, no tiene una definición consensuada, tampoco científicamente consensuada. Aproximadamente, se sabe que es el conjunto de emociones reactivas en relación a parámetros estimulares del otro: desde los físicos a los intelectuales, desde los eróticos a los más confidenciales. La sentimentalidad no es una sola cosa. Cada historia sentimental la redefine a su manera. Las categorías de esas historias y de sus coprotagonistas tampoco están tan claras. En el trato con los demás un serial de palabras viene a titular conceptos no claros: nos movemos entre amigos, colegas, camaradas, compañeros, amantes,.. A cada una de las definiciones de diccionario de estas palabras el hablante añade su propia definición particular que tampoco la controla tanto, para saber si la controla debería redefinirla a cada momento. Lo que si predomina es la necesidad de consensuar al menos entre dos (los dos hablantes en ese momento temático o en toda su historia relacional) el valor de cada palabra para ver lo que entiende cada parte. Es difícil ser amigo de quien te trata como compañero o colaborador de quien te tiene como cliente o tener una relación amorosa consistente con quien solo quiere pasar un rato de sexo. La necesidad de precisar el arco de intimidad con cada persona con la que se contacta viene dada por la misma demanda de intimidad. Se sigue temiendo al mayor de los riesgos: el de amar sin recibir la correspondencia, el de entregarse sin tener una contrapartida. Si es así, el amor no es una verdadera sentimentalidad sino una inversión, un proyecto transaccional. ¿Es posible que el amor unilateral sin devolución sea tan consistente que en si mismo reenergetice a quien ame aunque no sea tenido en cuenta? Ese sería el altruismo más puro. Amar sin ni siquiera dejar pistas para que el/lo amado averigüe de donde le proviene ese amor tiene trazas de ser el más puro. (En Candilejas la florista invidente que confunde al que será su mecenas por un rico, que en realidad no es, -el personaje de Chaplin- llega a ir a la cárcel por conseguir el dinero con el que pagar su operación que le devuelve la vista sin que ella se entere). El amor es/sería aquel fuera de toda especulación comercial, por tanto no concebido como inversión o como desenlace una politica decidida para el trato personal.

En el discurso sentimental las partes van definiendo, aunque sea a gotas y de muy en tarde en tarde, el valor de cada uno en la vida emocional del otro y de sus esperanzas. La declaración unilateral amorosa espera de la otra parte una correspondencia, un sí, una incondicionalidad. Eso no es así,o los psiquismos en juego no facilitan tanto las cosas. Dos personas que se aman posiblemente van a necesitar todo el resto de sus vidas para entender exactamente el significado que tiene el amor para cada una. El amor al otro tampoco implica amarlo en todo, en lo que hace y tiene, en lo que piensa y es. Esto, que a veces se dice puntualmente, queda contradicho con la evidencia de diferencias significativas. Dos que se quieren, por mucho que se quieran y se adoren, siguen siendo dos, con sus diferencias e individualidades.

La sentimentalidad no queda circunscrita a las personas. También se extiende a conceptos y dominios. ¿cómo poner en duda que la personalidad de Scarlette O' Hara en Lo que el Viento se llevó estuvo sólidamente consolidada en contra de todos para seguir en el dominio de su tierra. Ese sentimiento que antepuso a todo le llevó a destruir historias sentimentales ajenas, como la de su propia hermana y empujar a la muerte al primer marido, -que le había birlado a aquella- con el que se caso por razones económicas y al que no quería en absoluto. No hay una sola definición de sentimentalidad ni puede haberla porque el universo de lo sentimental incluye registros contrarios. El odio, la rabia son tambien emociones sentimentales negativas que se mezclan con la adhesión y la pasión.

Las trampas sentimentales existen desde el mismo momento en que somos sujetos sentimentales no limitamos nuestras conductas a su materialidad estricta ni el ser humano es definible solo por sus actos aparentes ya que mental e internamente coexiste con muchos actos emocionales, en principio no visibles. Decidir no amar por temer a caer en trampas sentimentales es tanto como decidir no comer por temor a la indigestión o no dormir por la indefensión que te hace vulnerable, es tanto como juzgar que lo mejor es no vivir porque se puede sufrir y se ha de morir. Hay una trampa mayor que la sentimental y es la de caer en el desvivir por temor a vivir.


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La psicología marujiana

Por JesRICART - 23 de Enero, 2010, 0:16, Categoría: PSICOLOGÍAdeLasRELACIONES

 

La cruzada marujiana ha podido acabar con toda clase de resistencia. Al hombre se le ha tratado como machista más allá incluso de sus machismos cuando ha vivido posiciones extradomésticas. El macho ibérico era el tipo que fardaba en los bares de su condición de dominio ante las mujeres y que utilizaba formas verbales que excluían la condición femenina o trataban a la mujer como un ser secundario. El machismo ya no se lleva. El más macho ha aprendido que para vivir en sociedad, y en una sociedad heterogénea tiene que disimular y mucho: disimular sus formas de ogro y de desconsiderado. No he conocido ningún machista que merezca defensa alguna pero voy a considerar ahora por un momento al machista como una víctima de su propia ideología,en particular cuando la psicología marujiana lo ha excluido de los reinos soberanos de la mujer dentro de una casa.

No es tan seguro que la mujer por subordinada que haya sido en muchas economías y políticas tradicionales no haya tenido sus roles de poder, sus bazas en las que intervenir en la economía doméstica. Al fin y al cabo es la que se ocupa de la intendencia de algo fundamental para la supervivencia: la comida. En El príncipe de las mareas, la protagonista femenina maltratada hasta indecibles y desconsiderada totalmente por el marido, ante una cena que le rechaza le prepara otra con una lata de carne para consumo de gato, la cual se come. Desde la cocina se ganan corazones por la vía de los paladares. La mujer luchadora ha tenido que centrar sus luchas en casa además de sus proclamas en la calle, en el mercado o en su puesto de asalariada, y ha debido saltar de la cocina al salón superando su función de chacha quitándose sus horas de goce para dejar la vajilla terminada y todo a punto para el día siguiente. De la viñeta del hombre ensillonado con una cerveza en la mano y de baboso mirando el partido por la tele se hizo la justicia del cómic y de la mujer-doméstica multifuncional y pluriexplotada se hizo otra viñeta no menos denunciativa.

El análisis se desencaja cuando comprobamos que en parejas de cultura progresista, críticos los dos a ese modelo de división del trabajo dentro de casa o mas bien del trabajo de una y del descanso descarado del otro, tienden a reproducir otro modelo de división de funciones según las cuales el hombre se ocupa de tareas relacionadas con el mantenimiento y la mujer de las relacionadas con la cocina. ¿Por qué? Si ambos están preparados para hacerlo todo: desde guisar a barrer y planchar (¡horror, planchar!) porque los unos tienden a hacer mas unas cosas y las otras tienden a dominar las mas culinarias. ¿Debemos pensar en predisposiciones naturales de aptitudes distintas por sexos para lo uno o para lo otro? ?O son actitudes de personalidad las que llevan a la especialización?

Un lugar doméstico es como un submarino dentro de la ciudad, tiene pequeñas pero múltiples tareas de las que ocuparse si se desea que sea funcional y confortable. Es, sea a la escala que sea, en su miniaturismo, el universo en el que se va a pasar la mayor cantidad de tiempo una persona a lo largo de su vida, mucho más si allí tiene su cuarto de trabajo, es su lugar de citas y reuniones, donde come y desde luego donde duerme. Cada una de las cosas que haga va a dejar un rastro, un relativo desorden que deberá ser compensada. La estadística de las discusiones de parejas convivenciales por las formas de manejar los platos o relacionarse con el polvo (la tesis de que nos vamos a convertir en polvo no sirve de coartada para justificar el polvo en los muebles y entre los estantes) es abrumadora. Es un tema por el que no merecería perder la sonrisa ni la ternura ni un solo instante pero sigue cargándose muy buenos momentos y días. Por lo general en las escenas de una pareja enfrentada por temas domésticos ella suele llevar la voz cantante

Marujiana (no todas las mujeres que se llaman Maruja no lo son, afortunadamente) es la fémina que emplea la mayor parte de su energía en asuntos domésticos y estilísicos. Habla de trapos (telas y vestidos), habla de comidas, las hechas y las que están por hacer., habla de gastos domésticos, en otro orden de cosas y según su edad habla de estrellas cinematográficas y de la teleserie en curso. A Maruja le encantan los souvenirs y las chorradas, cada año necesita renovar su ajuar de ropa. Pasa la mayor parte de su tiempo en el ámbito doméstico siendo su pareja masculina la que sale afuera a trabajar y a bregar con el mundo. El circulo de relaciones de esta psicoMaruja está limitado al barrio. A media mañana puede tomarse un café con leche y un croisant en la granja vecina y hablar con otras marujas sobre lo cara que está la vida. Por supuesto, sale cada día de compras porque en la cocina no tiene espacio para un caudal de intendencia o una reserva de alimentos en conserva. Se ha especializado en llevar los críos al colegio y en recogerlos. Su trabajo es fundamentalmente logístico, el marido es su caballero andante que “lo envía” cada día a la fábrica o a la oficina, a los atascos y a las peleas.

Es la ama de casa por definición y por vocación. Tres palabras estándar que resumen un compendio de multioficios. Cuando el burócrata le pregunta a una de acuerdo con la famosa viñeta de Forges, ¿profesión? Y ella dice: asistenta, fregona, masajista, trabajadora sexual, cocinera, chacha, canguro, paridora, limpiacristales, planchadora, administradora,limpiadora,...1 el otro le contesta: todo eso no me cabe en la casilla. Pues ponga Ama de Casa, para abreviar, le dice..

Un ama de casa es uno de los oficios más polifacéticos. Es ama y no amo, lo que tiene su enjundia semántica. El cabeza de familia, aquel al que las mujeres no hace mucho le tenían que pedir autorización legal para abrir su propia cuenta bancaria o su negocio, no tenia tanta potestad a efectos prácticos en la vida cotidiana. Los hombres protestaban por las formas de hacer de las mujeres, por el tipo de comida o imponían hábitos, pero quienes organizaban la comida eran ellas.

La lucha por la supervivencia en la vida doméstica lleva a situaciones de impasse terribles. La configuración de roles: el hombre que trae el dinero a casa con su salario y la mujer que se ocupa de la administración de una parte de ese dinero, ya es un mal planteamiento en si mismo. Una parte considerable del poder en el sistema relacional de la familia viene dado por el hecho de quien trae el dinero a casa. Aunque las facultades para la manipulación pasan por combinaciones y sutilidades. La marujiana tiene la última palabra en muchos asuntos de política doméstica. Lo que es una confrontación en el ring verbal se negocia sensorialmente en la cama. Ante una mujer cerrada al placer el hombre más principista ve decaer su fortaleza.

El hombre va a jugar al dominó o a tomar una copa con amigachos de bar, la mujer se queda preparando la cena. Es la que primero se levanta para prepararle las cosas a los críos si van a trabajar o a la escuela. Es la abnegada, la madre de todos, de los niños y del marido. El que pasa revista antes de que salgan a la calle, la que termina de arreglarle el nudo de la corbata o le quita la mota de polvo de la chaqueta.

Por supuesto, de todas las definiciones generalistas no hay una sola que no tenga sus excepciones.

Pero la psicología majuriana no existe solamente como campo reactivo a la relación marital o convivencial con un hombre. Hay personalidades predispuestas a ella. Hay mujeres que viven solas que son mas marujas que sus vecinas casadas. Se levantan por las mañanas pensando en la comida que van a preparar ese día o en lo que les falta en la nevera. No comen para vivir sino que viven para comer, no en el sentido de expansionarse en el mundo proyectándose en sus obesidades -que también- sino simplemente centrándose en el comer como lo crucial. Los días giran en torno a los horarios de comida. Se diría que viven con el precepto interiorizado de que no comer es la peor desgracia que puede pasarles en ese día. Son individuos que viven para sus casas y las cosas que contienen y no al revés. No tienen las cosas para disfrutarlas o el espacio para ponerlo a su servicio sino que ellas se ponen al servicio de ese espacio, viven por y para él y sin darse cuenta se cosifican, se inmobilizan, pasan a formar parte del mobiliario del que tanto ahinco enceran y le sacan brillo para que todo sea perfectísimo, aunque a sus hogares apenas vaya nadie porque lo suyo no es hacer vida social sino una vida esclava de la imagen que tienen de si mismas.

La psicología marujiana puede ser mas o menos exagerada según el sujeto femenino en cuestión. No es reducible el tema a su condición de marginada del sistema porque la bota y el mando de un marido les impone ese rol. Es curioso que en parejas jóvenes esa psicología tambien emerja y reproduzca tras la maternidad mujeres que durante unos 10 años de su vida han intentando tentativas profesionales sin cuajar se sumen a partir del feliz acontecimiento de dar a luz a ese rol en el que se prolongan por otra decena de años dejando que su marido se meta en el laberinto de la industria o de los viajes. Eso sí, controlándolo para que vuelva siempre al redil casero impoluto y no tocado por mujer alguna para que sea territorio anatómico en exclusiva de la esposa. Ese perfil de mujer que prefiere jugar a cocinitas en lugar de dedicarse a otros asuntos mas creativos (cocinar lo es pero dedicarse solo a intendencia y a la cocina deja de serlo) no es tan esclava de su medio como a primera vista parece o no lo es en absoluto si ésta es su elección. Su territorio es sagrado y el marido es expulsado de él sin miramientos salvo para cuando tiene que ir a hacer una reparación o a hacer tareas secundarias como poner la vajilla en el lavaplatos. Con el tiempo cada cónyuge sabe cuales son sus roles y el marido aprende qué puede hacer y qué no (también al revés). Ese reparto de funciones es una aplicación a una escala de productividad de la división de trabajo mas básica que tambien usa la organización de cualquier otra empresa. No es nada extraño.¿es que la vida de pareja no es acaso una empresa?

1La lista no se ajusta a las que dice exactamente el humorista

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El dilema del padre-esposo

Por JesRICART - 22 de Enero, 2010, 19:14, Categoría: SINTOMATOGRAMA

 

El dilema del padre y esposo a la vez .

El discurso feminista de la liberación de la mujer que surgió en contra de la cultura falócrata no ha dejado de coexistir con un discurso resignado de los hombres frente al dominio doméstico femenino. El clamor de la libertad de las mujeres reclamando su posición de igualdad y a la vez de diferencia frente a los hombres que fue una reacción lógica a la supremacía del varón en las relaciones económicas y de producción, también en las sexuales y las de sojuzgación política y psicológica, y que fue legítimo históricamente como un proceso sensato no se convirtió, no se ha convertido, en una alternativa para una sociedad igualitaria. El feminismo como otros movimientos sectorialistas ha concurrido en panorámicas sociales altamente contradictorias sirviendo para recordar derechos naturales pero no ha potenciado un nuevo modelo de sociedad ,aun con todas las modificaciones conseguidas en el corpus jurídico. En la detallística cotidiana tanto en épocas tiránicas con la libertad de opinion reprimida como en otras épocas democráticas o speudodemocrásticas con a libertad de opinión no tan censurada, la casuística de cuadros familiares en las que las mujeres ocupaban en lugar del ordeno-y-mando, se han prodigado. La mujer había consolidado su poder político tácito en el seno familiar creando lineas de matrilinaje según las cuales sus hijos eran reconocidos por sus compañeros o maridos.

A la fuerza impositiva masculina por hacer trabajar sus mujeres en la logística de ambos hay que añadir los atributos naturales femeninos en la reproducción de los hijos, lo que en si mismo ha dado una perspectiva de poder natural. Las mujeres han sido siempre las que han dado los hijos a los hombres para perpetuar su linaje o sus posesiones. Sin mujeres consintiendo esta reproducción la especie se habría extinguido o seguido un crecimiento menor.

El padre que se estrena en tal condición de padre asiste un tanto como subalterno al nacimiento de su hijo. Quien hizo la mayor parte del trabajo fue la madre. Incluso microscópicamente la comparación de su espermatozoo con cola empujando vivaracho por entrar en el óvulo cuyo tamaño lo supera en cientos de veces lo deja en un segundo lugar. El espermatozoo va hasta donde está el óvulo y no al revés. Esa dialéctica biológica luego se repite socialmente a lo largo de la vida de los hombres buscando mujeres y estas decidiendo quienes les convienen y quienes no, a quines dejan entrar en su vida y a quienes excluyen.

Las mujeres parteras se sienten inmensamente completas al cumplir con su función reproductora primero y la de la crianza después. Las mujeres rebeldes que quisieron superar el rol de sumisión a sus maridos hubieron que pasar por el control de sus cuerpos y particularmente por la gestión planificadora de sus aparatos reproductores. El amor libre fue propiciado técnicamente por la posibilidad de hacer coitos sin riesgo de embarazos. Una mujer partera ,sucediéndose en su ciclo de fecundación con partos continuos además de reducir por la suma de sus intervalos con sus bombos a pocos años de juventud , estaba vinculada al espacio domestico o logístico. Este cuadro de sometimiento no impedía su parcela de poder. Todavía ahora, con parejas que han nacido después de 1968, y de la década prodigiosa de los sueños y proclamas de amor libre, se sigue perpetuando un esquema clásico por lo que hace a las relaciones de poder en ese particular constelograma personal. Los compañeros siguen enfrentándose al mundo del afuera de casa, participando de empresas como asalariados o en negocios como socios y trayendo el dinero -o la mayor parte del dinero- a casa, y ellas siguen especializándose en la logística doméstica o en mayor grado que ellos. También son estas las que mas tiempo se pasan con los chavales y aquellos lo hacen menos. Evidentemente, esto ha cambiado mucho desde la integración de la mujer al trabajo asalariado pero no lo suficiente como para poder afirmar que ambas figuras están equiparadas legal y realmente a las mismas cuotas de participación en la crianza de los hijos.

Al compañero masculino que deviene con su colaboración cromosómica a la condición de padre va a ocupar una relación secundaria en el trato, cuidado y educación de sus hijos. Todavía ahora se pueden observar en las frases de las parejas femeninas progres que al referirse a la dedicación de los padres a sus criaturas lo hacen desde posiciones de poder. Se colocan en la posición de evaluadoras. Desde que el padre es padre se ve relegado a una posición secundaria en relación al trato con los hijos por muy queridos que sean por ellos. Desde su voz más grave a sus rasgos y gestualidad menos dulce, al hecho social que pasa mas tiempo fuera de casa, al hecho de que no tiene mamas nutricias, lo coloca en un segundo plano por lo que hace a la interiorización de mensajes de la criatura.

El dilema del padre-esposo es que para actuar en relación a sus hijos pasan por la autorización tacita de la madre de los pequeños. Si la madre no es convencida, o neutralizada, otras relaciones externas a la pareja o núcleo familiar van a ser saboteadas, tales como las de otros familiares y amigos. Al padre que es esposo a la vez le resulta difícil integrar esas dos historias sentimentales y dedicacionales distintas: la de la compañera y la del hijo. Desde el momento en que da a lugar a un primogénito, tercera persona pues en el orden en la relación de sus procreators, viene a crear una imparidad. Donde hubo dos ahora hay tres, donde hubo una relación ahora hay tres clases distintas de relaciones entre el padre, la madre y el hijo: la de P-M, P-H y M-H. La unidad de criterios educativos, la estabilidad material, organizacional y emocional no impiden tal pluralidad, la definen y organizan pero no la liquidan. Donde hay tres personas hay tres tipos distintos de relaciones que en sus diferencialidades específicas generan contradicciones asi mismo especificas. El planteamiento de una familia igual a un solo grupo y a una sola historia de intereses falsea las realidades. Una familia, como todo grupo, está compuesto de individuos con sus psicologías y políticas interdiferenciales. A la triangularidad inicial del núcleo familiar se le añaden más relaciones cuantos mas hijos se reproduzcan. El padre que sigue ostentando un rol muy diferente al de la madre, no tiene porque coincidir con las relaciones que ésta desea favorecer o excluir de la vida de su hijo. En tanto pierda de perspectiva el derecho a la libertad de éste y la supedite al cuadro de dominio de la madre para seguir teniendo los favores de ésta como su compañera, eso sienta las bases para dos relaciones en paralelo en la que sacrificará una para proteger la estabilidad de la otra. Lo dramático de este cuadro es que desde mucho antes que el hijo esté en edad de relacionarse por su cuenta a partir de la pubertad y la adolescencia y que los padres se pongan en el rol de filtro para evitarles malas influencias (denominación oscura y con poca gracia que siempre que hay revisar para casos concretos) ya antes de nacer pueden estar posicionándose al respecto.

La responsabilidad paterna en cuanto a la criatura es una y sus débitos, si así se puede llamar, en cuanto a su pareja, son otros. En toda trinagularidad que la relación de una de las parejas de dos pasa por la supervisión, control y consentimiento de la tercera persona se instaura una inocultabilidad del conflicto o una demora de la evidencia de las contradicciones: alguien manda y alguien obedece a su pesar.

Si el padre quiere dotar de una educación y una libertad para su hijo contra la que está la madre tendrá que decidir optar por una o por otra. Por lo general, el padre-esposo prioriza los deseos de la madre a los del pequeño de cuya responsabilidad se coloca en un segundo plano. Hay padres que no llegan a imponer su autoridad incluso a pesar de que con ello reducen las ventajas y posibilidades recursivas de sus hijos para no enfadar a sus esposas.

El dilema de la madre no anda lejos del anterior pero no es el mismo. La madre es quien ha engendrado la criatura, es quien ha puesto la mayor parte de contribución en la formación del feto. Es quien ha decidido más, biológicamente, la contribución a esa nueva vida. El mayor peso físico, alimentario, ha sido el suyo. Tiene un poder natural conferido por su propia condición para imponer pautas a las que el padre se presta como apoyo auxiliar.

En la etapa de la crianza en la que la nueva criatura no tiene voz ni voto, tanto al padre como la madre, en sus valoraciones de la situación y del qué hacer, le toca representar los intereses de su hijo. El dilema del padre que los sacrifica para complacer los caprichos narcisistas de la madre reúne todas las premisas para gestar una culpa como resultante de no seguir una inclinación ética. El deseo de complacer a la madre (también al revés: el de que ésta complazca al padre) por encima de las necesidades objetivas de su hijo, va en contra no solo de la relación que se desarrollará con este, sino la que cursará dentro de la misma pareja y por si fuera poco, como tercer bloque, crea problemas con las relaciones de aquellos que dan la bienvenida al mundo a ese nuevo ser y no pueden cuidarlo y darle cariño por la barrera paterno-materna levantada.

En el siglo en curso bastantes parejas primíparas, también las pluríparas, crean un mundo aparte fuera de otra noción de la familia intergeneracional. Para otras educaciones que experimentaron las canchas de la familia numérica compleja les es difícil entender eso. Claro que, de acuerdo con Ramón y Cajal, el anciano propende a enjuiciar el hoy con el criterio de ayer. Fuera de postulados genéricos un neonato, sea de la época y cultura que sea, necesita de recursos para vivir facilitados por su entorno y su proceso de inserción, los dados por tanto por padres y otros elementos contextuales. El padre que recorta las ventajas de su hijo por las indisposiciones de la madre expresadas en forma de presiones y chantajes, terminará por somatizar sus contradicciones consigo mismo que se niega para sostenerse como núcleo cerrado.

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La desentimentalización creciente.

Por JesRICART - 21 de Enero, 2010, 18:49, Categoría: SINTOMATOGRAMA

 

La sensibilidad se comprueba y define por la reactividad inminente de un sujeto perceptivo a parámetros estimulativos que le inquietan sus códigos de interpretación de los fenómenos. Dicho más sencillamente es el estado de respuesta declarada de un cuerpo ante una situación. Sin sensibilidad no hay una percepción rica de los acontecimientos, de sus características y detalles. El sujeto que observa puede serlo en tanto su sensibilidad hila fino y no pasa por alto los detalles. La sensibilidad es tomada como una propiedad indispensable para la creatividad y es comprobada como una prerrogativa concurrente en la mirada artística. También lo es para la conciencia social. En resumen, sin sensibilidad no se participa del interés por las cosas y por los demás.

La sensibilidad es uno de los factores que nos humaniza en tanto que nos hace estar los unos al tanto de lo que nos sucede a otros. De hecho, es una característica neurofisiológica que ya se comprueba en la reacción reflejo-anatómica y se correlaciona con la reacción sentimental-reflexiva. Los cuadros sentimentales se construyen a partir de unidades de sensibilidad elementales. Ser sensible al otro y a lo que ocurre es darse cuenta de lo que hay. Advertir lo que está sucediendo pero también intuirlo. Ese darse cuenta no es una reacción automatizada. Una señala acústica o visual puede crear el acto reflejo de fijarse en la posible fuente que lo ha producido pero saber exactamente de qué se trata requiere un plus de atención.

En principio la sensibilidad viene dada y forma parte de la sensorialidad. Los sentidos dan cuenta de los sucesos externos que afectan al propio aparato corporal. La sensibilidad ante el suceso, ante lo otro y el otro sustenta un proceso de sentimentalización. Hay unos umbrales de normalidad de lo uno y de lo otro. De su defecto se habla de la instalación de una propiedad específica de la personalidad psicopática y de la sociopática y de su exceso se habla como de una propiedad especifica de anomalías de personalidad por esperar lo que no existe. La hipersensibilidad como base de una ultrasentimentalización propicia que las personalidades excesivamente dadivosas se estrellen ante la cruda realidad. Y la nula sentimentalidad hace de la persona desafecta una especie de autómata rutinaria insensible ante las calamidades ajenas. Entre un extremo y otro se supone que anda la mayoría de comportamientos humanos relativamente sentimentales y afectos a lo que les pase a sus congéneres. Veamos si eso es cierto o puede ser cierto:

Las interacciones humanas con sus producciones verbales, tratos y convivencias heterogéneas no fluyen siempre según lo acordado sino que dan resultados distintos, cuando no adversos, a los presupuestados. En casi todos los ámbitos y esferas tras los encuentros o sus tentativas sobrevienen los desencuentros y las superficialidades residuales. El otro -sea quien sea- es una figura que pasa de ser el depósito de las máximas esperanzas y receptáculo al que dedicar las propias energías, a ser otro más en un proceso de pluralidades que no da de si todo lo que inicialmente iba a poder dar sino su parte menor. Tras una cierta suma de desavenencias y fracasos en los que el reconocimiento de la traición como víctima no está lejos de la interpretación del victimizado se concluye que de todo lo que diga o piense el otro habrá que tomarlo a cuenta gotas. Es el momento en que se desentierra una tesis conocida desde antiguo: la desconfianza de lo ajeno. Para vivir con los demás sin confiar en ellos solo es posible hacerlo desde la desentimentalización. Como esa elección se hace sin dogmas absolutos, la falta de confianza navega entre un estado ontológico y un juego de roles de excepcionalidades. Es así que en los mayores actos de declaración emocional se puede estar afirmando la tesis de la desconfianza relativa o, lo que es lo mismo, de la inconveniencia de la confianza total en alguien. Eso incluye a los amigos, los amantes y los consanguíneos.

La vida civilizada se ha convertido en el arte de compartir los espacios comunitarios (societarios) sin tener el menor sentimiento de pertenencia al mismo grupo de vivientes por mucho que el saber nos paute para reconocer que formamos parte de una misma especie animal, de unos mismos códigos culturales, e incluso de un mismo pueblo, barrio, calle o edificio.

Para vivir en sociedad con todos sus riesgos y peligros, dada la falta de identificación con muchos de los sucesos que se dan (la mayoría de sucesos) es posible con la desentimentalización creciente. El arte en todas sus versiones tiene por constante común ser el arte de la fuga de esa sociedad rival y rabiosa contra la individuación. El problema de la desentimentalización no es nuevo. Desde el día en que alguien en su ejercicio del poder tomo a sus semejantes o parte de ellos como sus esclavos tuvo que enajenarse de la sentimentalidad de éstos, de sus ansias de libertad, de sus opiniones sinceras. La desentimentalización actual cursa de otras sutiles maneras. No se puede tomar por ciertas las frases protocolarias que se dicen por decir sin ser sentidas. Cada vez que uno comprueba la falta de sentimentalidad y de sentido que otro pone en su decir y hacer tiene motivos sobrados para corresponderle de la misma manera, reduciendo la verbalidad a un juego de sonidos. La gran cuestión para encontrar el candidato del año al premio de sujeto sentimental, es si es posible que alguien mantenga sus cuotas de sentimentalidad independientemente de si es correspondido. Su alegato existe. El amor sigue siendo definido como aquello que se siente a favor de alguien querido

independientemente de su correspondencia.¿Es psicológicamente posible lo que ideológicamente es defendido? Una filosofía para de correlación con los congéneres opta por el amor universal del que se puede hacer apología mientras se viva ,lo que no quita que colisione su concreción en el amor concreto persona a persona. Cada persona en concreto, según sus actos, da a lugar a un trato u otro, a una deferencia u otra, a una inserción en un primer o en un ultimo plano. Sea cual sea el código teórico de los grandes principios de cada uno de nosotros, en la práctica, la última decisión se toma en cada caso concreto adaptando todos aquellos específicamente a este. La misma teoría de vida que se toma como unitaria para todas las situaciones se convierte en un florecimiento de actitudes distintas e incluso contradictorias entre sí. Lo que se puede aceptar a un individuo no se acepta en otro, lo que se quiere a uno no se extiende en querer cualitativo y cuantitativo a otro..

El aparato psíquico para prevalecer -como parte del organismo humano vivo- toma distancia gradual de todo aquello que le hace daño en el plano de la herida sentimental. La desentimentalización es la consecuencia lógica de una desensinsibilización con respecto a los avatares externos. Eso pasa tanto en las personalidades más egoístas como en las mas altruistas. Tomar distancia del objeto de afecto solo es posible con esa desentimentalización. La metodología contratransferencial al otro, marca las pautas de desentimentalización. Es el bucle que permite reinterpretar el objeto de deseo como el factor de transición entre el yo que viaja y el espacio panorámico que lo consiente. Si bien la tendencia natural del humano es el de la búsqueda en el otro lo que no tiene en sí (en términos de Blaise Pascal, el instinto es lo que hace que sintamos que debemos buscar la felicidad fuera de nosotros) después de multitudes de interactos con el gran mundo de los demás en todos los pequeños orbes que se conozcan lleva a un repliegue ante este afuera buscando el bienestar y el paraíso en el propio equilibrio psicológico. Este pasa por dejar de sentimentalizalo todo como al principio de las búsquedas y de los contactos. Lo esencial es invisible a los ojos decía Antoine de Saint-Exupéry. Buscar a los demás por sus formas o sufrir por ellas obstruye esa esencialidad. El sujeto esencialista se enfrenta a una paradoja reducir su mundo sentimental tras reconocer que fue la plataforma sentimental sobre la que se levantó para interesarse y preocuparse por sus semejantes.

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La inconsistencia de la pareja

Por JesRICART - 15 de Enero, 2010, 14:32, Categoría: PSICOLOGÍAdeLasRELACIONES

 

La inconsistencia estructural de la pareja convivencial.

No es tan necesario acudir a los seguimientos estadísticos del país o de un eurobarómetro para saber cómo andan los comportamientos poblacionales y en particular el de la permanencia de las parejas. Propondría una denominación : cuota de resistencia, para referir la capacidad subjetiva de sostenimiento de un otro en convivencialidad directa e intensa. La palabra se las trae. Durante la ocupación francesa (la de los alemanes) los resistentes eran los que se oponían a la invasión extranjera. Raramente en guerras posteriores se utiliza tal vocablo, a los que disparan y ponen bombas contra los invasores ahora les llaman terroristas. Eso nos deja el campo semántico libre para tomar la palabra e incorporarla a esa idea de resistencia (aguante) ante el que tienes al lado. A juzgar por la cantidad de rupturas que se producen en las intentonas convivenciales la cuota de resistencia es obviamente baja. Si tengo en cuanta el domicilio de rellano contigo al mio por el que han pasado 3 parejas de unos 30a o menos, y que las 3 han venido a bronquearse a separarse aquí (en un periodo de unos 3años y medio) esta estadística de la fatalidad es sumamente curiosa. Si la observación la extiendo más allá de ese rellano y recuerdo el del contiguo, una pareja nada más casarse con festín y confetis y bragas de estreno colgadas en la puerta exterior para que que todos los vecinos supiéramos que ahí se había dado un gran acontecimiento, ya se había separado antes de pasar el año. Si la observación la extiendo al resto de la escalera, veamos...se han separado una, dos, tres parejas que yo recuerde. Son bastantes mas (debería consultar a mi compañera para que me diera la cuenta exacta). En cualquier caso en una comunidad de menos de 30 vecinos las experiencias de separación son bastantes. Alguna de ellas, esta ultima, nada mas instalarse tras asistir de convidados de piedra a una bronca considerable, de las del tipo, si no estas de acuerdo, ya sabes donde está la puerta, apostamos por lo que duraría la relación. Y es que en este mundo de penas si no te lo tomas con chutes de ironía estás perdido.

Como espectador del mundo, de sus comedias y tragedias, desde mi pequeño observatorio de hedónico irreductible, voy recogiendo las observaciones de la sociedad degradada. Los fracasos matrimoniales son dramáticos en tanto que rompen biografías y juegan con el porvenir de los neonatos por la negligencia paterna. Detrás de estos fracasas está la misma concepción de la familia-empresa y su principio de perpetuidad (hasta que la muerte nos separa). Vivimos tiempos oscuros en que la capacidad para el compromiso es escasa, (tanto en ellas como en ellos, por mucho que haya una versión feminista circulante que sostiene que el derecho a la libertad masculina sea una fachada de no-compromiso). La aventura convivencial es una convocatoria al compromiso de una continuidad sin que impida la libertad. Cada pareja trata sus asuntos en privado para la combinación de las dos cosas. El criterio más libertario y postmoderno sigue siendo el de aceptar el encuentro sin pensar en una continuidad para siempre. El compromiso para el mañana de lo que ni siquiera se está tan seguro de hacer hoy es una de las grandes falacias que han enredado a pajaritos y pajaritas ante altares. El hecho de que el matrimonio siga siendo un significante tan poderoso indica por si mismo la poca valentía para la vida en libertad que tiene la gente. Todo sería completamente distinto si la perspectiva de vida en pareja se tomara como una intimidad transicional (transitante entre parejas anteriores y parejas posteriores). Esto de vivir toda la vida con una y solo una persona es uno de los grandes atrasos de la psique humana. Ya sé que la cultura dominante se basa en esto, también la economía. No en vano todos los estados totalitarios han favorecido tanto a la unidad familiar como eje celular de todo el tinglado del sistema. Si por el contrario, la cultura educara en la perspectiva de la transitoriedad (todo, en el fondo, es efímero y transitorio) y que las relaciones de pareja no tuvieran que ser buscadas como definitivas, se facilitaría cambiar un mundo de relaciones competenciales por otro de relaciones mas cooperativas. En paralelo si la idea de familia como feudo patrimonial fuera superado en una perspectiva más societaria que superar ala noción de linaje (de apellido) los hijos de cada hombre y de cada mujer podrían ser de sucesivos padres y madres, interrelacionando la consanguinidad y en definitiva la socialización de la intimidad. Actualmente los individuos que tienen hijos de distintas parejas mas bien son indicativos de caos biográfico y de irresponsabilidad paterna pero también lo son del fracaso de la pareja, de una sola pareja, en un estado de permanencia. No es que se trate de tener hijo con todo partner con quien se tenga una etapa de intimidad (lo mejor es no tener ninguno con ninguno de esos partners hasta que la humanidad vuelva a andar escasa de gente) sino de concebir la misma intimidad como un bien comunitario. Con cuanta mas personalidades te trates fuera de protocolo y en las relaciones sentimentales y de intimidad mas pertenecerás al mundo y mas placeres conseguirás. Puesto que, a fin de cuentas, vivir con otro es para pasarlo mejor que vivir en soledad tan pronto las exigencias de pareja superan las expectativas de placer la mejor, y mas terapéutica, de las opciones es la separación. Cada separación, sin embargo, tiene una doble lectura. Es un acto de madurez al terminar con aquello (y aquella persona) que te estaba hundiendo. Al final, el mejor de los barcos que se hunde se abandona aunque te quede un mar por delante para nadar en solitario. Y por otra parte es un acto de retirada por no querer reparar heridas y entender lo sucedido con las antagonismos y peleas dados. La sociedad proporciona tanto de todo que perder algo o a alguien puede ser sustituido por una próxima cosa o relación. ¿Es realmente así?o¿es que la ficción del hiperconsumismo ha llevado a creer en el espejismo de la suplantación de todo? Una pareja para toda la vida como cualquier otra cosa para toda la vida es un poco absurdo. Son los miedos a la soledad o más exactamente al estar en permanente estado despierto de encuentro (el de búsqueda o el de hallazgo) lo que -nos- asusta. Por eso preferimos continuar con relaciones mas allá de sus coordenadas primeras de sintonía, consonancia , pasión y amor a tope. Eso da lugar a panoramas de continuidades sin contenidos en los que predomina la conveniencia y el utilitarismo mutuo de la compañía.

Estamos lejos de un mundo humano en el que la pluralidad reconocida y proyectada en todo, (tambien en el amor y en el sexo, claro) sea aceptado y sea potenciado y acabe de una vez para siempre con una patología severa llamado celosía que sigue cobrándose víctimas mortales. Mientras tanto ha habido y hay fórmulas para sobrevivir: desde el adulterio y los burdeles que permiten escapadas hacia otros territorios corporales al intercambio de parejas. Todo hombre y mujer emparejados deberían pasar, como parte de su formación de carácter y madurez, por asistir a la relación de intimidad de su partner con otros. Eso de ponerse a rabiar porque ves que una chica baila muy apretada con tu chico o porque tu chico se gira para ver la sinoide aguitarrada de un culo despampanante al pasar, o porque tu chica queda con tu mejor amigo para hacer un quiqui, todo eso es completamente demodé, propio de mentalidades de penuria fraguadas en años de vacas flacas. La sonrisa de la fortuna te la tienes que ganar a pulso, dijo Emily Dickison, mensaje que podemos adaptar a este tema. La felicidad hedónica la proporciona el esfuerzo mental y la disposición en actitudes a aceptar la pluralidad en ti y en los mas cercanos. Sobre esta óptica la pareja solo puede existir y crecer como autentica pareja abierta. Es lamentable que haya tantas personas que tras casarse se encierren en casa (en su casa ideológica e inamovible) y tiren la llave. Es probable que en la época de los cinturones de castidad hubiera mas liberalidad que en estas nuevas cerraduras de personas no dispuestas a seguir descubriendo mundo, gente y cuerpos, por el via crucis de una fidelidad mal entendida e impuesta de malas maneras.

Esta es la contradicción: la necesidad de compañía sentimental e intimidad sexual y a la vez una relación carcelaria con ese otro especial que no nos deja ir con la mirada, con el tacto y con el pensamiento en campos de intimidad ajena. Es una contradicción porque la ideologia de ese compromiso cerrado es en si misma estanca e impide continuar con la investigación de la vida.

El desiderátum liberal (que sigue siendo tratado como libertino) lleva a que los/las liberales seamos juzgados/as como saltimbanquis que saltamos de vagina en vagina olvidandolas a la mañana siguiente. La vida en el mundo, una vida tampoco tan larga pero suficiente, no habita todo el mundo, sino que lo interpreta a través de las mas bien pocas relaciones en profundidad. ¿cuantas personas te influyen y son cruciales a lo largo de toda tu vida? ¿0, veinte como mucho? Te puedes tratar con miles y ahora ya hay instrumentos para tener los datos de decenas de miles, pero las cruciales son muy pocas. Por eso, lo de menos es con cuantos partners uno reparte su biografía en forma de placeres sino en el valor de cada persona en lo que es. La rivalidad en realidad no existe. Quien tiene claro que es único e induplicable no puede temer a alguien distinto por mas guapo y atractivo o rico que sea. Del otro distinto siempre se saca algo, se aprende, del otro que se toma como rival solo se saca dolor.

La estructura de pareja con sus hábitos y proyección de posesividad por su principio de exclusivismos lleva al control y este a al bloqueo del crecimiento de las partes, a no ser que los territorios privados de cada uno sea escrupulosamente respetados en el sentido de aceptados en sus proyecciones fuera de la binomialidad.

La estructura de pareja con sus hábitos y proyección de posesividad por su principio de exclusivismos lleva al control y este a al bloqueo del crecimiento de las partes, a no ser que los territorios privados de cada uno sea escrupulosamente respetados en el sentido de aceptados en sus proyecciones fuera de la binomialidad.

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El paseo peripatético.

Por JesRICART - 12 de Enero, 2010, 16:14, Categoría: PSICO-CURA

 

El Paseo. Moverse sin ir a ninguna parte.

Pasear es otra constante gratis que proporciona multitud de placeres y ventajas sin prácticamente ningún esfuerzo. Es la actividad que empiezan a recomendar los médicos a partir de una cierta edad de sus pacientes para contrarrestar su sedentarismo. La quietud va en contra de las funciones organísmicas. El cuerpo tiene mejores perspectivas si se mueve un mínimo. El paseo -el solo hecho de pasear -te saca del lugar donde estés para ver el mundo inmediato con otra perspectiva a pesar de lo mucho que lo conozcas. Pasear es moverse sin objetivo alguno salvo el de ese mismo movimiento. Sea el que sea el lugar urbano en el que se esté, pasear lleva a distintos tipos de itinerarios: desde los básicos decididos al tomar direcciones opuestas saliendo de casa a un multitud de variaciones del recorrido. Pasear es un recurso potencial que se hace se vaya donde se vaya. Se puede tomar el coche o el bus e ir a determinados lugares para pasear.

El paseo es una actividad individual que puede ser compartida. Además de andar (o de ir en silla de ruedas o en triciclo eléctrico) se puede observar el lugar, admirar las modificaciones urbanísticas o el cambio estacionario de las plantas y árboles en el parque, se puede coincidir con conocidos, se puede ir con otros para platicar, se puede pensar. Los paseos son maneras cómodas para reflexionar. El panorama del exterior está repleto de detalles de observaciones y estímulos que hacen reflexionar. Pasear es mucho mas que moverse, lleva consigo un montón de actividades. Por si fuera poco el paseo ralentizado permite la observación de una manera aguda, algo imposible de hacer cuando se tienen prisas y uno se desplaza. El desplazamiento es una actividad que pretende ser proeductiva, el paseo no, o no buscando una productividad en lo material, aunque de hecho el paseo siempre es beneficioso intelectual y patológicamente, física y sanitariamente. Pero también lo es informativa y materialmente. Al pasear hay hallazgos insólitos (un paseante encontró la cartera que habíamos perdido a 500 kms de nuestra casa e hizo que nos la enviaran sin tocar ni un céntimo de su contenido) y encuentros inesperados. Da lugar a las coincidencias con otras personas. Una mayoría en todo caso a la que no se visitará nunca en sus casas ni te van a visitar en la tuya. El espacio público del paseo es una de las grandes hazañas urbanísticas. Las avenidas y los parques permiten el sosiego ademas de la abundancia de sonidos de la naturaleza que aceptan coexistir con la barbarie humana.

Como militante de teclados vengo autoadvirtiendo toda la vida que cuando me falta una palabra o una frase para expresar una idea me levanto espontáneamente como empujado por un resorte para dar una vuelta por la habitación o salir al patio o al balcón o donde sea, la cuestión es que me pongo de pie y al cambiar mi perspectiva física encuentro la parte del texto que me faltaba. Es casi un rito inercial. Al pasear ,te pones en contacto de una manera diferente con el mundo. Durante una dilatada época de la vida, pletórica de energía el paseo como tal no existe, es cosa de mayores. Las criaturas hiperactivas se mueven en sus juegos y cuando no se tiene vehículo propio se camina hasta la parada de tren o bus para ir a donde sea que tengas que ir. El movimiento corporal diario viene determinado por los desplazamientos obligados para ir a las citas o cumplir con unos horarios de compromiso. El desplazamiento y el paseo se mezclan, aunque en realidad lo que define un paseo es el no objetivo y las no prisas: dejarse llevar por los pasos sin mayor preocupación que el placer de darlos y de ver ese fragmento del mundo llamado cotidianidad fuera de casa.

Es -o debería ser- una constante diaria: los pulmones se oxigenan, los glúteos se fortalecen, la conciencia con el entorno se hace más viva y el cuerpo se convierte en una estación de observación en movimiento. Pasear no tiene hora, se puede hacer en cualquier momento del día o de la noche aunque bien es cierto es que la forma de andar especifica del paseante puede levantar sospechas a determinadas horas. En algunas zonas residenciales sueltan los perros de madrugada, los cuales teniendo hiperdesarrrollado su sentido de la propiedad ladran a cualquiera que pase por la acera. A partir de determinadas horas tardías cuando la ciudad duerme, patrulleros de la ley y el orden pueden sospechar de un paseante tranquilo que combate su insomnio dando una vuelta por la calle de forma pausada. También hay zonas donde los paseantes tienen poco que hacer ya que sus ritmos sosegados chocan con el estrés violento de los prisistas camino de sus negocios. Obviamente las horas puntas no son las mas aconsejables para dar vueltas por los puntos neurálgicos de concentración de multitudes como las estaciones o los halls de los aeropuertos. El paseante que improvisa su itinerario por primera vez , en una ciudad en la que se detiene durante un viaje para estirar las piernas, puede meterse en zonas de riesgo antes de que se de cuenta: pistas transitadas por coches ,sin arcenes o aceras para los viandantes o riesgos de atropellos por bicicleteros que consideran sus prioridades innegociables. El pasante urbanita aprende pronto que hay calles que no se prestan a ser paseadas. Para pasear, en ocasiones hay que tomar un transporte publico para ir a una zona especifica de paseo, generalmente parques o zonas peatonales especificas substraídos a las inclemencias del tráfico. Los espacios de peatonalidad son retos de las ciudades modernas frente al crecimiento en vertical de barrios reunidos en un solo edificio (se acaba de inaugurar la torre mas alta del mundo de algo mas de 800 metros de altura, el burj Khalifa en Dubai, que concentrará otra maximización del poder). A la pulsión falocrática del sistema apuntando a la verticalidad-récord la vida diáfana de la paz pasa por la extensionalidad horizontal. El sosiego es horizontal la belicosidad es vertical. Aunque vertical tambien es una condición del movimiento y del traslado corporal.. Ir de un lugar hacia otro es ponerse por encima de la horizontal para adquirir una cierta perspectiva de la situacion aunque no se acceda al horizonte pero tampoco hay que encararmarse a la torre mencionada visible a 90kms de distancia.

Durante el paseo en solitario se puede meditar. Puede constituir una meditación flotante, tambien es una observación situacional. Desde que se tienen perros domésticos en pisos sacarlos a pasear se ha convertido en un gran pretexto para mover el propio esqueleto. Son los ratos del día en que se puede dejar el domicilio con la mejor de las coartadas o sin sospecha alguna. Ya se ha señalado repetidamente que la jocosidad y espontaneidad de los perros husmeándose había llevado a que sus dueños platicaran o a que se trabaran contactos entre vecinos. Últimamente los sensacionalismos mediáticos se han hecho eco del dogging: practicas sexuales puntuales entre paseantes de perros que toman contacto fisico sin ningún protocolo de seducción. Es la sexualidad en su estado mas animal, propio de los seres humanos no tan lingüísticos para ese tipo de situaciones.

Como se ve, pasear da para muchos opciones. Por si deja de practicarse el dolor de coxis por intensivos de sentadas ante la mesa de trabajo no permite olvidar la necesidad de tal práctica.


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El conocimiento: una tesitura interpersonal

Por JesRICART - 11 de Enero, 2010, 16:10, Categoría: PSICOLOGÍAdeLasRELACIONES

 El conocimiento: una tesitura interpersonal.

La ecuacion conocimiento=poder es un clásico. Es lo suficientemente popular como para admitir que es una tesis consensuada. Es lo suficientemente ambigua tambien como para dejar en un umbral de múltiples interpretaciones al tratar de definir lo uno y lo otro. Por conocimiento se sobreentiende el dominio conceptual y analítico de una realidad abordada, estudiada o escrutada. Conocer es tratar con un objeto temático con suficiente profundidad como para comprenderlo. Esa es una condición que permite el poder sobre eso que se trata. Si conozco las leyes de comportamiento de la naturaleza puedo enfrentar sus inclemencias y saber interpretar sus avisos, si conozco la realidad intima de una persona puedo entender el despliegue de sus actos y porque hace lo qué hace. En resumen: si conozco puedo. Esta equivalencia es la que empuja al estudio continuo de las cosas y a despejar cuantas más incógnitas mejor, en todo caso, empujar a descorrer las cortinas, abrir los armarios, mirar a las miradas, observar los datos, contestar a los saludos o atender las solicitudes.

La definición de Poder es mucho mas compleja. La teoría política (las distintas teorías en plural) comparten la tesis de el poder como nudo principal de sus planteamientos. Tener Poder es poder intervenir en la realidad y por tanto en las conductas de los demás. No tenerlo significa ocupar posiciones de expectancia. Claro que esa división es un tanto simple, ya que el poder no se limita al poder político, y todo ser, por el hecho de serlo, se inviste de una cuota de poder. Según sea su voluntad y querer y, por supuesto, medios podrá hacer mas o menos cosas de acuerdo con su plan de existencia.

La ecuación de antes reduce o intenta reducir muchas discusiones. Entre ellas,las de extender el conocimiento de las cosas, de la vida, de la ciencia, de las noticias y de los sucesos a las prerrogativas de poder que da sobre ellas. Esa ecuación ha servido para liberar a las generaciones que nacieron y fueron instaladas bajo la sumisión llevándolas a la idea de que ni el poder tiene que pertenecer a una autocracia ni el conocimiento era privativo de las castas sacerdotales o las élites directivas. Tomar el conocimiento como parte del desiderativo general era tanto como establecer la premisa de que el poder también podía ser generalizado. La sabiduría sigue esperando a quien quiera tomarla con la mano por la via del conocimiento de todo lo cognoscible. Ese principio hace de cada ser en bruto un viviente que puede emplear su inteligencia y su sensibilidad para crecer como persona y disfrutar como maga con un posicionamiento virtuoso de individuo ante la felicidad que vaya construyendo a su medida.

Para conocer la vida, para conocer la naturaleza y dentro de ésta la psicología de los demás es necesaria más de una vida. De hecho, apenas es suficiente una vida para integrar el conocimiento acumulado por tantos millones de individuos a lo largo de tantas generaciones anteriores, ademas de las experiencias obtenidas con la propia biografía.. La cosa se complica cuando una sola vida apenas se basta para que uno pueda entenderse a si mismo.

A menudo el verbo conocer se emplea de maneras confusionistas al presuponer que es igual a haber tenido un contacto previo. Tener un compañero de aula o de facultad durante toda una carrera universitaria no significa conocerlo. Lo mas que se puede decir es que se le puede ubicar y reconocer fisiológicamente. Nuestras existencias ciudadanas están llenas de figuras humanas, por miles, que son reconocibles y sin embargo no son tratadas, no porque no sean tratables sino porque los circuitos de existencialidad son múltiples y el de cada cual es distinto y los entrecruzamientos dan para lo que dan. A lo largo de una biografiá van a ser mas bien pocas las personas que se van a tratar en profundizar a conocer en el sentido completo de esta palabra. Las limitaciones subjetivas en cuanto a aprehenderlo todo y las objetivas en cuanto a facilitar las coincidencias se combinan para reducir a cada sujeto a la tesitura de una recursividad escasa. Básicamente, el problema es el mismo tanto para la celebrity cuya cara y filmografía o pasarelismo es algo conocido por millones de personas a quien su figura pasa sin pena ni gloria por sus décadas biográficas sin ser reconocida mas allá de sus contextos de inmediatez.

Conocer es un verbo demasiado serio como para usarlo tan ligeramente como se hace. ¿Haber estado en una ciudad de visita significa conocerla? ¿Haber ido al party de alguien en su casa y haberlo visto una vez significa conocerlo? ¿Tener una relación de frecuencia con alguien significa acaso necesariamente la consolidación de una amistad y de un conocimiento en profundidad? La longevidad en el tiempo de un contacto no garantiza ni lo uno ni lo otro. Y en cambio determinados encuentros proporcionan en una sola e intensiva conversación un feeling que no se consigue con otras por muchos saludos que se centupliquen. De eso casi todos los seres sentimentales tenemos experiencias de las que hemos aprendido. Actualmente y gracias a los robustos instrumentos -que se seguirán perfeccionando mientras los estados no los impidan- de contactología todoas podemos tener contactos en todas partes del mundo según sea nuestra dedicacion de búsqueda. Antes de la era internáutica los viajeros nutríamos nuestras agendas con cientos o miles de direcciones y teléfonos cuya mayor parte no iban a ser usados nunca. Un contacto es un contacto, una condición técnica mínima para dar lugar a otras cosas. Nadie se convierte en amigo de nadie automáticamente por pedirle el numero telefónico. La amistad es una construcción de largo plazo, tal vez la mas difícil de todas. Es un proceso de conocimiento mutuo, de interconfidencialidad. Eso fluye a partir de un interés por el otro, por el gran mundo de lo ajeno. Estamos viviendo tiempos de multiconectividad, tanto en el plano tecno como en las cuitas de lo personal. Tiempo éste, en el que curiosamente siguen las rémoras de un pasado extinto en el que se planteaba la vida de cuadrilla como lo predominante. Por cierto, quien ha pasado por la experiencia de grupo de salida en sus períodos biográficos previos a la matrimonialidad recordará que no todos los amigos (amiguetes o amigachos) tenían el mismo valor. Esa diferenciación de cada otro en el abanicos de los demás cercanos sigue siendo aplicada. De cada contacto que se tiene, se abren distintas posibilidades: desde la amistad mas longeva, desde el amor mas intenso, a la relación mas puntual y episódica para intercambiarse infos detallescas pero con importancia dentro de su función completadora. En definitiva, cada otro tiene o puede tener un valor distinto y relativo para uno. Todos formamos parte de todos, nos tengamos o no en las agendas o estemos al corriente o no de nuestros currículums respectivos. La diferencia con el pasado preinternáutico es que la actualidad permite llevar los propios mensajes e ideas a mucha mas gente y al revés. El temor al otro desconocido o por conocer es un revival de ese temor infantil inoculado por tantos padres a sus pequeñajos con el consabido: “no hables con desconocidos”. Con ese prevencionismo de la exageración que no ponía a salvo de los peligros a sus vástagos si los encarcelaba en unas paredes invisibles del miedo.

Para hablar con el desconocido, como para tratar con lo desconocido (ambos son registros de objetos temáticos por tratar o entender) no es que sea necesario un laboratorio de análisis pero sí una disposición y una inquietud para formar parte del mundo complejo en el que estamos pasando nuestras vidas y que -aunque siendo distintas y distantes- lo comparten. Tenemos al menos ese común denominador: el de habitar en los mismos años y épocas, sufrir unas mismas inclemencias sociales a escala planetaria. Lo de menos es si te conoces con alguien en un espacio virtual como Facebook, Badoo o en la discoteca o el pub al que suelas ir. El viaducto de contactos en lo presencial no garantiza mas que las plataformas digitales la autenticidad del contacto conseguido, aunque es cierto que las mentiras y los creadores bulos no faltan en ninguna parte. Lo cierto es que todo el mundo tiene anécdotas que explicar de deslealtades o traiciones en amigos que hasta ese momento había tenido como tales.

La actualidad de la contactología digital emplaza a tratarnos de maneras mas directas y desde luego distintas. La pregunta ya no es ¿te conozco de algo? Sino que tiene una sustitutoria mucho mejor ¿en que podemos conocernos o tratarnos? Jean-Claude Sagne dijo que amar a alguien es concederle tiempo. La paradoja es que antes de conocer a una persona puedes ya estar amándola, en alguna dosis, al dedicárselo.


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Los registros comunicacionales diferenciales.

Por JesRICART - 10 de Diciembre, 2009, 11:22, Categoría: PSICOLOGÍAdeLasRELACIONES

 

La cadena de registros comunicacionales diferenciados. Origen y su potencialidad.

La cosa hablada no es lo mismo que la cosa en sí. Por si fuera poco la cosa hablada lo es en distintos registros alterando las formas representacionales de su contenido. El lenguaje que habla de objetos a su vez es un objeto que habla de sí mismo autoreferenciándose continuamente. Vocabularmente se le da valor de cosa al objeto tangible, material, tridimensional y escrutable. Las cosas completan el mundo de lo visible pero honestamente también deben formar parte del no visible. Mucho de lo que está por conocer tambien llegará a poblar el universo de las cosas: desde tecnoaparatos que resolverán operativamente problemas que ahora no están resueltos a temáticas que tendrán el trato de cosas aunque no pasen por la tangibilidad.

Es más apropiado el termino objeto al de cosa para referir todo aquello de lo que se habla pase o no por la forma de su materialidad. Los objetos incluyen las cosas tridimensionales conocidas pero también a las bidimensionales. Una foto en la pantalla es un objeto y la pantalla misma es otro. Un signo es un objeto y la tecla que se presiona para digitalizarlo es otro. La universalidad del objeto es tan extensiva que se funde con la objetividad entendida esta como el conjunto de cosas existentes: desde una galaxia a una onda. La palabra cosa a pesar de su valor de uso tiene escaso valor conceptual por la alta polisemia que ha adquirido. La cosa es separada del hecho olvidando a la ligera que los hechos se componen de cosas. El acto se hace con gestos que tambien son valorados en funcion de las cosas que manejan.

Para evitarnos conflictos semánticos el uso de la palabra cosa en la terminología habitual es conveniente referirla mentalmente como objeto. Un objeto es una idea tan válida para manejar un artefacto intelectual como para referir cualquier expresión de la materia en la forma, color y fabricación que sea.

Las palabras mismas también son objetos de los que nos valemos para comunicarnos y para tratar de comprendernos. A la vista de tantas inconveniencias confusionistas no se puede asegurar que el lenguaje garantice la precisión y posibilite el consenso. En su lugar funcionan sensaciones de acuerdo y el supuesto de la agotabilidad argumental de un tema dado. Después de un cierto tiempo de un habla continuada los hablantes, física y mentalmente cansados, se prestan a la connivencia en parte por la seducción del argumento que se erija como dominante (que no tiene porque coincidir con el mas lógico o racional) y en parte por el embotamiento sensorial.

En cada espacio de acogida de una temática discursiva el recurso a la comunicación de lo personalístico es posible e inmediato. Cruzar la línea entre una temática de la llamada objetividad y saltar a la llamada subjetividad es enormemente fácil. Depende la capacidad del hablante de mantenerse en una posición estrictamente aséptica de aquel tema objetivo que desarrolla no permitiéndose la menor ligereza para ejemplificar lo conceptual saltando al campo de la personalización. En la clase didáctica y en la ponencia científica el hablante correcto es el que se ajusta a tema y no lo banaliza saltando a la anecdótica. Por otra parte el texto mas llano y accesible es el que saltándose el protocolo austero de la exposición la hace diáfana hablando con naturalidad de la cotidianidad y lo concreto.

Como que la mayoría de conversaciones son extra-doctas y funcionan en los campos personales la exposición de la ideas cursan en mezclas de historias narrativas sin pretensión alguna de elaboración. El peso de las impresiones sentimentales está por encima de su racionalización. Lo que es más la impulsividad desde el irracional reclama el mismo derecho a ser que la moderación participativa desde la racionalidad.

La comunicación oral maneja informaciones y conceptos que están vinculados por interpretaciones de hechos. Su trasiego en el decir de cada hablante la va condicionando. Lo que un sujeto A le dice a los sujetos B y C por separado sufre una transformación temática cuando B y C lo hablan por su cuenta. El primer nivel de infocomunicación que proporciona A se convierte en un segundo nivel en la producción verbal de B y C sobre el mismo tema. Cuando B habla con D y E vehiculando el mismo tema por su cuenta y por separado con cada uno de estos y C lo hace con F y G trasladando tambien el mismo tema se va a producir un tercer registro en la síntesis que hagan estos. Y así sucesivamente. Esa unidad de triangulación simple se complejiza enormemente ya que en la practica de la oralidad de las palabras cada hablante tiene una pluralidad de depositarios de sus informaciones asi como una pluralidad de emisores de las que recibe y cada temática no cursa como algo aislado y controlado sino mezclado con otras.

Las temáticas trasegadas son tanto mas desvirtuadas cuanta menor exactitud hay en sus referencias y menos honestidad expositiva se da. Ese factor explica porque hablando no necesariamente se entiende la gente y al proyecto comunicativo le sobreviene una perversión lingüística y deliberados equívocos interpretativos.

Si en un primer registro lingüístico (el del traslado de un fenómeno de la realidad a la verbalización que lo describe) ya concurre una traición a la cosa en sí en aras a su sustitución por el objeto lingüístico que la representa, en los siguientes registros lingüísticos -donde los hablantes ya se han separado totalmente de los materiales primigenios de la naturaleza referidos – la confusión puede ir a mas. Una parte de las comunicaciones interhumanas se basan en datos aportados por la comunidad científica (una nanométrica parte de la población mundial) que el resto de la sociedad consensúa implícitamente. De sus datos y argumentaciones se nutren millones de conversaciones en paralelo sobre las verdades de la vida y de la existencia. Eso hace que casi todos los hablantes queden situados de entrada en un segundo registro lingüístico ya que están privados o no tienen acceso directo a las investigaciones directas de la realidad fenoménica en su conjunto. Sin embargo hay unos materiales primeros: el de la sensaciones y el de las experiencias vitales, el de los sentimientos y el de la conducta por tanto, a los que pueden acceder todos los hablantes en tanto que vivientes. Al hacerlo puede comunicarlo todo de si en un estado de lucidez y transparencia tal que pueda decirlo todo. La mejor situacion para la comunicación ideal es la que no tiene que silenciar nada

por temor a herir o por temor a ser mal interpretado. Esa idealización de la comunicación implicaría la extralimitación de toda confidencialidad.

En la práctica social ordinaria lo que se dice a uno no se le dice a otro, lo que se declara en un lugar no se hace en otro ámbito. Los mismos espacios: desde las embajadas a las salas de espera, desde los bares a los asientos de un taxi, predeterminan protocolariamente los límites del habla. Confundir la gestión de la información a cada quien que le sea dable como le factor de responsabilidad en exclusiva de la hipocresía social es una simplificación extremista. El silencio forma parte de las pautas para la verdad y no todo lo hablado contribuye a esclarecer hechos o personalidades. El habla contiene unidades de significado mezcladas con cuadros expositivos que tienen por mayor significación no querer decir algo importante. En el primer registro lingüístico (el del traslado a palabras de las cosas de la realidad, las tangibles y las intangibles, las visibles y las invisibles) la honestidad intelectual es crucial para hacer una conversación fiel pero el mismo traslado de la cosa a la palabra ya la somete a una cierta desvirtuación. En el segundo registro las palabras de las palabras, es decir la referencialidad con una nueva tanda de producciones verbales la anterior tanda ya hay otro grado de desvirtuación pues sigue rigiendo el riesgo de deformación en la interpretación siguiente. Puesto que los hablantes no hablamos de un solo tema a no ser que en unas condiciones muy controladas de estudio lo exigieran así y mezclamos temas y relacionamos datos, la vida de las palabras es un continuo trasiego de combinaciones. El carisma del hablante existe a partir de sus habilidades expresivas en mezclar de maneras inusuales las palabras. Esto no puede ser al azar. La posibilidad matemática combinatoria de un cierto numero de palabras distintas y repetidas de un texto dado del tamaño que sea (de 100 vocablos o de cien mil) da lugar en el segundo caso a millones de formas organizacionales de las que su aplastante mayoría serian descartables por no tener valor de significación, serian la pura locura. De la minoría que tuvieran sentido los hablantes se distinguen entre quienes se someten a los clichés expresivos aburridos y a los que juegan con el lenguaje inventando nuevas maneras alegóricas de impactar en los egos de sus lectores u oidores.

Aunque el sujeto hablante no tenga motivos para silenciar información personal de su vida que le competa, basta que el receptivo que a su vez traslade la información a un segundo registro ordenándola de manera distintas para que la interpretación resultante sea sustancialmente distinta a la dada en su primer registro. Dos frases exactamente idénticas no tienen el mismo valor en un contexto que en un otro, tampoco en un hablante que en otro. Por eso se malogra la inteligencia cuando un criterio apto elaborado desde la lógica se convierte en un material doctrinario dándole el peso de un dogma.

La sociedad en sus complejidades trasiega continuamente con la información. De hecho es la materia prima de mayor coste. Se pagan impresionantes fortunas para saber a tiempo datos antes de que lo sepan los competidores. En el momento de escribir esto todavía se esta discutiendo acerca del despilfarro para pagar informes de estudios urbanos1. No dudo de tales despilfarros con cifras impresionantes. Las inversiones en estudios superfluos con minutas supercaras de gabinetes que se podrían llevar a cabo con la misma eficacia o mayor de maneras económicas ejemplifica como la información además de trasladar datos trafica en si misma con influencias.

A los habitantes de una sociedad no transparente en la que se oculta casi todo ante casi todos (siempre hay ropa tendida a tener en cuenta antes de hablar) nos ha tocado movernos dentro de culturas restrictivas y condenadamente hipócritas. La definición más simple de hipocresía es la de pensar una cosa y decir otra. Se distingue totalmente de la inconsecuencia (pensar una cosa y hacer otra) aunque el decir es una forma de hacer y eso lleva a convertir en aliadas la una de la otra. Hay otras razones no especulativas ni de cobardía para callar informaciones, en particular en el campo sentimental. El no deseo de A por C comunicado a B en el primer registro lingüístico como una información sincera puede convertirse en un impacto catastrófico cuando B en una total falta de delicadeza y no sabiendo corresponder a la confidencialidad que la ha depositado A se lo comunica a C ,anticipándose a la prerrogativa de que lo haga A. Es como si el psicoanalista llamara tras la sesión con su consultante a figuras de su constelación para decirles lo que piensa o siente realmente aquel de estas. La triangulación de la confidencialidad en la que está presente el rol del psicoanalista sirve para ilustrarla mejor que nadie. La imposibilidad de hablarlo todo y en partricular de sus síntomas graves a las personas del contexto habitual llevan a la personalidad trastornada a constituirse en analizante para plantearse una cura que en parte pasa por la construcción -o recuperación- de su autodominio por lo que hace a la información que necesita y con la que trasiega en su vida. Un consultante que depositara información personal en un profesional (el elenco de roles se extiende a otras profesiones: abogado, notario, cirujano...) el cual faltara a su código deontológico saltándose el secreto profesional se autodeslegitimaria automáticamente. No han faltado las lecciones de quienes han enseñado como socializar informaciones para el bien común. Jonas Edward Salk descubridor de la primera vacuna contra la polio no hizo negocio con el hallazgo. Al ser preguntado en una entrevista porque no lo había hecho contesto con una pregunta ¿acaso se puede patentar el sol?

A partir de ese principio, en otra etapa posterior totalmente desvirtuado y pervertido, la sociedad vive de espaldas a si misma ocultando información para que patentes, inventos y conocimientos no sean socializados de tal modo que todos tengamos que pagar por repetido por ello. Actualmente la tecnología ya esta permitiendo la existencia de una internáutica autogestionada sin tener que pasar por operadores intermediarios a los que pagar mas allá de sus inversiones ya amortizadas. Volviendo a los datos en sí y no a los espacios o modos de darlos, el sujeto hablante se mueve filtrado por dos grupos de factores de presión distintos: por una parte su necesidad de verdad, tanto de recibirla como de darla; de otro, su consideración para que esas verdades no dañen imprudentemente.

La sociedad de la total transparencia es por ahora inconcebible y no solo por un sistema económico-político que trafica con informaciones sino también por la estructura psicolinguística. En las distintas formas de los hablares cada hablante ya sabe hasta dónde puede extender lo que sabe en los demás, la prudencia o no de hacerlo, su propia necesidad extroversiva en querer decirlo todo aunque no interese y su confiabilidad en la correspondencia del depositario. Desde una temprana edad de las relaciones verbales los prepúberes ya saben o interiorizan que todo no se puede decir y que la información tiene un coste. También aprenden que hay quien la tergiversa y eso da motivos para silenciársela en una siguiente ocasión. Esto pondrá el memorándum subjetivo para uno de los dramas comunicacionales de la existencia humana: la necesidad de decir y los problemas de bloqueo para hacerlo. Este bloqueo puede ser patológico, de origen personal, por una inhibición que somete la personalidad a los propios miedos o ajenos; o puede ser impositivo, de origen extrapersonal, por una represión sometida por figuras de control. Decirlo todo es un slogan que se cae por su propio peso cuando es el torturador el que quiere sonsacar la verdad para destruir la libertad y la vida de los demás.

Habrá siempre que distinguir entre la información dada porque es crucial para una situación y tema, a aquella que es dada para ridiculizar o herir. También de la que es soltada por un acto de impulsividad reflexiva. Quienes son victimas de su impulsividad soltándolo todo sin tener consideración por una situacion dada todo lo que proporcionan es la evidencia de su mismos, de su incotención verbal y de su pulsión buscando una comprensión que no encontraran ni a la que tendrán derecho en un auditorio. Es un revival de la típica pataleta. El loco es loco no porque lo que diga no sea o pueda ser cierto sino porque lo dice en un acto fuera de juego en una situación dada.

El origen de la pluralidad de registros comunicacionales está en las diferentes tomas de posición de partida en relación a los temas de los que se habla. La complejidad aumenta cuando cada sujeto hablante se convierte, a su turno,en objeto temático por otro, con todos sus contenidos hablados que son tantos otros objetos de referencialidad y revisión. Para que cada registro lingüístico tenga validez y credibilidad deberá pasar por encima del encadenamiento de mensajes en los que se ha aumentado su cuota de tergiversación y volver a la fuente original de la toma de datos.

La libertad de expresión apuesta por maximizar la comunicación a la mayor cantidad de ámbitos posible. Esto genera un proceso basado en un ideal. El sujeto hablante sería o es el intermediario entre toda la información que posee y los receptores a los que puede dársela. Como que la información no es una sola ni estática sino pluritemática, creciente y modificable y como que los depositarios no constituyen un parámetro único sino una pluralidad de sensibilidades y capacidad heterogéneas, cada informante lo es a su manera según lo que tiene y lo que puede dar, según cómo y de quien ha recibido datos y según quien y como los quiera. Al hablar de información, la palabra información, la refiero en su amplio sentido no solo al que se circunscribe al campo de las noticias coyunturales. La información es la manera de referir sucesos y pensamientos, el pasado y los planes de futuro, las cosas definibles y los conceptos en ascuas.

En los trasiegos informativos de lo personal una parte considerable de los conflictos y padeceres humanos pasan -siguen discurriendo- por informaciones ciurculantes que dañan. Prematuramente, un hablante pide de otro que elige como confidente a que no diga nadie mas aquello que le comunica. Vuelve a ser un esquema de triangulación en la que se define un tercero para que quede excluso de la información manejada o se elige a un segundo para que lo sepa inmediatamente después de que uno lo sabe el pack temático de lo que sea en curso. Aunque no haya alevosía en estos trasiegos el conjunto de los demás en relación a la información que poseemos se coloca en un orden dado que incluso puede ser espontaneo. No se calla lo que se sabe para esperar a tener el estadio futbolístico lleno para soltarlo. Se van diciendo las cosas conforme se van adquiriendo y según quien o quienes estén a mano para decírselas y formen parte del interés propio en hacerlo y del interés ajeno en escucharlo. Los conflictos interpersonales le deben mucho a la gestión informativa de lo personal. El hablante cuenta mas o menos de su vida a otro según si conecta con su sensibilidad receptiva. Tan pronto no la halla lo descarta como confidente aunque pueda hablar de temas neutros con esa persona y protocolice ademas de protagonizar espacios de sonoridad verbal. Descartar al otro como confidente remite a varias posibilidades: desde su condición de usuario de discurso lesivo a su falta de sentido de confidencialidad a su falta de comprensión.

En los actos de habla se dice de todo: eso le da grandeza y también bajeza. En cuanto un hablante hace afirmaciones irracionales, totalmente infundamentadas o cuando usa falsificaciones tal vez consiga hacer daño a aquellos que implica con su perjurio pero al ser descubierto a quien mas perjudica es a sí mismo porque pierde toda credibilidad. Esa perdida de credibilidad le puede acompañar el resto de su vida.

La potencialidad lingüística de la comunicación es infinita. En tanto que organismo viviente que no para de crecer (en extensión numérica del campo semántico y en intensidad cualitativa de las precisiones gramaticales) el habla es lo que seguimos teniendo para comunicarnos los unos a los otros, para indagarnos y seducirnos, para sentimentalizarnos y aprendernos. Sí, por supuesto, no es lo único pero configura los actos diarios más básicos que corroboran la posición de cada humano ante los demás, ante la sociedad y ante la historia. Cuanto mas selectos sean los hablantes en la forma de elegir sus palabras y mas cuidadosos sean/seamos con nuestros comunicantes más vacíos resolveremos en las culturas en las que nos movemos.


1Concretamente en la ciudad de Barcelona.

El poder del carisma y la soberanía del yo.

Por JesRICART - 24 de Noviembre, 2009, 0:02, Categoría: TEORIA ANALITICA

 

El poder del carisma y la soberanía del yo.

El rescate del equilibro psico-personal o su estabilidad como constante en la vida tiene mucho que ver con no someterse a los miedos autógenos o a los infundidos por el afuera, también con la soberanía del uno mismo. Aunque del miedo se hace articulo comercial (los cines de Terror en Sitges, las pruebas de gritos de pavor promocionando Haloway en Port Aventura,...) sigue siendo lo que esta blindando cuerpos, acorazando mentes y condenando a vidas a sus problemáticas y carencias. Todavía no se conoce el mecanismo bio-psíquico concreto que convierte un miedo concreto en un tumor concreto pero sí se sabe que un miedo dispone al organismo de una determinada manera para eludir un evento desagradable y que organiza una misma clase de tensión tanto si es justificado objetivamente como si no. Cuanto más segura esté una persona consigo mismo menos miedo tiene no porque se haya convertido en supermán o quede a salvo de los peligros con los que se pueda ver envuelto si no porque adopta un talante flexible para enfrentarlos cuando sucedan.

Lo que da poder al sujeto es la convicción de lo que es y de quien es.

La frontera entre la mismidad y la otredad no está tan clara. A diferencia del contorno evidente del propio cuerpo el campo de la personalidad se ve influido y manipulado por agentes externos de carácter ideológico consiguiendo que el otro y el yo se entremezclen. Entender hasta donde uno es el resultado de sus elecciones o la consecuencia de las influencias del otro (de los otros) puede llevar bastantes años de análisis. La mente autopsiconalítica es aquella que se ha depurado tras un trasvase de lo inconsciente a lo consciente para librar a la conducta de actos reactivos fuera de control y dolorosos tanto para el entorno como para el sujeto. El yo soberano es quien ha seguido el circuito de la empatía con el otro, la mirada neutral como si fuera un tercero de su interacción y -por supuesto- sentimentalizar su mismidad hasta el final.

Darse permiso para expresar toda clase de sentimientos en aras a un grito a la libertad para todo, aún siendo una soflama de guerra progresista, coloca al sujeto fuera de los retos por sus virtudes, al suponer que sus sentimientos y sus pensamientos parten de procesos distintos. En realidad, las reacciones llamadas sentimentales remiten a fases de elaboración menor cuando visceralizan conclusiones no argumentadas, mientras que las reacciones pensadas son resultados de reflexiones que no dejan fuera de las tintas todo lo necesario para pensar (enfrentar) una situación dada.

La soberanía del yo no se limita al eslogan que la proclama, es una forma de mecanizar los criterios que permitan en todo momento y lugar la independencia de los demás, contrarrestando su discurso lesivo cuando se da, impidiéndole que sea hiriente.

Los juegos de vida y de convivencias pasan por los juegos de palabras y sus laberintos. Además del significado vocabulario está las matizaciones y sutilidades que cada dueto de hablantes muy ducho se conocen. Del otro, lo más atrayente es su soberanía (supera su estética corporal, su look o la impronta de su voz). Por encima del color, el idioma o la edad lo que más cuenta es la capacidad de un comunicante en transmitir lo que es, en empatizar con los demás, en contagiar de su energía en positivo. El tipo carismático es el que irradia una seguridad autonegada por otros mortales que no lo son. El carisma no tiene nada que ver con el físico pero no falta quien confunde ambas cosas. Cuando así se hace se aplica la denominación de lo carismático según la influenciabilidad personal que se tenga por las impresiones externas.

El yo emergente se autoafirma como una persona segura si deja de lado sus miedos a la vez que relativiza su propia importancia en el mundo. Uno lo es todo pero tampoco apenas nada según la escala con la que se evalúe. Si el planeta tierra apenas es un punto perceptible en la inmensidad del universo, ¿qué decir de cada uno de sus habitantes con sus truenos y miserias si es eso lo que quiere anteponer por encima de una biografía de goce y de dicha?

El humano hablante tiene la gran suerte de la palabra y de la elaboración continua para no perderse de vista como un proceso en construcción, como una biografía que no terminará de hacerla del todo mientras le quede vida por vivir, rumbos que seguir, experiencias que compartir y alternativas que secundar. Claro que llega un día, si se vive lo suficiente para eso, que se está tan harto de levantar piedras para ver lo que hay debajo, descorrer cortinas para encontrar quien se esconde, abrir armarios para rescatar amantes, participar de proyectos y de debates, viajar y recorrer mundo que todo lo que se quiere es descansar y confiar en que prevalezcan las mejores tesis. En ese momento de agotamiento, casi al borde del final biográfico, ni siquiera es relevante el sentimiento de satisfacción de lo que se es, o de todo lo que se haya podido hacer como logros o glorias. Ni siquiera es importante el carisma si se tuvo o el sentido de la realización existencial. Depende del baremo con el que se mide y de las autoexigencias de cada cual uno puede sentirse defraudado por la vida o engrandecido por las batallas en las que participó. Sea lo que fuere que hiciera su paso por el tiempo y por la historia no habrá pasado de ser un conglomerado de ondas que, con suerte, habrán dejado algún poder de significación. Lo más extinguible de lo que no quedará rastro habrá sido su contribución fenomenológica a un mundo fenoménico que seguirá abismalmente separado del mundo metafísico y su supuesta esencialidad real. Desde el concepto de causalidad en física y las bases de la física cuántica propuestas por Max Planch en 1900 el narcisismo humano ha tenido un mayor escarmiento si cabe por añadir a sus atributos de mono inteligente la imposibilidad de trascenderse salvo en sus utilitarismos dejados como legado a otros monos dispuestos a no vivir existencias sacrificiales.

Como individuos empujados a la madurez deseamos avanzar en coherencia, como materiales de inteligencia aprisionados en cuerpos y portadores de filosofías condenadas al fracaso dentro de un mundo que va al desastre nos queda la opción del poder fraccionario de cada cual para impedir lo uno y lo otro. La soberania del yo es mucho mas que hacer lo que se desee en una especie de autofilia, es la lucha por una historia y por unas circunstancias que den las oportunidades para poder ser uno posicionado en la felicidad y en la verdad.

Querer la Felicidad

Por JesRICART - 10 de Noviembre, 2009, 10:17, Categoría: ENFOQUE

 

Los actos de voluntad para una felicidad funcional.1

Después de meditar media vida sobre la felicidad llegué a la conclusión que no es tanto un objetivo como una consecuencia. Es el resultado de tus elecciones. No es un reto que te3 puedas apuntar en la agenda o en la lista de los grandes propósitos, es el estado de beatitud en el que un día te descubres después de pasar por las mil y una. Cuando dices “sé feliz” a modo de tic al terminar las conversaciones (protocolo en las despedidas que también yo he podido emplear alguna vez) se transmite un mensaje que convoca a la voluntad. Es verdad, hay algo de la voluntad implica en el estado del bienestar psíquico. Eres lo que eres (uno es lo que es) no por la fatalidad del destino, o por las circunstancias o por fuerzas ajenas sino, sobre todo, por lo que uno permite -va permitiendo- lo que su vida sea.

La discusión directa en torno a la felicidad (ser o no ser feliz) no es un enfoque demasiado práctico; a lo más que lleva es a una conclusión muy frustrante en el caso de no serlo o sentirse no serlo. Me parece que la cuestión del dilema de fondo, es el de toda la vida en cuanto ser o no ser y las consecuencias que eso ocasión. No ser tú, no poderlo ser por hacerte cómplice de imposiciones externas, hacerlo de realismos que te inhiben el idealismo, resignarte a las limitaciones que te doblegan o de roles no deseados a los que te subscribes terminan por engancharte a un cuadro de déficits. Puedes tener todo el oro del mundo y no vivir la vida desde la integridad.

La falta de felicidad es un hándicap importante pero que no viene directamente determinado por los déficits que se tengan (desde los corporales a los socioeconómicos). Hay quien es muy feliz con todas sus limitaciones en tanto ha aprendido a asumirlas y a vivir con ellas.

En este punto del tema toca distinguir dentro del concepto de límite, el de limitaciones en cada una de sus especificidades. No hay nada ni nadie que no sea limitado, no hay un solo objeto ni un solo ser vivo que no tenga limitaciones, vienen directamente definidas por sus propiedades. La única idea de omnnipotencia ha sido ligada a la creación artificial de un concepto extralimitativo. La física ha demostrado que las deidades también debían obedecer sus leyes con lo cual no podían ejercer como tales quedando reducidos al reverso del absoluto. No existe en la naturaleza ninguna categoría de absoluto en tanto que categoría definitiva de lo inalterable, sin embargo existe el absolutismo en la cultura ha partir de una imposición interpretativa sobre lo que no existe. Se sigue padeciendo por maneras interpretativas injustas, dentro de ellas la felicidad tomada como una categoría absoluta, es decir que se tiene o que no se tiene. El sistema económico-social lanza a millones de personas tras el espejismo de hacerles creer que la felicidad se compra o se consigue por la vía de la materialidad, de la adquisición de bienes y de poderes. La ausencia de felicidad está ligada a la presencia de la angustia; ni siquiera el dolor la determina. El sufrimiento forma parte de la enseñanza existencial y no es incompatible sufrir por limitaciones concrtetas, que afectan a lo sensorial y a la motricidad con sentirse feliz, en cambio si es incompatible vivir con una psicología angustiada y sentirse completamente feliz ya que la felicidad es saboteada por la propia persona que se prohíbe vivirla. La angustia es una de las realidades extremas de la sociedad capitalista. Nadie está ni puede estar completamente seguro sobre el devenir. Las previsiones más optimistas no pueden asegurar la paz planetaria ni el fin de las atrocidades existentes. Lo más que se hace a favor de la conciencia universal es poner el énfasis en la causalidad de los problemas: desde la responsabilidad de los estados y la casta plutocrática en los daños en masa a la responsabilidad de cada individuo en vender su dignidad al mejor postor a cambio de unos cuantos juguetes. La felicidad incompleta o la falta de felicidad es una consecuencia directa de la falta de sentido existencial o -lo que viene a ser lo mismo- colocar ese sentido en función del tener, en lugar de ser. Ser feliz es la forma de expresión del ser que puede cumplir sus expectativas, sus deseos y también la verdad de su mismidad. Y lo contrario, no ser feliz forma parte del gran escenario preparado por la industria de la mentira para hacer creer que se viene a vivir a un valle de lágrimas y de tormentos. La vida ni es tan difícil ni las miserias vienen determinadas por el planeta. Las dificultades son parte de la lógica perversa de un sistema que sigue potenciando divisiones superfluas y protegiendo tradiciones conceptuales muy arraigadas en la superstición. Además de las supersticiones ligadas al animismo en culturas que se las trata de primitivas, la forma dominante de interpretar la realidad por el capitalismo es otra vía supersticiosa que hace imperar unos conceptos clave: desarrollismo, la vida puesta al servicio del dinero, la rivalidad. Mientras los valores dominantes no sean los de la cooperación, el placer, la socialización de recursos y la minimización de esfuerzos para maximizar resultados, se seguirá haciendo del sufrimiento la moneda de cambio para conseguir masas adeptas a un modelo caduco de existencialidad.

La felicidad debería ser lo natural al alcance de todos los seres inteligentes; si no lo es, es porque la industria del engaño ha hecho creer que es privilegio de los ricos, de los tenientes, de los poderosos,... Esto es una barbaridad. No hay modo de saberlo. No existe una forma de evaluar la felicidad pero sí las patologías y los déficits pero ni siquiera estos apoyan razonablemente un dictamen sobre quien es mas o menos feliz. La realidad indica que no hay una conexión directa entre limitación y cuota de felicidad pero sí se sabe que la aiutointerpretación del propio limite es responsable del umbral de felicidad. No hay mas infeliz que quien no se considera acreedor de la felicidad. A mayor auto desprecio por lo que se es o se tiene peores perspectivas de felicidad existen. No hay nadie que lo reúna todo en su vida para creerse magnífico y completo, a la vez es posible un autoconocimiento base que dé lugar a ser magnificiente dentro de la incompletud y aser radiante con una felicidad diáfana en sus proyecciones y relaciones.

No hay manual que enseñe eso ni vendedor de crecepelos que pueda intercambiar un curso de felicidad a cambio de un pago. Lo más que se pueden enseñar son criterios para neutralizar demonios y angustias y por esa vía -totalmente indirecta- ganar en felicidad. Uno de ellos es el de relativizarlo todo, y eso incluye la concurrencia de dramas y problemáticas. La diferencia entre un problema tratado por la angustia y otro tratado desde un posicionamiento de felicidad es que de la segunda manera se resuelve o o se aprende a coexistir con él mientr4as que con la primera actitud se le incrementa haciendo la vida invivible.

Algo de la voluntad organizada contribuye a minimizar la infelicidad si hace concurrir reinterpretaciones alternativas. A fin y al cabo todo pasa, pero también todo es, interpretación.. Lo que cambia la realidad es la interpretación misma que se hace de ella. El mundo no es por lo que es sino que es lo que somos. El objeto no tiene la culpa de la incapacidad de sujeto en no saberlo usar.

Para fortuna intelectual y cultural cada día hay mas pensantes que van poniendo el énfasis en las responsabilidades subjetivas contribuyendo a la evolución de la conciencia hacia la tesis del yo-soberano en lugar de justificar victimas y sus victimismos por las culpas externas o de ese gran otro llamado sociedad. Es verdad que que el sistema es un gran limitador por el imperio del individualismo y de las mentiras ideológicas pero pierde toda su fuerza desde el momento en que deja de creérsele. A partir de ese momento una persona inaugura otra etapa de su vida en la que se forma mas con sus propios descubrimientos. Parte de la felicidad pasa por querer ser feliz y no sucumbir al diseño de la tristeza y a la práctica existencial del malestar. Uno es tanto más feliz cuanto más es lo que quiere ser y cuanto menos sea lo que le impongan. Dicho de otra forma: la felicidad depende directamente de las elecciones de vida de acuerdo a las propias ideas y no a la servidumbre a ideas ajenas con las que no se está de acuerdo.

Puesto que no es un estado absoluto (la felicidad total seria un imaginario estado de beatitud exento de contradicciones e imperfecciones) sino en realidad una sinoide según los momentos y tesituras por las que se pasa, se la relativiza. Hay situaciones muy graves que hieren la propia felicidad ante tanta miseria y corrupción y dolor, pero la persona feliz puede ayudar y servir más a las otras que la infeliz y que se siente desgraciada y además presupone que nunca podrá salir de su infelicidad.

La conspiración tácita del sistema en tener individuos infelices en masa ha sido repetidamente cuestionado. E.Fromm se preguntaba si era necesario pasar por tener tantas personas enfermas para tener una economía sana, en el sentido de una materialidad asegurada y unos beneficios en alza. ¿De qué sirve poseer el mundo si uno no se posee a si mismo? La pobre3za de espíritu es uno de los males dominantes de la especie, y la falta de felicidad forma parte de tal pobreza espiritual. Nadie puede comprársela a nadie y en cambio nadie parte de un cero absoluto, con lo cual tiene recursos y arrestos para ir viviendo con ella como parámetro y como manera existencial. No disponemos de un algoritmo idéntico para todos pero sí de un criterio universal: el de hacer aquello que está de acuerdo con la propia conciencia basada en la no prohibición de la libertad en concordia. Cuanto más se sabe más se es, cuantos más actos de voluntad se protagonicen y apadrien en la controibucion de la vida feliz mas felicidad resultante se podrá acaudalar.


1http://foros.periodistadigital.com/viewtopic.php?p=317595#317595